El día que me pidieron sexo y bragas usadas a cambio de piso gratis en Londres

26.10.2016 – 17:30 H. “Quiero tener tus bragas usadas”. “Tienes que estar dispuesta a tener abrazos de adulto de al menos 15 minutos una vez a la semana”. ...
publicado por
ElConfidencial Noticias avatar photo
hace karma
1,60

26.10.201617:30 H.

“Quiero tener tus bragas usadas”.

“Tienes que estar dispuesta a tener abrazos de adulto de al menos 15 minutos una vez a la semana”.

“Tienes que ser abierta de mente y disfrutar de FWB [que alude a la expresión ‘amigo con derecho a roce’]”.

Estas frases textuales son las respuestas que ha obtenido esta corresponsal cuando se ha hecho pasar por una joven estudiante española en busca de un alquiler barato en Londres.

La página web Craigslist anuncia desde clases de guitarra hasta venta de coches de segunda mano. Pero en el apartado de ‘vivienda’, las opciones de alquiler llaman poderosamente la atención. Básicamente se ofrecen habitaciones gratis a chicas a cambio de realizar labores domésticas “y otros servicios”.

Centenares de personas que hacen llamarse ‘caseros’ han visto una gran oportunidad en la crisis de la vivienda que atraviesa el Reino Unido, donde los alquileres son los más altos de Europa. Según la agencia Your Move, la media de un arrendamiento en la capital británica es de 15.276 libras anuales (16.000 euros).


Celia Maza. Londres

No son okupas pero tampoco inquilinos. Pagan precios muy baratos por habitaciones céntricas en Londres, la ciudad más cara del mundo. Una tendencia al alza con un lado oscuro

No hay una ley que prohíba la publicidad de servicios sexuales en los sitios clasificados. Sin embargo, los expertos denuncian que el hecho de que este tipo de anuncios se cuelguen en la sección de ‘habitaciones’ y no en la categoría de ‘adultos’ está generando problemas de abuso, sobre todo entre mujeres sin hogar.

La frase de “si estás atravesando un mal momento” actúa muchas veces como reclamo. Al igual que “estudiante extranjera”. Siempre mujer: “Gratis accommodation for female (London)”.

Una mujer, vista a través del reflejo de los rascacielos de Londres en un escaparate, en diciembre de 2011. (Reuters)Una mujer, vista a través del reflejo de los rascacielos de Londres en un escaparate, en diciembre de 2011. (Reuters)

“Seguro que podemos entendernos”

Uno de los textos especifica lo siguiente: “Búsqueda de una mente abierta, para el cuidado amoroso de un hombre honesto, genuino y único. Ayudar en casa así como compañerismo. Alquiler gratis, sin depósito. Comida gratuita así como uso de todas las instalaciones en una casa limpia, cálida y muy agradable. Si estás interesada en compartirla con un hombre maduro inglés blanco, no seas tímida y envía tus datos con una fotografía para obtener más información. Me limitaré a responder a aquellas que son genuinamente mentes abiertas y dignas de confianza”.

—Llamo por el anuncio. Perdóneme, no hablo muy bien el idioma. Soy española.

—No te preocupes, te puedo enseñar el idioma y otras cosas… seguro que podemos entendernos bien.

Lo primero que me pide es una fotografía. Quiere saber también mi edad y mi talla de ropa. Se ofrece a enseñarme la vivienda sin compromiso. Se muestra muy amable. Pero insiste en que le envíe una fotografía. Le explico que he cuidado de personas mayores en mi país y que puedo atenderle si la habitación está incluida.

—Cariño, no soy un ancianito al que cuidar. Si no estás dispuesta a tener sexo, no malgastes mi tiempo.

Curiosamente, cuando llamo al número que aparece en otro anuncio, contesta de nuevo la misma voz, que me amenaza con llamar a la policía si no dejo de “acosarle”. En definitiva, hay propietarios que ofrecen más de una vivienda.

La mayoría de los que contestan mi solicitud supera los 50 años. Pero no hay un patrón establecido. En el acomodado barrio de Fulham, por ejemplo, hay unos inquilinos que tienen entre 23 y 27 años y buscan una compañera de piso que les deje por las noches la ropa interior para masturbarse.

En el anuncio lo especifican sin tapujos. También aclaran que no buscan ni novia ni sexo.

Anuncio de Craiglist que especifica el intercambio: bragas usadas a cambio de habitación.Anuncio de Craiglist que especifica el intercambio: bragas usadas a cambio de habitación.

El propietario en cuestión asegura haber tenido en el último año a tres compañeras de piso diferentes. Todas extranjeras. Se han quedado entre dos y cinco meses. En la entrevista previa, él detecta quién es la adecuada y quién no. Quien pasa la prueba, tiene una segunda entrevista grupal. El propietario dice tener novia formal y asegura que no alquilará más la habitación en estos términos una vez se case con ella.

Por otra parte, hay otros ‘caseros’ que ofrecen compartir directamente la misma habitación, en definitiva la misma cama, en viviendas pequeñas, incluso para una sola persona. Es el caso de un hombre que se hace llamar Vic, de 53 años, quien busca una chica “dispuesta al disfrute físico y recíproco, con un deseo sexual alto” para convivir en su piso de Brixton.

Controladores y agresivos

La escritora Helen Croydon, que ha realizado una investigación sobre este tipo de anuncios, asegura que “estos hombres no llegan a entender la completa pérdida de libertad que exigen a las chicas”. “En muchos de los casos, además, suelen ser extremadamente controladores y no aceptan un no por respuesta. Yo me hice pasar por una estudiante y cuando les comunicaba que no estaba preparada para aceptar mudarme, uno de ellos empezó a atosigarme telefónicamente mandándome mensajes que terminaron siendo extremadamente agresivos”, explica a El Confidencial.

La periodista, que ha escrito un libro sobre ‘suggar daddies’ —hombres maduros que pagan a universitarias a cambio de sexo—, asegura que esta es una realidad “completamente diferente”. “Las ‘suggar babies’ se prostituyen para tener dinero rápido que pueda garantizarles más independencia. Pero aquí es todo lo contrario. Es un paso más allá de la prostitución. Los ‘caseros’ piden a las chicas mudarse con ellos y tener una convivencia diaria sin considerar todas las complicaciones que eso conlleva”, matiza.

Un residente cuelga su colada fuera de su apartamento en Aylesbury Estate en el sur de Londres, en octubre de 2015. (Reuters)Un residente cuelga su colada fuera de su apartamento en Aylesbury Estate en el sur de Londres, en octubre de 2015. (Reuters)

Croydon, que asegura no tener nada en contra de la prostitución consensuada entre adultos, advierte de que la cuestión es la sección donde se publicitan este tipo de alquileres. “Si estuvieran etiquetados en el apartado de adultos, no habría ningún problema. Pero al estar donde alquileres, puede llevar a cabo a confusión, sobre todo porque hay algunos que no mencionan sexo explícitamente y utilizan connotaciones que quizá para alguien que no domine el idioma no son tan obvias”, señala. “Las universidades deberían estar al tanto y alertar a sus estudiantes, sobre todo a las que vienen de otros países”, matiza.

El Confidencial se puso en contacto con Craigslist, pero no recibió respuesta alguna. En el momento en el que se estaba escribiendo este artículo, había más de 300 anuncios de este tipo. La página web ofrece los mismos servicios en otros países como Australia o Canadá, donde los precios de las viviendas son también muy caros, aunque también hay “habitaciones gratis para chicas guapas” en ciudades más asequibles como Dublín.

Desde Shelter, ONG que ayuda a las personas sin acceso a vivienda, aseguran que los altos precios, tanto de alquiler como de compra, que existen en Reino Unido no ayudan precisamente “a que este tipo de explotación se pueda evitar”. “No poder tener acceso a algún tipo de refugio lleva a las personas a la desesperación. Y cuando la gente está desesperada, la explotación y la miseria son posibles”, señalan.

Desde la ONG, denuncian que las mujeres que sienten “que no tienen otra opción aceptan un acuerdo en el que creen que no pueden decir que no”. “Les piden que se muden a espacios que están totalmente controlados por otra persona, una persona que siempre tiene el derecho de estar allí y que puede permitir además el acceso a otros. Es obvio los peligros que esto conlleva”, concluyen.

Fuente: ElConfidencial.com