La estrategia de Reino Unido que esconde el calendario del Brexit

06.10.2016 – 05:00 H. Theresa May ya ha movido la primera ficha. La ‘premier’ ha anunciado que activará el artículo 50 del Tratado de Lisboa ...
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06.10.201605:00 H.

Theresa May ya ha movido la primera ficha. La ‘premier’ ha anunciado que activará el artículo 50 del Tratado de Lisboa antes de que finalice marzo del próximo año. Será entonces cuando comiencen formalmente los dos años que marca el protocolo para definir el divorcio con Bruselas. No ha dado más detalles. “En cualquier negociación es contraproducente que alguna de las dos partes vaticine resultados o enseñe sus mejores cartas antes de sentarse a la mesa”, se limitó a decir. No le falta razón. Pero, estratégicamente, el calendario también ha de tenerse en cuenta.

En este sentido, el hecho de que Francia y Alemania, las dos plazas claves del club comunitario, vayan a celebrar elecciones en abril y septiembre de 2017 podría ser crucial para el reto más importante de la historia de la UE. Por no hablar de los comicios al parlamento europeo (2019) y las generales del Reino Unido (2020). De ahí tan importante empezar la partida a finales de marzo. La pregunta es: ¿a quién beneficia y a quién perjudica esta fecha?

La cuestión se debate a ambos lados del Canal de la Mancha y se ha convertido en la comidilla en Birmingham, donde May clausuró este miércoles el congreso anual del Partido Conservador. Históricamente, el discurso del líder es el acapara titulares, sobre todo teniendo en cuenta de que se trata de su primera intervención en esta cita convertida en primera ministra. Pero no es el caso. A fin de calmar el apetito de los euroescépticos, la premier anunció la fecha el domingo, el mismo día que comenzaba la conferencia, lo que se ha interpretado como un signo de que apostará finalmente por el “Brexit duro”, sacando al país del mercado común.

La formación vuelve a estar dividida. Mientras unos consideran que las elecciones francesas y alemanas pueden jugar a favor, otros consideran que lo harán en contra. La preocupación va más allá de las filas ‘tories’. El propio alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan -que quiere conseguir una visa especial para aquellos que quieran trabajar y vivir en la capital británica- ha señalado que habría que esperar para que los líderes europeos tengan “una visión más a largo plazo” y no se sientan presionados a corto plazo para ganar votantes. “Además, no tiene sentido empezar las negociaciones cuando ni siquiera sabes quién serán el interlocutor”, matiza.

Theresa May durante su discurso en la última jornada del congreso anual del Partido Conservador británico (Reuters).Theresa May durante su discurso en la última jornada del congreso anual del Partido Conservador británico (Reuters).

Tim Knox, director del Think Tank Centre for Policy Studies, asegura sin embargo que la cita con las urnas en estos dos países “beneficiará los intereses británicos”. “Ni Angela Merkel y ni Francois Hollande podrán ser especialmente duros con Reino Unido durante la campaña electoral. Amenazar, por ejemplo, con el tema de las exportaciones afectaría a sus propios votantes, así que es un escenario que nos beneficia”, matiza a El Confidencial.

Según el experto, si amenazaran con imponer tarifas, se enfrentarían a las críticas de sus propias empresas y sindicatos, que advierten sobre las consecuencias que esto podría ocasionar en los vinos y quesos franceses o en los coches alemanes que se venden al otro lado del canal. Se trata de los mismos argumentos defendidos estos días en Birmingham por, entre otros, John Alan Redwood. El fuera ministro con John Major sugiere que Reino Unido puede sacar provecho de sus desafíos electorales nacionales para impulsar un acuerdo por la vía rápida que éstos aceptarían con esperanzas de ser reelegidos.

Reino Unido puede sacar provecho de los desafíos electorales de Merkel y Hollande para impulsar un acuerdo por la vía rápida que éstos aceptarían con esperanzas de ser reelegidosDesde Bruselas se pone en duda. Sobre todo en caso de Hollande, uno de los más críticos con Londres. El presidente francés tiene además el reto añadido del Frente Nacional. La ultraderechista Marine Le Pen ya ha entrado en campaña pidiendo otro referéndum europeo en su país. En este sentido, Hollande podría ser especialmente duro durante las negociaciones del Brexit para dejar claro que “dentro se está mejor que fuera”. Pero, tal y como explica Vincenzo Scarpetta, del influyente Think Tank Open Europe, tiene que ser “cauto”, ya que “exagerar con este asunto podría llegar a ser contraproducente”. “Se estarían dando argumentos a favor del Frente Nacional, ya que, los utilizaría para defender su mensaje de que la UE es antidemocrática y castiga a aquellos que se van”, matiza a este diario.

Según el experto, que las elecciones francesas y alemanas tengan lugar el próximo año “complicará las cosas a corto plazo”. “No habrá un interlocutor claro. Parece que Merkel podrá conseguir otro mandato, pero con Francia las cosas son más impredecibles. Tanto París como Berlín van a tener menos tiempo de ocuparse de las negociaciones del Brexit, pero lo que está claro es que no van a estar ausentes”, matiza. Herman Van Rompuy, el que fuera presidente del Consejo Europeo, ha destacado que, pese a que las reuniones sobre las líneas generales de un acuerdo empezarán tan pronto como Londres solicite el artículo 50, “el núcleo duro”, los “temas más difíciles” no se pondrán encima de la mesa hasta que no se haya formado el nuevo gobierno francés y alemán y eso “será a finales del próximo año”.

Los eurófilos aseguran que el primer año de negociaciones está, por tanto, perdido. Pero el reloj de arena no preocupa a los euroescépticos, que insisten en que los líderes europeos son los primeros interesados en llegar a un acuerdo, ya que de otra manera se crearía el ridículo escenario donde Reino Unido tendría que elegir a sus representantes para elecciones europeas de 2019 mientras negocia precisamente su salida del club. El negociador del Parlamento Europeo para el Brexit, Guy Verhofstadt, les ha venido a dar la razón al asegurar que el “Brexit debe producirse antes de 2019, cuando la política de la UE inicie un nuevo ciclo y el Parlamento Europeo comience un nuevo mandato”.

Por último se plantea otro gran dilema. Reino Unido celebrará en 2020 las generales y muchos se preguntan qué autoridad puede tener un gobierno que está terminando un mandato para cerrar uno de los acuerdos más importantes para la historia del país. Se puede ir un paso más, ¿qué autoridad puede tener un gobierno en estas circunstancias que además es liderado por una primera ministra que no ha sido electa en las urnas? May ha descartado elecciones anticipadas para evitar precisamente más incertidumbre. Pero si quiere pasar su primer examen en las urnas, para 2020 habrá tenido que garantizar el Brexit, ya que solo de esta manera podrá presentarse ante su electorado con unos resultados concretos.

Fuente: ElConfidencial.com