India y Pakistán: ¿hacia dónde va la escalada de tensión entre dos potencias nucleares?

05.10.2016 – 05:00 H. Nadie duda de que los “ataques quirúrgicos” llevados a cabo por India en suelo pakistaní a lo largo de la Línea de Control (LOC) que ...
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05.10.201605:00 H.

Nadie duda de que los “ataques quirúrgicos” llevados a cabo por India en suelo pakistaní a lo largo de la Línea de Control (LOC) que separa ambos países en la región de Cachemira vuelven a dejar al rojo vivo la relación entre ambos vecinos. Pero, ¿qué supone este nuevo capítulo en la historia de dos potencias nucleares que comparten la frontera más militarizada del mundo y llevan enredados en un conflicto latente desde hace tres décadas?

“El ataque fue una acción de venganza, pero también una manera clara de decirle a Pakistán que no tenemos miedo de sus amenazas nucleares y que estamos dispuestos a tomar acciones para parar los ataques terroristas”, asegura a El Confidencial Deepak Sinha, brigadista de las fuerzas especiales en Cachemira.

Sinha hace referencia al ataque dos semanas antes a una base militar en Uri, ciudad de la parte cachemir administrada por India, en el que murieron 19 soldados. India acusó a Pakistán de orquestar el asalto dando apoyo a los atacantes, pero Islamabad negó su implicación. Comenzó entonces un intercambio de acusaciones. Mientras el ministro del interior indio tachaba a Pakistán de “estado terrorista”, otras voces del Gobierno le acusaban de exportar, apoyar y albergar en sus fronteras a terroristas.

“Aseguro a la nación que aquellos que están detrás de este despreciable ataque serán castigados”, decía el Primer Ministro de India, Narendra Modi, en su cuenta de Twitter el mismo día de los ataques de Uri. El ministro de defensa pakistaní, Khawaja M. Asif, aseguró en varias ocasiones a lo largo de los días siguientes que no dudaría en usar armas nucleares contra India cuando la seguridad de su país se encuentre amenazada. 

Un soldado indio vigila una carretera en las afueras de Srinagar, Cachemira, el 3 de octubre de 2016 (Reuters).Un soldado indio vigila una carretera en las afueras de Srinagar, Cachemira, el 3 de octubre de 2016 (Reuters).

“Modi no tenía más opción que actuar”

India no ha dado detalles de cómo se ha llevado a cabo la operación del pasado jueves. Solo se hizo público que los “ataques quirúrgicos” (bombardeo de precisión que tiene como fin neutralizar al objetivo) se lanzaron sobre siete puntos a lo largo de la LOC, causando “bajas significativas entre los terroristas y aquellos que los apoyan”, según apuntó el teniente general Ranbir Singh, director de las operaciones militares indias. 

‘Durante las elecciones, Modi criticó duramente a los gobiernos anteriores por no tomar fuertes medidas contra Pakistán por actos terroristas como los de Mumbai de 2008. No tenía más opción que actuar tras los ataques de Pathankot y de Uri’Pakistán acusó al Gobierno de India de anunciar el ataque con “un objetivo claro: solo para complacer al público y los medios de comunicación”, en palabras del ministro Asif. Desde Islamabad culpan también a Nueva Delhi de intentar distraer la atención sobre los crímenes que comete en Cachemira.

Si la operación se ha llevado a cabo según las declaraciones oficiales indias, sentaría un precedente en la disputa histórica de estas dos potencias nucleares, pues aunque el ejército indio ha realizado acciones militares transfronterizas con anterioridad, es la primera vez que lo anuncia públicamente. Esto ha sido entendido como una muestra de seguridad y confianza por parte de Narendra Modi, al demostrar que puede usar la fuerza contra Pakistán sin correr el riesgo de llegar a una guerra a escala completa, llegando “más allá” que cualquiera de sus predecesores en el cargo. 

“Durante las elecciones Modi criticó duramente a los gobiernos anteriores por no tomar fuertes medidas contra Pakistán por actos terroristas como los de Mumbai de 2008. No tenía más opción que actuar tras los ataques de Pathankot y de Uri. De otro modo habría perdido toda su credibilidad”, asegura a este diario Deepak Sinha, que trabaja como consultor para el Observer Research Fundation.

Los más críticos con el ataque creen que la reacción india tiene el objetivo de alimentar el patriotismo y de recuperar el orgullo, profundamente herido tras las últimas incursiones pakistaníes. Desde que Modi tomara el cargo de primer ministro en mayo de 2014, sus políticas con respecto a Pakistán han seguido lo que se ha conocido como una “estrategia moderada”. La histórica invitación a su homólogo pakistaní Nawaz Sharif a su investidura y la visita sorpresa de Modi a Lahore en diciembre de 2015 (era la primera vez que un primer ministro indio visitaba Pakistán en los últimos 12 años) fueron vistas, tanto por parte de India como por parte de la comunidad internacional, como un nuevo paso en la mejora de las relaciones entre ambos países.

Sin embargo, también había voces divergentes pues, según apunta el profesor Harsh V. Pant, las altas esferas del Gobierno en Nueva Delhi tenían la sensación de que la apertura de Modi hacia Pakistán no era recíproca.

Manifestantes enmascarados protestan contra India en Srinagar, Cachemira, el 4 de octubre de 2016 (Reuters). Manifestantes enmascarados protestan contra India en Srinagar, Cachemira, el 4 de octubre de 2016 (Reuters).

¿Y ahora qué?

¿Cómo queda entonces el escenario a partir de ahora? Es irremediable preguntarse si los últimos acontecimientos marcarán un antes y un después, si traerán el aumento de la escalada de violencia, o si son simplemente un capítulo más en el tira y afloja permanente que ha caracterizado las relaciones entre India y Pakistán desde 1947. En este sentido, Ajit K. Singh, investigador del Instituto para la Resolución de Conflictos, se muestra prudente: “No hay nada definitivo en las relaciones internacionales. India y Pakistán han librado guerras en el pasado y, sin embargo, también han vivido momentos de enorme cordialidad”, dice a El Confidencial.

Queda por ver si habrá una reacción por parte de Pakistán, o si sucumbirá a la presión de estar en el punto de mira, también de la comunidad internacional. Al otro lado de la frontera, la duda es si India tomará el silencio internacional como una señal de que tiene la vía libre para seguir con su estrategia militar en Cachemira.

La incógnita queda por resolver. “Las próximas semanas revelarán si el subcontinente se encuentra a sí mismo sumergido en otra guerra inútil o se centra en retos más urgentes como la pobreza endémica y el hambre que atormentan a ambas naciones”, concluye el consultor Deepak Sinha.

Fuente: ElConfidencial.com