Bienvenidos al lugar más siniestro del mundo: la Colonia Dignidad de Chile

Los tentáculos de la colonia La pregunta surge obvia, punzante y violenta: ¿cómo? “No tiene ningún sentido, el conocimiento de lo que allí sucedía era ...

Los tentáculos de la colonia

La pregunta surge obvia, punzante y violenta: ¿cómo?

“No tiene ningún sentido, el conocimiento de lo que allí sucedía era amplio”, asegura Winfried Hempel, criado dentro de la Colonia y hoy abogado de 120 víctimas. La clave es que “la Colonia siempre ha comprado los favores, sobre todo a nivel local”.

El trato para quienes cuestionaban a Schäfer era implacable. La historia de la Colonia está repleta de jueces y funcionarios públicos cómplices, documentos misteriosamente desaparecidos y causas judiciales interrumpidas sin razón aparente.

Durante los años sesenta, el intendente de la región, Héctor Taricco Salazar, denunció los abusos sexuales a menores al Congreso y al Gobierno. Fue procesado y su destino habría sido la cárcel si no hubiera sido por la labor de su defensor, el abogado Patricio Aylwin, el futuro presidente de la República que cancelaría la personalidad jurídica de la Colonia. Aylwin mismo envió decenas de testimonios y pruebas al Gobierno, expuso el tema frente al Congreso y, de nuevo, nada ocurrió.

Las conexiones con el Gobierno de unidad popular de Allende son menos claras. Pero el exsenador del Partido Por la Democracia Jaime Naranjo cuestiona: “Si Allende colectivizó las tierras de cultivo de todas las grandes fincas de Chile entre el 71 y el 73, ¿por qué no tocó las de la Colonia?”.

Mucho más explícito era el apoyo de los alemanes a los grupos paramilitares de extrema derecha que comenzaron a operar meses antes del golpe de Estado. Roberto Thieme, uno de los líderes del grupúsculo ultraderechista Patria y Libertad, reconoció en una entrevista haber recibido entrenamiento militar en Colonia Dignidad.

Los lazos con la policía secreta de Pinochet, la DINA, eran todavía más estrechos. Tanto que los alemanes terminaron cediéndoles una casa en Parral desde donde podían usar sus potentes sistemas de comunicaciones.

El investigador Roberto Teruel apunta a que la radio de la Colonia podría haber sido la mismísima Condortel, que permitía a la policía secreta chilena coordinarse con el resto de cuerpos de represión de las dictaduras de América del Sur para atrapar, torturar y hacer desaparecer a disidentes, dispositivo conocido como Operación Cóndor.

Paul Schäfer fue interrogado por la Interpol

El 14 de marzo de 2005 Paul Schäfer fue interrogado por la Interpol.
Fuente: Reuters.

Con la llegada de la democracia, en 1990, la red de Schäfer en las altas esferas del poder se afianzó. Aylwin anuló los privilegios fiscales de la Colonia, pero los líderes de la incipiente derecha acudían a formaciones y seminarios en la finca alemana.

Uno de ellos era Hernán Larraín, un joven prometedor que pronto fue elegido senador. Larraín formaba parte del grupo Amigos de Colonia Dignidad y defendió con fiereza a Schäfer y a sus secuaces cuando comenzaron a lloverles demandas por abusos sexuales y esclavitud: “Forma parte de un montaje. Esa gente, quienes denunciaron los abusos que ocurrían en el lugar, tiene que haber recibido algún favor”, afirmaba en una entrevista. Hoy, Larraín es presidente del partido conservador Unión Democrática Independiente (UDI) y jefe de la oposición. Jamás ha condenado los crímenes ocurridos en la Colonia.

Los aliados de la Colonia dificultan las maniobras de los abogados de las víctimas. “Como abogado, no puedo demandarles por la vía laboral por haber esclavizado a gente durante décadas porque está todo prescrito. Desde el punto de vista comercial, es prácticamente imposible porque todo son sociedades anónimas”, enumera Hempel. “Lo que sucede y ha sucedido es una injusticia muy grande, pero todo queda al amparo del Estado de derecho. O casi todo. Ellos se mueven en el mundo de la inmoralidad y cuando pasan de la inmoralidad a la ilegalidad, allí estoy yo, como un perro guardián”.

Fuente: ElConfidencial.com