Investigadores riojanos idean un método para ubicar la basura espacial

El profesor de la UR Juan Félix San Juan (2i) con participantes en el proyecto. EFE/Abel Alonso Logorño.- Un equipo de investigadores de la Universidad de ...
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El profesor de la UR Juan Félix San Juan (2i) con participantes en el proyecto. EFE/Abel Alonso

Logorño.- Un equipo de investigadores de la Universidad de La Rioja (UR) y del Centro de Investigación Biomédica de La Rioja (CIBIR) lidera un proyecto internacional de la Agencia Espacial Europea (ESA) para determinar, por computación matemática, la ubicación en órbitas espaciales de la llamada “basura espacial

Efefuturo Logroño Sábado 29.10.2016

El profesor de las UR Juan Félix San Juan, especialista en lenguajes y sistemas de computación, dirige este proyecto, en el que también participan investigadores del Instituto Politécnico de Milán (Italia) y de la propia ESA.

Cálculos matemáticos

Este proyecto, que se desarrollará en nueve meses, propone “ubicar” la posición de los trozos de basura espacial mediante cálculos matemáticos y conocer cómo se moverá en el futuro.

Es un método que “no interfiere con nada de lo que se está probando” en ese campo y “solo hace una aportación más, que puede ser útil”, ha detallado San Juan, quien lideró la presentación de esta iniciativa ante el Advanced Concepts Team (ACT) de la ESA.

Se trata de “perfeccionar los actuales métodos de determinación y propagación orbital a través de una metodología híbrida, basada en técnicas de predicción estadística e inteligencia computacional”.

Basura monitorizada

Ha relatado que, en la actualidad, hay empresas dedicadas al mantenimiento de satélites que “tienen monitorizada la posición de la basura espacial”, pero “la realidad es que solo se puede hacer eso, no se puede cambiar la trayectoria de esos restos”, por lo que “cuanto mejor sepamos dónde estarán, la navegación espacial tendrá más fiabilidad”.

“Desde fuera se puede pensar que un trozo de metal dando vueltas alrededor de la Tierra es algo que se puede posicionar con una simple ecuación, pero hay mucho más, hay que tener en cuenta la resistencia de la capa atmosférica, el campo gravitatorio, el viento solar, la resistencia del material y otras cosas más”, ha detallado.

Por eso, “resulta casi imposible precisar con exactitud los movimientos de miles y miles de fragmentos”, pero “queremos acercarnos con este método”, que requiere el trabajo de un centro de computación de alta capacidad ubicado en la UR.

“Pero tampoco podemos ir al espacio con un carrito a recoger basura, por lo que debemos disponer de un catálogo de esos objetos lo más preciso posible y tratar de aproximarnos a dónde estarán cada uno de ellos en el futuro”, ha subrayado.

Mayor aproximación

Ha admitido que el objetivo es “hacer la mayor aproximación posible a esa posición”, que es “lo que puede hacerse con las matemáticas”, aunque “así es como el hombre ha llegado a la Luna y llegará a Marte”.

La basura espacial es “un concepto que existe, en realidad, desde que se lanzó al espacio el primer satélite” en 1957 y que, “desde entonces, ha crecido mucho y probablemente en la próxima década lo va a hacer de forma exponencial”, ha explicado.

29.000 objetos en torno a la Tierra

En diferentes órbitas en torno a la Tierra, “la mayoría a una distancia relativamente corta”, se encuentran miles de objetos, que son restos de satélites en desuso, de lanzaderas espaciales o de otros aparatos que el ser humano ha lanzado al espacio.

El número de estos restos fueron creciendo hasta que las potencias mundiales tomaron conciencia de los riesgos que representaban para los nuevos satélites que lanzaran e, incluso, para las misiones espaciales.

Así, se crearon “catálogos” de basura espacial, en los que se encuentran censados unos 29.000 objetos de diferente tamaño, procedentes de Estados Unidos, Rusia, Europa y China, ha dicho.

“Pero lo más preocupante es el crecimiento del número de satélites que se prevé en pocos años”, ha subrayado este investigador, quien ha recordado que empresas tecnológicas como Google o Samsung ya estudian lanzar al espacio “constelaciones” de sus propios satélites.

Y a todos, “el daño que les puede hacer una simple tuerca, que vuela a diez kilómetros por segundo, es muy grave”, según San Juan, quien ha recordado que ya se han empezado a plantear proyectos futuros relacionados con la basura espacial, como dispersarla a órbitas más alejadas de la tierra y recogerlas con redes.

Laboratorio de ideas

La ESA, ha detallado, tiene un “laboratorio de ideas” que “analiza los trabajos de universidades y grupos de investigación que pueden ser útiles para los proyectos espaciales en cinco o diez años” y, “con esas ideas, convocan un concurso de proyectos” y “te lo pueden dar o no y nosotros hemos tenido esa fortuna”.

San Juan, que acumula casi una década de trabajo en este campo, es el único matemático del grupo de investigación, que cuenta con ingenieros electrónicos, mecánicos, aeronáuticos, una especialista en ciencias de la computación, otro en programación orbital y físicos, además de los tres investigadores de la ESA, que trabajan en Holanda. Efefuturo

Fuente: EFE Noticias – Futuro