La última (y vana) oportunidad británica para revertir el Brexit

05.09.2016 – 15:41 H. – Actualizado: 37 M. Kathy, de 30 años y licenciada en Sociología, es una de las británicas que aún se resiste a aceptar el ...
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05.09.201615:41 H. – Actualizado: 37 M.

Kathy, de 30 años y licenciada en Sociología, es una de las británicas que aún se resiste a aceptar el Brexit. “Simplemente no lo concibo. Primero porque no hubo suficiente información durante la campaña, y ahora muchos se arrepienten de haber votado por la salida. Segundo porque, por razones históricas y geográficas, Reino Unido no se puede permitir estar fuera del bloque. Sencillamente no se lo puede permitir. La gente tiene que asumir que el Imperio se acabó y ahora estamos en otra era”, matiza a El Confidencial.

El sábado pasado, con la cara pintada del mismo azul que la bandera de la UE, salió a la calle para unirse a la manifestación convocada en varias ciudades del país donde se demandaba al Gobierno y al Parlamento que se demorase la aplicación del famoso artículo 50. En Londres, se congregaron unas 15.000 personas, una cifra a tener en cuenta, pero muy por debajo de las 30.000 que participaron en la marcha organizada en julio en medio del shock que dejó el resultado de las urnas. En cuestión de días, más de cuatro millones de personas firmaron una petición ciudadana iniciada por William Oliver Healey que solicitaba al Ejecutivo implementar una norma para convocar otro plebiscito si el bando ganador obtenía “menos del 60% de los votos con una participación menor del 75%”.

Sin votación (al menos de momento) en la Cámara de los Comunes, la única vía que queda para revocar el resultado del referéndum es un partido que prometa mantener al país dentro del club y gane por mayoría absolutaEste lunes por la tarde, los diputados debatieron la propuesta. Sus señorías están obligados a hacerlo con todas las peticiones que superen las 100.000 firmas. Pero, tal y como explica Vincenzo Scarpetta, analista político del reputado think-tank Open Europe, “no existe ninguna posibilidad de que salga adelante”. “Los diputados están obligados a debatirla pero no habrá votación. Es cierto que el referéndum del pasado 23 de junio no era vinculante, pero políticamente no se puede ignorar. Más de 18 millones de personas apoyaron el Brexit (51,9% de los que estaban llamados a las urnas) y la participación fue del 71,8%, la tasa más alta desde las elecciones de 1992”, matiza.

Lo curioso es que Healey, activista demócrata y partidario del Brexit, presentó la petición en la página online de la Cámara de los Comunes en mayo -antes del plebiscito- precisamente porque estaba preocupado de que la gente votara por la permanencia. Por lo tanto, se desliga completamente de la intención eurófila que la quieren dar ahora los firmantes, muchos de los cuales han podido utilizar identidades falsas para engordar el número, según una investigación llevada a cabo por Westminster.

Manifestantes contrarios al Brexit marchan en Londres para pedir un nuevo referéndum, el 3 de septiembre de 2016 (Reuters).Manifestantes contrarios al Brexit marchan en Londres para pedir un nuevo referéndum, el 3 de septiembre de 2016 (Reuters).

Durante el debate de esta tarde, el gran euroescéptico David Davis, ministro del Brexit -cartera creada por el nuevo Gobierno de Theresa May para la ocasión- realizó un discurso donde ensalzó las oportunidades que ofrece la salida del Bloque. Al comienzo de su comparecencia, el ministro aclaró que “no habrá un segundo referendo” simplemente “porque a algunas personas no les ha gustado la primera respuesta” y subrayó que la voluntad de los británicos “debe respetarse”. “El Brexit simplemente significa que, al dejar la UE, decidiremos sobre nuestras fronteras, sobre nuestras leyes y sobre el dinero de los contribuyentes“, afirmó Davis a la hora de explicar las implicaciones que tendrá la salida del país de la Unión. En su opinión, el resultado del referéndum es “positivo” y brinda “una enorme oportunidad” al Reino Unido. El ministro aseguró que, tras el Brexit, el Reino Unido “nunca dará la espalda a sus socios europeos” y se comprometió a “actuar siempre de buena fe” con los países de la UE, que espera sigan siendo “amigos y socios comerciales”.

Lo cierto es que Davis tuvo una audiencia complicada. Menos de 200 de los 650 diputados que componen la Cámara Baja apoyan el Brexit. Y aunque un portavoz de Downing Street insiste en que “no hay necesidad de una votación parlamentaria sobre la activación del artículo 50”, un grupo de diputados ha presentado al Tribunal Supremo un recurso para que sea obligatorio antes de mover cualquier ficha en Bruselas.

Nicky Morgan, que fue despedida como ministra de Educación por May cuando asumió el cargo en julio, señala que “los votantes esperan que sus parlamentarios participen en el proceso”. “Independientemente si votaron por la permanencia o por salir, las circunscripciones quieren que sus representantes puedan plantear sus problemas y preocupaciones. Excluir al Parlamento de las deliberaciones no va a funcionar”, matiza la tory, que hizo campaña por la permanencia.

Sin votación (al menos de momento) en la Cámara de los Comunes, la única vía por tanto que queda para revocar el resultado del referéndum sería si, en caso de elecciones, un partido que se presentara con la promesa de mantener al país dentro del club ganara por mayoría absoluta. “Es una opción bastante remota porque ninguna formación se atrevería a hacerlo. Incluso los laboristas perderían votos a favor del Ukip si lo incluyen en su manifiesto”, explica Scarpetta. “Además May ha prometido solicitar formalmente el artículo 50 el año que viene. Eso significaría que para 2019 Reino Unido estaría fuera de la UE, es decir, un año antes de que tengan lugar las nuevas generales en 2020. Porque la primera ministra ha descartado elecciones anticipadas para asegurar una estabilidad política”, puntualiza.

Fuente: ElConfidencial.com