La Eurocámara votará mañana la congelación de la adhesión de Turquía a la UE

23.11.2016 – 19:29 H. En medio de una tormenta generalizada tras el polémico pacto migratorio con Turquía y las repercusiones políticas del Brexit, la UE ...
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23.11.201619:29 H.

En medio de una tormenta generalizada tras el polémico pacto migratorio con Turquía y las repercusiones políticas del Brexit, la UE debate la paralización de las conversaciones con el gobierno de Erdogan. La Eurocámara votará mañana si pide o no la congelación del proceso de adhesión de Turquía, una decisión que, aunque no sería vinculante, tendría un efecto fulminante en la relación con el país euroasiático. 

La Unión Europea ya lo notificó el pasado 9 de noviembre, cuando publicó un informe en el cual avisaba de un retroceso en el cumplimiento por parte turca de los criterios de adhesión. La posición de la mayoría de los grupos del Parlamento Europeo se hizo oficial tras el último pleno de la Eurocámara. “Nuestra relación con Turquía está en una encrucijada”, reconoció la máxima representante de asuntos exteriores de la Unión Europea, Federica Mogherini, ante sus colegas del Parlamento.

La deriva autoritaria del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan, acentuada tras el fallido intento de golpe de estado de este verano, ha condicionado la posición de la UE, que considera que Turquía debe aceptar las normas de convivencia. La lista de los últimos acontecimientos ocurridos en el país que la Unión Europea considera inquietantes es larga. “Entre esas preocupaciones figuran las renovadas consideraciones para restablecer la pena de muerte, las continuas restricciones a la libertad de expresión, el cierre de medios de comunicación y la detención de periodistas y académicos, la suspensión de miles de funcionarios, en una situación muy preocupante para el sistema judicial”, enumera Mogherini en su declaración ante el Parlamento.

El informe publicado por la UE a principios de mes recoge un sumario de los motivos por los que produce la congelación de la negociación y es que la Eurocámara entiende que los criterios de estas conversaciones han cambiado por parte del ejecutivo de Erdogan. “Turquía notificó al Consejo Europeo la derogación de su obligación en asegurar un número fundamental de derechos básicos protegidos por la Convención Europea de los Derechos Humanos”, afirma el Consejo en este documento. A su vez, también se advierte de la pérdida de independencia del sistema judicial turco: “Los extensos cambios en las estructuras y la composición de los altos cargos son un serio motivo de preocupación y no están en la línea de los estándares europeos.”

Empleados del diario opositor Empleados del diario opositor

Hace pocos días varios militares turcos en misiones en el extranjero pidieron asilo a la OTAN, según reveló el Secretario General de la Alianza, Jens Stoltenberg. Y es que las purgas han sido especialmente duras tanto en el ejército como en el poder judicial, aunque han afectado a todo el sistema turco, desde la administración hasta la enseñanza, algo que se ha criticado duramente por parte de la comunidad internacional. Sin embargo, pese al deterioro de la situación , Federica Mogherini cree que la congelación sería una “pérdida” tanto para la UE como para Turquía. “Europa perdería un importante canal de diálogo con Turquía. Y todos perderíamos la oportunidad de tener una mayor amistad y cooperación entre nuestros pueblos”, se lamenta la alta representante de la Unión Europea.

Esta posición también la mantienen países como Alemania o España. “Tenemos que mantener abiertos los caminos de diálogo con Turquía y en ese sentido agradezco el viaje que realizó hace poco el ministro de Exteriores”, afirmó la canciller alemana ante el Parlamento, refiriéndose a la visita a Turquía de Frank-Walter Steinmeier a principios de mes. También el nuevo ministro de Exteriores español, Alfonso Dastis, declaró que España “no es partidaria de congelar las negociaciones de adhesión” con Turquía y prefiere “mantener los puentes” con el país. El ministro defendió que España debe tener una posición “firme” en cuanto a la defensa de los valores europeos así como “recordarle a Turquía que tiene que respetar los derechos fundamentales, el derecho internacional y su propio derecho interno. Pero creemos que las reacciones tienen que ser proporcionadas“, insistió Dastis.

Una mayoría parlamentaria se opone

Aún así, la mayoría de grupos dentro del Parlamento se mostraron a favor de la congelación de las negociaciones. El presidente del grupo del Partido Popular Europeo en el Parlamento, Mark Webber, también mostró su preocupación ante el autoritarismo del gobierno Turquía tras el golpe de estado. “Cada semana suceden cosas terribles en Turquía y así no podemos continuar con el acuerdo. Tenemos que enviar un mensaje claro, hay que congelar las negociaciones”, argumentó el líder popular. Con rotunidad, Guy Verhofstadt también pidió que se paralizaran las conversaciones con Erdogan. “Ya sabemos lo que quiere Turquía. Lo que quieren es que no haya voces críticas ante el autoritarismo de Ankara”, afirmaba el líder del grupo liberal en el Europarlamento. Así mismo, Gianni Pittella, afirmó que “no podemos seguir conversando con Ankara en esta situación”, pues para el líder del grupo socialista “el diálogo debe seguir y seguirá vivo pero Erdogan debe comprender que como país candidato, la legalidad, la democracia, la libertad de prensa y los derechos de las minorías deben ser los pilares de Turquía.”

Policías turcos detienen a un profesor kurdo durante una protesta en Estambul, el 6 de noviembre de 2016 (EFE)Policías turcos detienen a un profesor kurdo durante una protesta en Estambul, el 6 de noviembre de 2016 (EFE)

Por su parte, Gobierno de Erdogan rechaza las conclusiones de la Unión Europea por no ser “objetivas.” Además, el portavoz del Gobierno de Erdogan avisa: “Si Europa toma la decisión de romper las negociaciones, habrá consecuencias.” Además, el presidente turco afirma que la decisión de esta votación “no tiene ningún valor” para Turquía, “sea cual sea el resultado”. “Si ellos [refiriéndose a Occidente] llaman a alguien dictador, para mí esa persona es buena. Están llamando a alguien dictador porque está en contra de sus intereses”, sostuvo el mandatario turco. De este modo Erdogán contestó a las críticas asegurando que Turquía defiende mucho mejor los valores de la UE que algunos de sus países miembros.

En 1999 el Consejo Europeo aceptó la candidatura de Turquía como posible miembro de la Unión, y aunque las relaciones entre ambos han sido fructíferas durante décadas, también han tenido altibajos. En 1995 se estableció una relación aduanera, después de años de asociación entre la UE y Turquía por el acuerdo al que llegaron ambos socios en 1964. Sin embargo, no fue hasta 2005 cuando se iniciaron las negociaciones entre el Consejo Europeo y Turquía. Hasta el día de hoy, dentro de estos acuerdos, se han abierto 16 capítulos sobre las materias a negociar para completar la adhesión de Turquía a la Unión.

Existen precedentes históricos similares a los eventos que han tenido lugar en los últimos meses. En 1980 también se votó para pausar las conversaciones con Turquía después del golpe de estado que tuvo lugar aquel mismo año. La candidatura volvió a retomarse tres años más tarde, y desde entonces hasta fecha muy reciente la UE y Turquía parecían dispuestas a llegar a un mutuo acuerdo, a pesar de los altibajos. Estas negociaciones también peligraron en 2006 por las tensas relaciones entre Chipre y Turquía, aunque finalmente terminaron por retomarse cuando los grecochipriotas aceptaron la candidatura turca a cambio concesiones en puertos y aeropuertos.

No obstante, el socio potencial que parecía ser Turquía nunca terminó de convencer a muchos de los dirigentes europeos, pese a que desde la UE se enfatiza la importancia de estas relaciones y de las negociaciones para integrar a un miembro tan influyente en Oriente Medio como lo es Turquía . En abril de este año, en plena crisis de los refugiados, el Parlamento Europeo advertía de que no podía “darse carta blanca” a Erdogan, aunque resaltaba la importancia de llegar a acuerdos. Fue entonces cuando se firmó el polémico tratado de migración entre el Consejo Europeo y Turquía, pese a la oposición de algunos países. Entonces ya eran muchos los que se cuestionaban la conveniencia de continuar con el proceso de adhesión. Ante el comportamiento del Gobierno turco, su número no ha dejado de crecer. 

Fuente: ElConfidencial.com