James piensa que Zidane le está vacilando

30.11.2016 – 05:00 H. “Si yo fuera James, me quedaría en el Real Madrid”, palabras que pronunció hace una semana Zinedine Zidane, entrenador madridista, ...

30.11.201605:00 H.

“Si yo fuera James, me quedaría en el Real Madrid”, palabras que pronunció hace una semana Zinedine Zidane, entrenador madridista, justo en vísperas del partido que su equipo jugó en Lisboa, ante el Sporting, y que el internacional colombiano se quedó sin disputar un solo minuto. Si le preguntan a Zidane por James, el francés se deshace en elogios. Pero de puertas para dentro, silencio sospechoso. James Rodríguez está convencido de que su entrenador le vacila.

La situación que atraviesa el colombiano comienza a dibujarse en clave de sainete si no fuera porque afloran los sentimientos y el profesional que lo padece no tiene ganas de chistes. Un jugador de 80 millones de euros, que a sus veinticinco años debiera estar tocando con las yemas de los dedos las teclas de la gloria, se mira ahora esos dedos y los encuentra llenos de barro. Lo de James Rodríguez cada día se parece un calco a un diván de psicólogo.

De acuerdo que la temporada pasada el internacional colombiano anduvo en las bajuras del fracaso, pero tras una excelente Copa de América con su selección, James aterrizó en Madrid con unas ganas locas y mucha hambre de fútbol, según asegura su entorno. El jugador habló con el entrenador y éste le manifestó que sería “uno más de la plantilla”. Es decir: un miembro de pleno derecho de la nómina madridista, con sus deberes y su talento. James sabía que no lo tendría fácil, que la BBC (Bale, Benzema y Cristiano Ronaldo) le sacaba muchos cuerpos, que Modric y Kroos se encontraban también por delante en el escalafón. Pero James ha visto como Lucas, Marco Asensio e Isco le han comido el terreno y él se encuentra por debajo de todos. Él y su talento.

James Rodríguez, durante el Real Madrid-Sporting disputado en el Santiago Bernabéu (EFE)James Rodríguez, durante el Real Madrid-Sporting disputado en el Santiago Bernabéu (EFE)

La situación de James Rodríguez no deja de ser rocambolesca, pues su papel en el mercado sigue alcanzando un listón de estrella rutilante: 70 millones de euros. En Europa muchos equipos se sentirían muy felices de contar con su presencia. En la Premier sin ir más lejos. Mourinho, que comparte agente (Gestifute) con el colombiano, no le haría ascos. El Arsenal querría repetir plato con James después de haber obtenido una magnífica vivencia con el alemán Özil. Incluso en China estarían dispuestos a batir todos los registros monetarios si finalmente el futbolista diera su OK.

Pero James, cuyo contrato con el Real Madrid finaliza el 30 de junio de 2020, no quiere precipitarse. Ha vuelto a hablar con el entrenador y éste le ha repetido un discurso que ya suena a cantinela de pachanga: “Si yo fuera James, me quedaría en el Real Madrid”. Es la respuesta de Zidane, que el pasado sábado, ante el Sporting gijonés, bajo la lluvia y realizando el equipo un juego disperso y con groseros borrones, James Rodríguez disputó 70 minutos, nadó mucho más que jugó y fue reemplazado por Isco, de futbol más efectista que efectivo. Se espera que en Copa del Rey, con la eliminatoria encarrilada, James sea de nuevo de la partida y entre en una formación sin titulares.

En su entorno hacen números y analizan la desquiciante situación deportiva en la que está inmerso el futbolista. Todos le miran. El jugador, según testigos y, sobre todo, sus compañeros, no baja la guardia y aprieta los dientes. Sólo él y su gran talento pueden revertir el papel. Quiere tener su oportunidad, volver a ser el James Rodríguez determinante que encandiló a Florentino Pérez. Pero la opinión de un Zidane cada día más fuerte pesa mucho. El francés esboza una sonrisa gallega cuando le preguntan por James y dice que cuenta con él. Éste cada vez lo tiene más claro: el míster le está vacilando.

Fuente: ElConfidencial – Deportes