El TTIP ante “su punto de no retorno”: preguntas y respuestas de la negociación

21.09.2016 – 05:00 H. “Parece cada vez más difícil que (la negociación del TTIP) pueda finalizar de aquí a fin de año”, afirma el negociador jefe europeo ...
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21.09.201605:00 H.

“Parece cada vez más difícil que (la negociación del TTIP) pueda finalizar de aquí a fin de año”, afirma el negociador jefe europeo del Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP), Ignacio García Bercero. En cualquier caso, apunta sin apenas dilación que eso no quiere decir que la negociación haya entrado en barrena. Sí parece complicado firmar el acuerdo antes de las elecciones en Estados Unidos, un objetivo no escrito que circulaba en los corrillos de Bruselas durante los últimos meses.

Las palabras de García Bercero, en una entrevista con El Confidencial, insuflan algo de aire a la negociación del acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos, que comenzó hace tres años y que, en la actualidad, atraviesa uno de los momentos más delicados del proceso. Una negociación polémica, tildada de reproches y sospechas que ha provocado la movilización de sindicatos y organizaciones no gubernamentales a lo largo de toda Europa.

La opacidad que han mostrado ambos actores, en especial Estados Unidos, durante la negociación provocó que la desconfianza en la sociedad civil fuese cada vez mayor. Una desconfianza que derivó en reacción y que la Comisión Europea no esperaba, ni estaba preparada. De hecho, la UE ha aprobado, en el último medio siglo, más de una treintenta de tratados de comercio con otros actores internacionales sin apenas oposición. Lo cierto es que los plomos han saltado con el TTIP y han salpicado al Acuerdo Integral de Economía y Comercio (CETA, por sus siglas en inglés), el tratado de comercio UE – Canadá que espera aprobación definitiva.

Las dos caras, UE y Estados miembro

Además de la oposición en las calles, el TTIP se ha encontrado con el doble juego de algunos de los representantes de los Estados miembro. Mientras en el Consejo la postura oficial es favorable a la negociación, en el seno de los países miembro las críticas han hecho mella en la operación. Es el caso del ministro alemán de Economía, Sigmar Gabriel, que señaló que las negociaciones “están bloqueadas” o del ministro de Comercio de Francia, Matthias Fekl, y el ministro de Economía austríaco, Reinhold Mitterlehner, que se opusieron a la negociación en las últimas semanas.

“Ha habido muchas declaraciones políticas, pero la realidad es que en la Comisión estamos trabajando sobre la base de un mandato unánime que nos han dado los Estados miembro”, asegura García Bercero. Además, apuntilla que “cuando la Comisión ha preguntado a los Estados si están de acuerdo con que se siga la negociación, nadie ha dicho lo contrario”.

De hecho, señala como momento clave de la negociación el encuentro que mantendrá la Comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malström, con los ministros de Comercio en la reunión informal del 23 de septiembre en Bratislava. “La comisaria tendrá una conversación con todos los ministros de los estados miembro para plantearles cuál es el estado actual de la negociación con EEUU, cuáles son las próximas etapas”, subraya García Bercero.

La opinión pública contra el TTIP

Una nueva reunión con los Estados que no contenta a las organizaciones que se oponen a la negociación. En el caso del TTIP, las dos posturas (a favor y en contra) están muy polarizadas. De hecho, el empuje de organizaciones como Greenpeace, que publica desde hace unos meses documentos secretos de las negociaciones, y de otros grupos no gubernamentales, en especial en Alemania, ha elevado las voces en contra de la negociación y ha levantado dudas sobre su aprobación final.

Movilizaciones masivas en contra del TTIP y el CETA en Alemana la semana pasadaMovilizaciones masivas en contra del TTIP y el CETA en Alemana la semana pasada

En el caso de España, el tema ha pasado más bien inadvertido. Desde UGT, su secretario de Internacional, Jesús Gallego. señala que la razón de la escasa movilización, comparada con otros países como Alemania o AuStria, se debe a que “el Gobierno alemán ha fomentado el debate sobre el TTIP y el CETA, mientras en España el Gobierno ha silenciado el debate, no ha cumplido con las demandas de información o lo ha hecho de forma muy simplona”.

Además, Gallego critica que el Gobierno en funciones haya apoyado en los últimos días la aprobación del CETA en las insitituciones europeas, cuando todavía se desconcoe el futuro político y de Gobierno de España.

Dos posturas irreconciliables

Algunos de los principales reparos, entre muchos otros, de los opositores al TTIP pasan por la posible inclusión en el acuerdo de cláusulas de movilidad forozosa de trabajadores o de tribunales privados de arbitraje, un mecanismo de protección de inversores en perjuicio de los Estados y la ciudadanía. Otros asuntos polémicos son la reducción arancelaria, y la posible pérdida de recaudación tributaria que perjudique el reparto equitativo de la riqueza, o la elimininación de la normativa que regula la fabricación de productos denominación de origen.

“No estamos en contra de los tratados libres de comercio, estamos en contra de los tratados injustos Y el TTIP no es un tratado que se caracterice por el comercio justo”, señala Gallego desde UGT.

Una postura compartida desde Países Bajos por la coordinadora de la campaña contra el TTIP de Greenpeace, Susan Cohen. “En Greenpeace no nos oponemos a los acuerdos de comercio, sólo a aquellos que perjudican a las personas y al medio ambiente”, defiende Cohen.

Por su parte, García Bercero defiende que en su equipo y en la Comisión dan importancia a “la sustancia”. Es decir, buscan “un acuerdo equilibrado, un acuerdo que se corresponda a la necesidad de reglamentar mejor la globalización”

Añade además un ejemplo como es el de “acceso al mercado” en el que reconoce que “hay diferencias importantes” entre Estados Unidos y la UE. “Evidentemente hay un interés fuerte por parte de EEUU en la liberalización de los aranceles en el sector agrícola. Nosotros somos conscientes de que es un tema que hay que negociarlo”, aclara. “Y si requiere más tiempo de negociación, se negociará más tiempo. Nunca hemos negociado sobre la base de plazos artificiales”, sentencia García Bercero.

El futuro del TTIP (y el CETA)

Sin una fecha límite en el horizonte, y descartada la de fin de año, el futuro del TTIP podría verse truncado por los comicios presidenciales estadounidenses en noviembre o las elecciones en Francia y Alemania que tendrán lugar en 2017. En cualquier caso, y para una aprobación definitiva, parece que ambos tratados se tramitarán de forma mixta, es decir serán consultados total o parcialmente en los Parlamentos de los Estados miembro. Este último hecho, demoraría la entrada en vigor total de los tratados durante años.

En palabras de García Bercero “la Comisión ha pensado que desde un punto de vista político, independientemente de opiniones jurídicas, (el sistema mixto) es la forma de asegurar a los Estados miembros que éste es un tema que requiere el acuerdo de todos para que pueda entrar en vigor”. Siempre y cuando, la negociación del TTIP alcance la última fase del proceso.

Fuente: ElConfidencial.com