Cómo marcarle un gol a Hacienda: así se aprovecha el fútbol de los paraísos fiscales

27.11.2016 – 05:00 H. – Actualizado: 6 H. Una patada a un balón en Madrid puede provocar que se abra una sociedad en Islas Vírgenes británicas. El ...

27.11.201605:00 H. – Actualizado: 6 H.

Una patada a un balón en Madrid puede provocar que se abra una sociedad en Islas Vírgenes británicas. El efecto mariposa funciona también en el fútbol. Explica cómo cada vez que 22 jugadores profesionales se enfrentan en el campo siempre hay alguien en un segundo plano ganando dinero. Puede ser una figura conocida, como Jorge Mendes, exitoso agente de Cristiano Ronaldo, entre otros, o un ciudadano kazajo del que no ha oído hablar casi nadie. Y la incidencia de estos actores en el fútbol moderno, cada vez más decisiva, suele establecer inquietantes vínculos entre el césped que pisan los jugadores y recónditos entramados societarios con origen en los mayores paraísos fiscales del mundo.


José María Olmo

Hacienda impone sanciones millonarias a los grandes clubes de Primera División por tributar de forma irregular las comisiones que pagan a los agentes de sus jugadores

En España, la Agencia Tributaria lleva años intentando atajar algunos de los problemas que se esconden tras la opacidad financiera del deporte más practicado. La propiedad de los jugadores por parte de fondos de inversión y empresas opacas, la tributación de los derechos de imagen de los futbolistas y la relación entre clubes y agentes son los asuntos con los que se han topado los inspectores en sus últimas investigaciones. La Agencia ha encontrado relaciones con paraísos fiscales en tantas ocasiones que darían para hacer un once ideal —más banquillo— de futbolistas con problemas fiscales. Estos son solo algunos de ellos.

Doyen, la mano que mece el balón

El 25 de enero de 2013, un notario de Madrid apreció algo extraño en un contrato que estaba ratificando [pinche aquí para acceder al documento]. “Yo, el Notario, advierto a los comparecientes la insuficiencia del mandato verbal alegado y la necesidad de una prueba posterior”. El notario no se quedaba tranquilo con las palabras del representante del fondo de inversión Doyen Sports, quien, a la hora de indicar la procedencia del dinero gestionado por la firma, solo aportaba su palabra. Aseguraba que un turco de 32 años, Malik Ali, controlaba más del 25% del capital de la compañía.

El contrato se estaba firmando entre Doyen Sports y el Sporting de Gijón. No era el primero que firmaban. Un año antes, el nombre de Doyen había aparecido de forma discreta en la parte trasera de la camiseta, como luego aparecería en las de otros equipos de la Liga. Dos años después, gracias a la publicación de Football Leaks, la filtración de documentos contractuales de futbolistas que se hizo pública en 2015, se supo que la relación de Sporting con el fondo iba más allá de la habitual con un anunciante. El club recibió en total dos millones de euros de Doyen para hacer frente a pagos pendientes y gastos ordinarios. A cambio, el club asumió una deuda con la firma de inversión de 10 millones de euros, cinco veces el capital obtenido. El dinero para devolverla debía salir del traspaso de sus jugadores a otros equipos. Venderlos no era una opción para el Sporting, sino una urgencia.

El entrenador del Atlético de Madrid, Diego Simeone, cliente de Doyen. (EFE)El entrenador del Atlético de Madrid, Diego Simeone, cliente de Doyen. (EFE)

La relación con Doyen tuvo un resultado ruinoso para el club, pero el fondo logró entrar en el negocio de la Primera División. A día de hoy es propietario de los derechos económicos de varios jugadores y también se dedica a gestionar derechos de imagen con su división de ‘marketing’. Su cliente más destacado es Diego Simeone, entrenador del Atlético de Madrid. Doyen se lleva el 20% de cualquier beneficio promocional que este obtenga y el 20% sobre su ampliación o renovación [aquí el contrato], tal y como revelan los documentos de Football Leaks.

Doyen, que surgió en 2011, no inventó nada. Se limitó a imitar un modelo que floreció en Sudamérica en la década de los noventa con la compra de derechos de jóvenes jugadores con la esperanza de que algún día dieran el salto a las grandes ligas europeas y generar comisiones multimillonarias con sus traspasos. Esa es una de las modalidades de inversión más frecuentes de estos fondos, llamados TPO (Third-Part Ownership), pero también se dedican a facilitar liquidez a clubes a cambio de los derechos económicos de su plantilla, como en el caso del Sporting de Gijón, y a la financiación de fichajes para abaratar su precio. El fondo facilita dinero a un club para conseguir la incorporación de una estrella, pero a cambio, consigue una participación sobre los derechos del deportista equivalente a la aportación que haya realizado sobre el precio del fichaje. La firma recupera el dinero cuando la estrella es transferida a un tercer equipo.

La relación entre el Sporting de Gijón y Doyen tuvo un resultado ruinoso para el club, pero el fondo logró entrar en el negocio de la Primera División

Doyen se ha convertido en un especialista en la financiación de fichajes. Uno de los más conocidos es el caso de Radamel Falcao, el goleador colombiano que el Atlético de Madrid compró al Oporto portugués en 2011. La incorporación costó 40 millones de euros, pero el equipo del Manzanares solo puso 20. El resto fue asumido por Doyen, a cambio de una participación del 33% sobre los derechos del jugador. El fondo recibió la parte que le correspondía cuando el futbolista fue vendido al Mónaco en 2013 por 45 millones de euros, con una plusvalía de 5 millones. 

En Reino Unido, los TPO están prohibidos porque se considera que tienen una incidencia negativa sobre el fútbol, al provocar la venta continua de jugadores para generar plusvalías y comisiones con los traspasos; porque detraen fondos de este deporte para invertirlos en otras actividades; y porque provocan conflictos de intereses que amenazan la integridad del fútbol. Puede darse la paradoja de que los jugadores de dos equipos que compitan en la misma liga pertenezcan a un mismo fondo, por ejemplo, o que las alineaciones se hagan en función del interés de las firmas de inversión para lograr la mayor rentabilidad. La FIFA se ha sumado a la prohibición y mantiene una batalla legal para expulsar a los fondos del fútbol, pero han encontrado resquicios con los que seguir exprimiendo este deporte. 

El entramado fiscal

A los efectos perversos que pueden tener los fondos en el fútbol se suma la opacidad de sus estructuras empresariales. ¿Quién está detrás de Doyen? Tirando del hilo en el que se quedó el citado notario madrileño, se llega más allá del ciudadano turco Malik Ali. Los documentos de Football Leaks demuestran que las fuentes de financiación de la compañía son Bennington Group Assets Limited, de Malik Ali, y sobre todo el kazajo Rafik Arif, empresario de éxito en el sector extractivo de su país. Hizo un préstamo de 100 millones a siete años (y con un interés del 4,5%) a la sociedad de Ali.

Los documentos de otra filtración, la de ‘los papeles de Panamá’, permiten trazar el entramado fiscal de Arif. Los archivos del bufete caribeño Mossack Fonseca indican que Arif es accionista de Marlin Trading Assets Limited, en Islas Vírgenes británicas, y de Acewood Global Limited, en Malta, con las que controla Castello Global, otra sociedad radicada en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes. El entramado fue registrado por Hamels, un despacho de abogados en Malta. El mismo que registró en Islas Vírgenes también Bennington Group Assets Limited.

Doyen compró derechos de jóvenes jugadores con la esperanza de que algún día dieran el salto a las grandes ligas y generar comisiones multimillonarias

También está en este territorio de ultramar la sociedad de la que ‘cuelga’ el entramado de Refik Arif, Rosetti Overseas Limited. Gracias a la filtración de Football Leaks, también se puede saber que el beneficiario final de esta red es Arif, como atestigua un documento redactado por un asesor fiscal y adjunto a uno de los contratos de Doyen [acceda aquí al documento de Football Leaks].

El Sevilla y el Getafe son otros de los clubes que han permitido a Doyen afianzarse en España. El dinero que podía garantizar a los pequeños equipos a cambios de los derechos sobre un jugador han significado una fuente de crédito con la que los pequeños y medianos equipos no habrían podido contar, sobre todo en tiempos de crisis.

Gana Jersey

El caso de la venta de Diego Costa al Chelsea es una muestra de cómo se materializan las ganancias de estos tipo de fondos. De los 38 millones que tuvo que abonar el club inglés, al menos 7,6 fueron a Quality Sports Investments. En los documentos de Football Leaks, esta sociedad con sede en Irlanda aparece relacionada también con los traspasos de Saúl y Koke. En ambos casos, llega a llevarse más de un 30% sobre diferentes ganancias que puedan dar los jugadores.

Queality Sports, según consta del registro mercantil de Irlanda, se dedica simplemente a ser la tenedora de los derechos de los futbolistas (o de un porcentaje de los mismos). Sus dueños son Gestifute International, la empresa de Jorge Mendes, el famoso agente de futbolistas, y Ventures Sports Limited, una sociedad que hace referencia a un despacho de abogados en California y de la que no hay rastros en los registros públicos de libre acceso.

El representante Jorge Mendes, en los premios Globe Soccer de Dubái. (Reuters)El representante Jorge Mendes, en los premios Globe Soccer de Dubái. (Reuters)

Para llegar a Mendes y el despacho, sin embargo, hay que pasar por el Canal de La Mancha. Los activos obtenidos a través de los derechos de los jugadores se transferían, hasta el año 2014, a Quality Sports Jersey GP Limited, radicada en el paraíso fiscal de Jersey. Su accionista en el 50% es la Gestifute de Jorge Mendes y es a través de esta compañía en el paraíso fiscal británico que canaliza la liquidez necesaria para las inversiones de Quality Sports, como atestiguan las cuentas anuales de la compañía analizadas por este diario.

Escapar de Hacienda

Pero utilizar los paraísos fiscales para sacar provecho de los derechos de un futbolista no es una práctica novedosa. Para demostrarlo, la plantilla de la Real Sociedad que quedó subcampeona de Liga en 2002-2003. Los ‘papeles de Panamá’ demostraron que se crearon estructuras fiscales para al menos siete jugadores, el delantero Darko Kovacevic entre ellos. Una vez montada la estructura bancaria, se procedía a transferir los derechos del jugador a sociedades en paraísos fiscales, primero a la compañía ‘offshore’ constituida por la Real Sociedad para el jugador y, posteriormente, a la sociedad IMFC Licensing BV, registrada en los Países Bajos. El club donostiarra realizaba el pago del salario del jugador directamente a la compañía neerlandesa, que posteriormente transfería los fondos a la cuenta bancaria abierta por las sociedades de Islas Vírgenes británicas o Niue en bancos de Suiza o Jersey.


Jesús Escudero

El equipo gestionó directamente las compañías en paraísos fiscales de Nihat, Kovacevic, Westerveld, Korkut, Karpin, Schürrer y Asper. Los jugadores las cerraron al irse del club

Donde vuelven con frecuencia los paraísos fiscales es en el reparto de derechos de imagen, a raíz de los cuales se gestó una huelga de futbolistas en verano de 2015. Con la norma actual, si un futbolista ingresa 100 millones de euros y 85 salen de sus contratos, los 15 restantes podrá pagarles un tipo del 28% y no del 47% que se aplica a su sueldo. Lo que Hacienda deja claro es que lo que percibe el futbolista por cesión derechos de imagen no puede superar un 15% del total y que la sociedad que los gestiona tiene que radicar y tributar legalmente.

Un detalle no menor con el cual se pilló los dedos este verano Adriano, defensa del Besiktas y, antes, del Barcelona. El Juzgado número 9 de la Ciudad Condal le acusó de delito fiscal por defraudar supuestamente más de 600.000 euros a Hacienda a través de un entramado empresarial en Madeira, fiscalmente una zona franca de Portugal en la que las sociedades tributan al 4%. Aquí tributaba los beneficios derivados de sus derechos de imagen.

El jugador del Besiktas y ex del Barcelona, Adriano. (Reuters)El jugador del Besiktas y ex del Barcelona, Adriano. (Reuters)

En la misma línea se movió Mascherano. El jugador del Barcelona llegó a admitir su delito fiscal para los años 2011 y 2012. Como publicó este diario, lo que Mascherano recibía de Nike lo cobraba a través de la empresa de EEUU Lofer LLC, y además “simuló la cesión de sus derechos de imagen a una sociedad puramente instrumental radicada en la zona franca de Madeira (Portugal), Anadyr Overseas”, según se lee en la sentencia del caso. El resultado es que “los ingresos derivados de la explotación de los derechos de imagen del jugador no generaban obligación tributaria alguna” en España.

Pero la práctica no se limita a los grandes clubes de Primera. 19 personas fueron imputadas a comienzos de 2014 por los delitos fiscales cometidos por el Gimnàstic de Tarragona. La Fiscalía acreditó que los pagos derivados de las retribuciones de los jugadores se canalizaban a través de sociedades en Madeira y Suiza.

Las relaciones con paraísos fiscales son solo una parte de los problemas que la Agencia Tributaria achaca a la relación de los clubes con los jugadores y sus agentes. Este mismo viernes, este diario adelantaba las conclusiones de la nueva cruzada del titular de Hacienda, Cristobal Montoro, para conseguir que los clubes abonen directamente los servicios de los representantes de los jugadores que incorporan o forman parte de sus plantillas. Hacienda considera que esos profesionales trabajan en realidad para los deportistas y, por tanto, deben ser ellos quienes abonen la totalidad de sus servicios en lugar de sus clubes. El objetivo es evitar que, si el fútbol son once contra once, al final gane siempre Jorge Mendes.

Fuente: ElConfidencial – Deportes