Entramos en la academia política de la oposición cubana

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El viejo taxi renqueante se detiene en una calle de un barrio popular de La Habana. La radio ha estado emitiendo las últimas novedades de los funerales de Fidel Castro. “Aquí es, amigo”. Casitas de dos alturas. Muros verdes, rojos y amarillos. Contraventanas de madera desvencijada. Olor a pollo recién hecho. El ruido de una obra cercana.

Mientras la tartana cincuentenaria se aleja, resulta inevitable preguntarse cómo las ruedas no se han salido todavía de los ejes. Cuesta no imaginarlas rodando solas carretera abajo, botando por los baches. La flota de la Habana ha rejuvenecido, pero muchas viejas glorias resisten.

A la izquierda, un estrecho recodo entre dos casas desemboca en una reja blanca. “Toc, toc”. Hemos llegado a la novedosa academia política de la diezmada oposición cubana. “Bienvenido”. Recibe Joanna Columbié, la directora. Sus ojos claros escondidos tras unas gafas de aumento sin mayor alarde invitan a cruzar el umbral. “¿Qué es la academia 1010?”. Pues bien: “La academia 1010 es una opción de preparación política para los jóvenes cubanos. Tenemos la visión de que Cuba necesita líderes preparados para un proceso de democratización”.

Es el segundo año de lecciones impartidas por el ‘centro’, por ahora itinerante. No tiene una sola aula. Las clases se imparten en los salones de varias casas particulares. La academia está financiada, aseguran sus responsables, con los propios medios de profesores y alumnos, menos de una decena. No se esconden. Se anuncian en internet: “Para alcanzar la democracia en Cuba hace falta movilización ciudadana. Perder el miedo es la acción fundamental. Miedo, por ejemplo, a perder el puesto de trabajo”, señala.


Ignacio Isla. La Habana

Si Cuba siguiese las mismas reglas de la URSS, la vieja guardia seguirá en el poder por mucho tiempo. Pero un hombre más joven se perfila como el sucesor más probable de Raúl Castro: Miguel Díaz-Canel

Joana es conocida entre la disidencia isleña. Asegura que disentir de la línea política oficial del Gobierno le ha traído problemas: “Yo era metodóloga municipal de educación. Cuando empecé a tener relación con la oposición en Cuba y a manifestar mi posición política lo primero que sucedió fue que empecé a recibir visitas de la Seguridad del Estado. Cuando digo visitas es que ellos empiezan a tener encuentros para hacer desertar a uno de su posición. Lo segundo que sucedió es que me expulsaron del sistema nacional de educación. Es decir, yo no puedo trabajar más nunca allí por mi participación en la oposición política”.

No se queda ahí: “Sobre todas las cosas está el descrédito ante la población y los amigos, haciendo ver que somos personas que realmente no queremos el bien de la patria, cuando es todo lo contrario. Llega a lo personal, a la vida privada”.

Joanna Columbié, directora de la Academia 1010 (Foto: Héctor Estepa).Joanna Columbié, directora de la Academia 1010 (Foto: Héctor Estepa).

Detenciones a alumnos

Joana también ha sufrido, lamenta, varias detenciones. Ahora también las padecen, asegura, los alumnos de su escuela. “La seguridad del Estado y la policía estuvieron cerrando toda esta calle, no permitieron la llegada de algunos jóvenes y otros cuando salieron fueron detenidos. Desde el lunes hasta el viernes, cuando fueron ‘deportados’, el término que utilizan, a sus propias ciudades. Ellos dicen que estaban ilegales en La Habana. Es como si hubiera que pedir un visado para venir de cualquier provincia. Algunos alumnos están sujetos a procesos donde les quitaron sus pertenencias, ordenadores y móviles”, rememora.

Joanna forma parte del movimiento opositor Somos+, un grupo relativamente nuevo de disidentes. La Academia 1010 es una iniciativa de dicha organización. La conocida bloguera Yoani Sánchez tenía previsto ser profesora en el nuevo curso.

Joanna se atreve a hablar sobre el comandante en jefe cubano, pocas horas antes del multitudinario homenaje rendido en su memoria en la Plaza de la Revolución: “Fidel es uno de tantos presidentes que ha tenido Cuba. Ha estado durante casi 60 años porque no tuvo nunca la decencia de traer elecciones públicas a nuestro país”. Sí se dan comicios a nivel local. Dos representantes de la oposición, recuerda la directora de la Academia 1010, se presentaron como candidatos: “No ganaron, pero recibieron un gran porcentaje de votos”. Su objetivo es generalizar las postulaciones de opositores.

De comunista acérrimo a opositor

En la pequeña salita está también Pedro Acosta. La perilla canosa es una medalla que solo cuelga la veteranía. Tiene casi 65 años. La revolución le pilló con ocho eneros. Se enroló. Fue, rememora, dirigente de la Juventud Comunista. Después oficial de la Seguridad del Estado… y acabó organizando una huelga en su centro de trabajo en reclamo de una mejor alimentación.

“En Cuba la palabra huelga no existe. Eso no se menta aquí. Fue en el 94. Nos sancionaron por abandono del puesto de trabajo. No había otra solución. Lo planteé a mi núcleo del partido, al director de la empresa y no hicieron caso. Desde dentro no se puede cambiar. Es imposible”, lamenta. Desde entonces trabaja, por iniciativa propia, en el sector privado. Lo curioso, comenta, es que tras la sanción empezasen a repartir raciones dobles de comida a quienes continuaron trabajando allí.

El viaje ideológico de Pedro es curioso: “El proceso de desintoxicación es largo. Fidel de inicio hizo muchas cosas buenas. Iba a llevar al país hacia adelante”, recuerda. “Pero en la práctica todo se fue desvirtuando, se fue imponiendo el criterio de un hombre y todo fue en función de los intereses que él tenía. Poco a poco me fui dando cuenta de que eso no era lo que yo esperaba. Desde el 86 ya yo había dejado de sentir. Pero un poco hipócritamente o cobardemente, como hemos hecho muchos, seguí siendo militante del partido y haciendo la rutina. Iba a las reuniones, al trabajo voluntario… hasta la huelga del 94”.

Consiente aclarar esos “intereses” a los que se refiere: “A Fidel se lo comió la egolatría. Se sintió un dios. Que todo lo que él decía había que hacerlo y que él siempre tenía razón. Le negó el derecho a los demás a pensar por sí mismos. Sus ansias de poder fueron demostradas. Nos metimos en África, en América Latina… siendo un país pequeño y pobre. No podía darse ese lujo”.

Pedro Acosta, antiguo oficial de la Seguridad del Estado, hoy opositor (Foto: H. Estepa).Pedro Acosta, antiguo oficial de la Seguridad del Estado, hoy opositor (Foto: H. Estepa).

Pluripartidismo

Pedro fue detenido junto a los jóvenes que querían asistir a la academia. Él también pretendía entrar en el curso. Le soltaron pronto, asegura, por ser de La Habana: “Seguiremos luchando y afrontaremos lo que sea necesario en función de que en Cuba haya democracia. Tiene que haber otros partidos políticos. Está demostrado en 57 años que el Partido Comunista ha fracasado en toda la línea, independientemente de que vayan un millón de personas a la Plaza de la Revolución”, reflexiona.

Se refiere, como Joanna, al miedo: “Ayer por la mañana un conocido mío protestaba por lo que el Gobierno le hacía y después iba a firmar por la revolución y por el socialismo, porque no le costaba trabajo y no quería buscarse problemas. Eso está presente siempre en el actuar del cubano”, dice, refiriéndose a los más de 1.000 libros de firmas repartidos por todo el país para adherir el nombre propio al concepto castrista de revolución.

‘En Cuba la educación no es gratis. Porque no me están pagando lo que debían. ¿El dinero para la educación y la salud de dónde sale? De lo que no se le paga al pueblo. Porque todo está en manos del Estado’Critica ciertos logros del oficialismo cubano, aceptados comúnmente, con mayor o menor adhesión, en todo el globo, como la educación gratuita: “En cuba la educación no es gratis. Si usted tiene un puesto de trabajo que como media en el mundo le pagan 1.000 euros mensuales, y a mí me pagan 25, ya a mí me están cobrando la educación, la salud… ¡Me lo están cobrando todo! Porque no me está pagando lo que debía de pagarme. Y eso es lo que sucede en Cuba. ¿El dinero para la educación y la salud de dónde sale? De lo que no se le paga al pueblo. Porque todo está en manos del Estado. Y eso la gente lo siente. La gente teme a eso”, cree el exdirigente de la Juventud Comunista.

“Todavía estoy por encontrarme con uno de los cientos que conozco y que me digan que la revolución va. Unos por no buscarse problemas. Otros porque tienen un trabajo que les da dinero. Pero nadie me defiende la revolución. Eso se acabó. La hipocresía y la doble moral están reinando en Cuba desde hace muchos años”, critica.

El líder

Por las escaleras de la improvisada sede de la Academia 1010 baja el líder del grupo disidente Somos +, Elíecer Ávila. Es un joven dinámico; ingeniero; de buen verbo. Su popularidad se elevó hace unos años tras un debate universitario: “Le digo a los fanáticos de la revolución cubana por el mundo que hacen mucho daño a veces cuando sin conocer cómo se vive realmente en Cuba viven dando opiniones románticas edulcoradas y hasta medio locas de que el Gobierno cubano le garantiza a la gente la comida y todo en abundancia. No es así realmente. En Cuba está demostrado que los alimentos hoy son más caros que en Madrid”.

‘Nunca me han golpeado. Nunca me han tratado mal. Estos arrestos lo que hacen es confirmar lo que todo el mundo sabe: que como Gobierno tienes miedo de que se te derrumbe tu castillito de arena’Desde luego, no se corta en criticar lo menos criticado del castrismo. Varios de los líderes mundiales congregados en la Plaza de la Revolución unas horas después alabarían precisamente la seguridad alimentaria del Gobierno cubano. Es uno de los logros más publicitados por La Habana. Sí reconoce otros hitos: “Yo no trabajo para destruir el sistema. Trabajo para que evolucione manteniendo aquello que puede ser útil para el futuro como una cobertura nacional de educación y salud, pero sobre todo un desarrollo económico y un estado de derecho en Cuba que garantice que la gente, además de estar educada, y de estar vacunada, pues sea también próspera y si es posible de paso sea feliz”, explica.

“Estuve una semana detenido”

En el salón está también Alexei Gámez, uno de los alumnos de la academia. Fue detenido, recuerda, durante una semana: “No me dejaron llegar al lugar de encuentro de la academia. Me detuvo un agente de la seguridad del Estado y me montó en un carro patrulla. Ocuparon un maletín con mi portátil, un disco duro y ocho memorias. Un día después nos trasladaron a un centro penitenciario”, enuncia.

El trato, eso sí, no fue especialmente violento: “Nunca me han golpeado. Nunca me han tratado mal”, admite. “Estos arrestos lo más que hacen es confirmar lo que todo el mundo sabe. Que como Gobierno tienes miedo de que se te derrumbe tu castillito de arena. Y estás tratando de hacer hasta lo imposible para que las personas no se manifiesten y sigan calladas como hasta hace unos años”, interpreta.

Cree que los cubanos están perdiendo el miedo. Todos los días, asegura, se unen personas nuevas a la oposición: “Fidel marcó diferencias y luchó contra una dictadura. Nosotros también estamos luchando contra una dictadura”, comenta. Mientras se acaba la conversación aumenta el ruido de fondo. Miles de personas se dirigen a la plaza de la Revolución, y las carreteras han sido alteradas. Parece difícil que cualquiera de los cuatro opositores presentes en la sala vaya a acudir a darle su último adiós al expresidente cubano.

Fuente: ElConfidencial.com