La oposición marchará a Miraflores si Maduro desoye la petición de revocatorio

27.10.2016 – 05:52 H. El sol arreciaba fuerte en Caracas la mañana del martes, cuando la marcha chavista salió para recibir al presidente Nicolás Maduro. ...
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27.10.201605:52 H.

El sol arreciaba fuerte en Caracas la mañana del martes, cuando la marcha chavista salió para recibir al presidente Nicolás Maduro. También daba con dureza el miércoles, temprano, cuando la oposición había convocado a su gente por toda Venezuela para exigir al Presidente que se retome el camino del referéndum revocatorio, en suspenso desde hace una semana. La primera jornada terminó en Miraflores, sin incidentes. En la segunda, se reunieron en 48 puntos del país y el balance fue de 86 heridos, 177 detenidos y un policía estadal muerto, según cifras del Foro Penal Venezolano. Dos caras de un mismo país, cada uno clamando por su verdad.

En la del martes, la marcha chavista, había muchos autobuses del sistema público, muchas prendas de color rojo, y el metro con muchas de sus estaciones con el paso libre. “Los trabajadores del INAC (Instituto de Aeronáutica Civil) no sólo vienen porque tienen la franela roja, sino porque están resteados (comprometidos)”, sonaba desde unos altavoces un animador de un nutrido grupo sobre un camión -rojo, por supuesto-, con un gran cartel del Seniat (Servicio Nacional Integrado de Administración Aduanera y Tributaria).

Manifestantes contra el gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (EFE)Manifestantes contra el gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (EFE)

Mucho uniforme de los entes públicos, del Saime (el servicio de Migración), Seniat, Corpoelec, Misiones, incluso de Conviasa, la aerolínea estatal. También gente de la militancia de base, grupos organizados alrededor de camiones en los que, como es habitual de este lado, suena estruendosa música de Alí Primera, himnos de campaña -muy pegadizos, motivadores-, y salsa, que más de uno aprovechaba para “echar un pie”. Había mucha camiseta con la cara de Hugo Chávez, cuadros, pósters, banderas, apenas algún detalle con la cara de Nicolás Maduro, salvo la sempiterna manifestante que acude con un bigote pegado al rostro.

Yaniris es pequeña, tez morena, lleva su camiseta roja del Comando de Campaña Carabobo (campaña presidencial de 2012) y tiene claro por qué fue: “Tenemos que defender la patria que nos dejó Hugo Rafael Chávez Frías”. Y eso implica defenderla del “golpe de Estado que quiere dar la oposición desde la Asamblea”. Sobre el revocatorio opina que la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lo hizo mal desde el principio, “estaban mal las firmas, estaban mal en el tiempo, hicieron algo inconstitucional”.

A unos metros, Rodrigo portaba una bandera del PSUV (partido de Gobierno). “La oposición no hace nada, no saca la comida a la calle. Si hiciéramos un referéndum claro que ganamos nosotros, pero no se hace porque ellos son un fraude”.

La marcha continuó hasta el palacio presidencial de Miraflores y pasó por la Asamblea Nacional. “Esto es Venezuela, no es Honduras ni Brasil”, explicaba Tamaris Hernández, ataviada con un pañuelo en la cabeza. “Aquí hay un pueblo que despertó”, gritaba junto a su grupo. Nadie cuestiona que el presidente se saltara el paso necesario para aprobar el Presupuesto de la Nación 2017, que debía ser aprobado por la Asamblea Nacional. “Eso no es una ilegalidad, esa Asamblea es chimba (mala, inválida)”. Y el grupo, que caminaba ya frente a la puerta de la Asamblea, bajo la mirada de las Fuerzas Armadas que hoy sí custodian el Parlamento, coreaba “Y va a caer, y va a caer, esta Asamblea va a caer”.

Manifestantes contra el gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (EFE)Manifestantes contra el gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. (EFE)

En la del miércoles, la jornada empezaba con varias vías hacia Caracas bloqueadas por operativos de seguridad que el día anterior no estaban y con 10 estaciones de metro cerradas. La convocatoria hecha por la MUD partía de distintos puntos de la ciudad para concentrarse en la autopista Francisco Fajardo, que une punta a punta.

En la capital no hubo Guardia Nacional que impidiera la marcha, salvo al final, cuando decenas de efectivos se aglutinaron en la zona de Plaza Venezuela, el inicio del municipio Libertador, bajo la alcaldía del PSUV. Pero en el interior sí hubo represión. En Mérida, Maracay, Cumaná, San Carlos de Cojedes, Maracaibo y Los Altos de San Antonio (Miranda) hubo gases lacrimógenos, heridos de bala y agresiones a periodistas y manifestantes. En el municipio mirandino fue asesinado a tiros un policía estadal y otros dos agentes resultaron heridos durante una manifestación. Según el ministro de Relaciones Interiores Néstor Reverol, el crimen se atribuye a “opositores contrarios al Gobierno”. Henrique Capriles, gobernador del estado, dijo que en las próximas horas Policía Miranda informaría sobre el suceso.

En Caracas, gente llevada por los partidos, con las banderas correspondientes, pero también mucha gente no militante que protestaba por lo que se ha vuelto cotidiano en el país. “La única nevera llena es la de la morgue. No más hambre. No más muertes”, rezaba la pancarta de un manifestante. “Vengo por la escasez, porque estoy harta de no encontrar medicinas, alimento para mis hijos, porque estoy harta de que me humillen”, explicaba Zoraida Mejías, de una zona popular de la ciudad.

“La situación no es como en la marcha del 1 de septiembre, estamos peor y sin revocatorio. No se aguanta más”, decía Yoli Peña, de la zona rural de El Hatillo. A su lado, Luis Auguello, licenciado en Ingeniería Matemática de la Universidad Simón Bolívar, se quejaba: “Estamos encerrados. Me negaron la visa en España por la situación socioeconómica del país. Tenía ya todo listo para estudiar un Máster en la Universidad Carlos III. Hasta los profesores se sorprendieron cuando me la negaron. Quieren que te pudras aquí”.

Juicio político, paro y Miraflores

La marcha del martes, la chavista, llegó sin incidentes al palacio presidencial para recibir a Nicolás Maduro. La gente aglutinada el miércoles en la autopista esperaba, ya bajo un cielo con muchas nubes, las directrices de la MUD. En una tarima muy pequeña, casi improvisada, con algunos altavoces y otros tantos repartidos a lo largo de la vía, hablaron varios dirigentes de la oposición. Jesús “Chúo” Torrealba, secretario general de la MUD, convocó a un paro general nacional el próximo viernes 28 de octubre hasta las 6 de la tarde. También habló el presidente de la Asamblea Nacional, Henry Ramos Allup: “Vamos a declarar en las próximas sesiones la responsabilidad política de Nicolas Maduro, el abandono del cargo”. Además, se anunció que la Asamblea estaría en sesión permanente para declarar la responsabilidad política de Maduro y que se le planteará al Vaticano, propulsor del diálogo Gobierno-oposición, que apruebe una agenda electoral en la que se convoque a elecciones generales.

Henrique Capriles (C). (Reuters)Henrique Capriles (C). (Reuters)

La autopista quedó casi en completo silencio cuando llegó el turno de Henrique Capriles Radonski. “Si se cerraba el camino electoral, el pueblo tenía que salir a la calle a defender la Constitución. Exigimos que se levante la decisión inconstitucional de detener el proceso. Que digan cuándo vamos a poner nuestra huella”. Ahí el silencio se rompió y la gente empezó a gritar “Revocatorio, revocatorio”. La segunda vez fue cuando un helicóptero (presumiblemente de la Fuerza Armada) volaba encima de las cabezas de los manifestantes: “Fuera, fuera”, mientras, a la vez, las manos se levantaban, puño cerrado, dedo anular en alto.

En la tarima, discrepancias sobre si se mandaría a la gente en esa jornada a Miraflores. Al final, se hizo el anuncio: “O vuelven al orden constitucional o el 3 de noviembre marchamos hacia Miraflores“. Y la autopista se llenó de aplausos y gritos, aunque no del contento de todos. “Queríamos protesta, estar en la calle. Este anuncio es darle más oxígeno al Gobierno. Y ya el hilo constitucional se rompió”, dijo Douglas Monzón, de los Valles del Tuy, una zona humilde del estado Miranda.

Al terminar su alocución, Capriles mandó a la gente a volver a sus casas. Parecía que iba a ser el cierre, pero en ese momento tomó el micrófono Lilian Tintori, esposa del Leopoldo López. “Queremos libertad y el pueblo de Venezuela está con nosotros. Tenemos que resistir como hacen nuestros 113 presos políticos“. Ya la gente empezaba su rumbo a casa, de espaldas a la tarima.

Horas después, una lluvia torrencial borraba los pasos de la marcha y traía las versiones encontradas sobre los detenidos, los heridos, el fallecido, la cantidad de movilizados en una y otra.

Lilian Tintori. (Reuters)Lilian Tintori. (Reuters)

Qué se vivió y qué viene

Venezuela está enfadada. En la marcha chavista había más irascibilidad que en otras convocatorias. No quieren a la Asamblea, no creen que el revocatorio sea necesario, creen que la MUD hizo fraude, que ellos son los que promueven la guerra económica que hace que no haya nada en las calles, que quieren hacer un golpe de Estado desde las instituciones. En la marcha opositora, rabia también, no quieren a Maduro en el poder, creen que la vía que tenían para salir de él se esfumó en vericuetos inconstitucionales, que tribunales y Consejo Nacional Electoral no están de su lado y que la única vía es la calle.

El país vive un juego de fuerzas donde las próximas jornadas pueden ser cruciales y donde el papel principal lo tiene el presidente. Dentro de los posibles e imposibles, Nicolás Maduro podría retomar el referéndum revocatorio y dejar que la oposición siga por la vía electoral sus aspiraciones, o al menos intentarlas; podría incluso compadecer ante la Asamblea Nacional y que el “juicio político” siga su curso; una parte de la oposición incluso sueña con que el presidente renuncie, pero nada parece indicar que tome esta vía, ni siquiera las presiones internas de su partido y entorno.

Un grupo de personas participan en una manifestación opositora. (EFE)Un grupo de personas participan en una manifestación opositora. (EFE)

Pero también Nicolás Maduro podría hacer oídos sordos y seguir adelante con su agenda, llamar al diálogo auspiciado por el Vaticano, pero sin referéndum en el escenario, ni libertad para los presos políticos, ni elecciones generales a la vista, algo que sería previsible que la oposición no acepte. Entonces, a la MUD le quedará hacer fuerza en una Asamblea cuyo papel es eso, papel y mojado ante un Ejecutivo que controla el resto de poderes. Agotada esa vía y cumplido el plazo de una semana, le quedará la fuerza de calle y marchar hacia el Palacio de Miraflores el próximo 3 de noviembre. Si los dejan. Y si no cambia el panorama mañana mismo, o mientras se escriben estas líneas. Porque en Venezuela tan rápido como llega el sol, viene la lluvia.

Fuente: ElConfidencial.com