El órdago en La Haya de 'Teodorín' Obiang para evitar un juicio por corrupción

24.10.2016 – 05:00 H. Nadie espera que Teodoro Nguema Obiang Mangue, “Teodorín”, se presente se presente a la cita que hoy, lunes 24 de octubre, tiene con ...
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24.10.201605:00 H.

Nadie espera que Teodoro Nguema Obiang Mangue, “Teodorín”, se presente se presente a la cita que hoy, lunes 24 de octubre, tiene con la justicia francesa para declarar como acusado de corrupción. No lo ha hecho en las ocasiones anteriores, y no es probable que vaya a modificar su estrategia de defensa, al menos hasta el inicio del juicio, el próximo enero. Mientras tanto, Guinea Ecuatorial ha convertido el proceso en una cuestión de estado, denunciando ante el Tribunal Internacional de Justicia en La Haya una presunta violación de la soberanía nacional y de la inmunidad diplomática que, aseguran, se le debe a la segunda figura del país. Al recién nombrado vicepresidente y encargado de la defensa. Al hijo del presidente Teodoro Obiang.

“Guinea Ecuatorial es un país que apuesta claramente por el derecho internacional, y exige respeto y la no injerencia de otros estados soberanos en nuestros asuntos”. Al otro lado del teléfono, la voz de Carmelo Nvono Nca es firme. Su castellano, perfecto, prácticamente sin acento. El embajador guineano en Bruselas ejerce estos días de agente de la acusación ante el Tribunal de La Haya. “Como he dejado claro en mi última intervención [ante la corte], la independencia de Guinea Ecuatorial no está en venta”, sostiene.

“En Francia se han hecho falsas acusaciones contra mi país”, afirma Nvono. “Nosotros hemos buscado hemos estado presentes ante las instancias judiciales francesas para defender este caso, y hemos actuado en todo momento cuando se nos ha requerido. Pero no nos ha quedado más remedio que acudir a La Haya, por una sencilla razón: para que Francia nos escuche, porque no nos estaba escuchando”, asegura. Durante tres días, las dos partes han expuesto sus motivos ante el TIJ, que no fallará hasta principios de noviembre. Guinea Ecuatorial trata así de impedir que las autoridades francesas puedan disponer de una serie de propiedades y activos incautados a Teodorín en territorio galo; y, en último término, de que renuncien a continuar con el proceso.

La fiscalía acusa a Teodorín de blanquear en Francia 110 millones de euros procedentes de empresas y de las arcas públicas de Guinea Ecuatorial.

A finales de junio, la justicia francesa decidió abrir un proceso para determinar si, como habían denunciado formalmente organizaciones como Transparencia Internacional, Teodorín blanqueó en Francia 110 millones de euros procedentes de varias empresas y las arcas públicas de Guinea Ecuatorial. El acta de acusación detalla un gasto disparado en propiedades, ropa y productos de lujo. Entre ellas destaca un edificio de 5 pisos y 4.500 metros en el número 42 de la avenida Folch, en el exclusivo distrito 16 de París, por el que habría pagado 25 millones.

“La denuncia francesa viene de una institución privada, la ONG Transparencia Internacional. Son ellos quienes acudieron a los tribunales franceses. Lo que nosotros no entendemos es cómo la justicia francesa y el estado francés no ha tenido la suficiente miras para escuchar las explicaciones correctas y directas que en todo momento Guinea Ecuatorial ha querido dar y ha estado dando. Eso es lo que a nosotros nos sorprende”, dice Nvono.

Desde hace pocos meses, Teodorín ostenta el cargo de vicepresidente y encargado de la defensa y seguridad del país. La estrategia guineana es aplicar presión para que el gobierno francés le reconozca inmunidad diplomática. “Entendemos que Francia sobrepasa sus límites violando de esta manera la soberanía de nuestro país”, insiste Nvono, y deja caer la posibilidad de que su país tome algún tipo de represalia diplomática, que no concreta: “Vamos a reaccionar en consecuencia. Y obviamente, una reacción en consecuencia está lejos de garantizar las relaciones amistosas entre dos estados. Por eso llamamos a la reconciliación, a conversaciones negociaciones bien entendidas en base al derecho internacional. No es una cuestión económica ni política, porque nuestra soberanía no está en juego”, dice.

La mansión en Malibú propiedad de Teodoro Nguema Obiang MangueLa mansión en Malibú propiedad de Teodoro Nguema Obiang Mangue

Amante del lujo extremo

Si el juicio llega a celebrarse, Teodorín tendrá que dar muchas explicaciones que sin duda prefiere evitar: su salario oficial de 6.800 dólares mensuales difícilmente justifica los cientos de millones dilapidados por el vicepresidente, no solo en Francia, sino también en Estados Unidos o Sudáfrica, países donde también ha sido investigado por las autoridades. En 2009, la ONG Global Witness publicó un informe titulado “La vida secreta de un adicto a las compras”, basado en parte en documentos confidenciales del Departamento de Justicia de EEUU, en el que estimaba que solo entre 2005 y 2007 Teodorín gastó 75 millones de dólares en suelo estadounidense, en una mansión de lujo en Malibú, un jet privado y objetos personales de Michael Jackson.

En 2005 tuvo que comparecer ante un tribunal en Sudáfrica por una disputa sobre otras dos mansiones en Ciudad del Cabo valoradas en 7 millones de dólares. Allí, Teodorín indicó que, aunque su salario en aquella época era de solo 4.000 dólares, en su país es legal que compañías poseídas por ministros puedan acceder a contratos gubernamentales con empresas extranjeras y percibir un porcentaje. Una explicación muy reveladora: durante años, el hijo de Obiang poseía una compañía maderera, al tiempo que ejercía el cargo de Ministro de Bosques: informalmente, a Teodorín se le llamaba “el Ministro de Talar Árboles”. Las autoridades estadounidenses creen que durante esta época amasó una fortuna de más de 100 millones de dólares.

En septiembre de 2011, la justicia francesa le incautó 11 coches de lujo, otro de sus vicios. Según Global Witness, durante la pasada década gastó 6,3 millones de dólares en adquirir vehículos deportivos. Pero el verdadero golpe llegó en 2012, cuando las autoridades galas ordenaron que se embargase el piso de la Avenida Folch. Teodorín había tratado de evitarlo colocando una placa en la puerta que decía: “Locales Anexos de la Embajada de Guinea Ecuatorial”, un estatus que el juez no se creyó

Según Global Witness, durante la pasada década Teodorín gastó 6,3 millones en adquirir coches de lujo. En 2011, la justicia francesa le incautó 11 vehículos.

“Dentro de su alegato, los fiscales franceses han hablado de cuestiones personales, como la necesidad compulsiva de Teodorín de comprar cosas de lujo”, explica Adolfo Fernández Marugán, responsable de la Asociación para una Sociedad Democrática en Guinea Ecuatorial (ASODEGUE). “La pretensión de que el piso de la avenida Folch era un edificio diplomático es ridícula. Era una casa de lenocinio, una peluquería y varias cosas más. Eso da una idea del derroche de recursos, de la cantidad de gastos que ha tenido, desproporcionados y sin sentido”.

“Es la primera vez que un proceso de este tipo avanza tanto. Hay casos similares contra los Bongó [la antigua familia dirigente de Camerún], los dirigentes de Congo-Brazzaville y algunos más. Pero es evidente que las relaciones entre estas familias y las clases políticas francesas son múltiples”, dice Fernández Marugán. “Yo he creído siempre que Francia está intentando ver si este proceso le sale bien. En la sociedad francesa hay una voluntad de justicia, de tratar de impedir que en su país haya gente que maneja dinero negro continuamente. Por parte de la judicatura francesa hay un intento de ensayar, y lo que les resulta más fácil son los Obiang. Desde la parte francesa, explorar las relaciones entre gente como los Bongó y los políticos franceses es complicado. Pero en el fondo un proceso contra Teodorín es una cosa sencilla, y este detalle los guineanos no han sabido verlo”, opina.

Ahora, en cambio, es algo que no se les escapa. “Quiero hacer énfasis en que mi país está muy dolido por la forma en la que Francia nos está tratando. Nos indigna muchísimo al pueblo guineano que con la buenas relaciones que mantenemos con Francia, y con la implicación que nuestro país mantiene en la cooperación con Francia, tengamos que estar en este momento defendiendo nuestra soberanía y legitimidad como estado soberano”, subraya Nvono.

Teodoro Obiang con el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, en Uganda, en mayo de 2016 (Reuters)Teodoro Obiang con el presidente de Zimbabwe, Robert Mugabe, en Uganda, en mayo de 2016 (Reuters)

La sucesión, en juego

“Desde el punto de vista guineano el tema tiene mucho interés. Te da idea de la capacidad que tiene el régimen Guinea Ecuatorial para entender la política en Francia, que es ninguna”, añade Fernández Marugán. “La actitud de Obiang en toda esta historia es lo que ha conducido al encono de esta situación con Teodorín. Pero si hubiera jugado con alguna inteligencia, habría encontrado aliados, porque la política francesa hacia África está lejos de ser un dechado de moralidad”, comenta.

“Si Obiang no hubiera convencido a su hijo de que no se presentara, las posibilidades de Teodorín de salir indemne habrían sido bastante mayores. Pero eso obedece a la forma en la que piensan: está convencido de que hay una conspiración por parte de los franceses para hacerse con el petróleo guineano”, opina Fernández Marugán. “Los que están al frente del régimen guineano son gente muy peculiar: no creen en las leyes, en ninguna legalidad. Hay cosas que se explican por sus características: su afán de impunidad, su creencia de que se puede comprar todo y a todos, de que en Occidente hay una doble moral que funciona a todo trapo, y se puede comprar a políticos y funcionarios, de que el dinero lo mueve todo. De pronto, cuando se ven pillados recurre a una exageración como la de llevar el caso al tribunal de La Haya. Ahora, por una serie de hechos inesperados desde su punto de vista, se encuentran en una situación de la que van a salir difícilmente”.

Obiang está convencido de que hay una conspiración por parte de los franceses para hacerse con el petróleo guineano”, dice el responsable de ASODEGUE

Nvono defiende que el perjuicio que este caso está causando al país es enorme. “Obviamente estamos hablando del vicepresidente de la República de Guinea Ecuatorial, que goza de unas obligaciones internacionales muy importantes que le obligan a tener contactos con países extranjeros. El hecho de que no se pueda garantizar una agenda internacional normal para un vicepresidente, es obvio que no favorece sus obligaciones profesionales y en consecuencia a los contactos que tiene que mantener como vicepresidente y como encargado de la seguridad del estado y de la defensa nacional”.

En esa misma línea, Fernández Marugán opina que el resultado del juicio es clave para los Obiang. “Desde el punto de vista del régimen de Guinea Ecuatorial es un asunto muy importante. Tiene muy malas salidas si Teodorín no hereda el cargo de su padre. Y el proceso sucesorio no está para que se atrase muchos años. ¿Qué hacen allí si Teodorín queda caracterizado como lo que es, un delincuente internacional? ¿Qué hace el régimen de Guinea Ecuatorial si Teodorín no puede salir de su país, si la justicia francesa lo juzga y lo condena?”, dice. Y prosigue: “¿Quién sucede a su padre, si la sucesión se convierte en imposible? ¿Que pasa con el régimen en el momento que Obiang desaparezca?”. Lo que está en juego en París, pues, es mucho más de lo que podría parecer en un principio.

Fuente: ElConfidencial.com

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