Lillo, la llave maestra de Sampaoli

25.01.2017 – 05:00 H. “Mis influencias han sido Cruyff y Lillo“, aseguró ufano Pep Guardiola durante una de las primeras ruedas de prensa que ...

25.01.201705:00 H.

“Mis influencias han sido Cruyff y Lillo“, aseguró ufano Pep Guardiola durante una de las primeras ruedas de prensa que celebró como entrenador del Barça. Juanma Lillo nunca presumió de ello, tampoco caminó de puntillas. Gesticulador (las manos mueven los hilos del alma…), el técnico disfruta de una experiencia gratificante: ayudar a su amigo Jorge Sampaoli a manejar el Sevilla, un barco que sabe a fútbol y navega recto. El argentino aglutina todos los focos, pero no deja de mirar de reojo atrás, buscando la mirada de Lillo, la llave maestra del tesoro.

Juanma Lillo (51 años), que entrenó a Los Dorados de Sinaloa, se llevó a Pep Guardiola al modesto equipo de la ciudad del norte de México. Ambos sellaron una amistad que va más allá del deporte. Lillo vive el fútbol con una intensidad minuciosa. Le gusta ser cirujano de la pelota, escudriñar el entripado de un deporte que lo vive como si cada momento descubriera algo nuevo, y ese espíritu contagia, hace empatía con los que aman el fútbol. Por eso Jorge Sampaoli, guardiolista confeso, viajó hace casi tres años a Colombia (Lillo entrenaba al Millonarios de Bogotá) para proponerle unirse a su compañía de ‘locos por el fútbol’, que por entonces entrenaba a la selección de Chile.

Hasta hoy, Lillo y Sampaoli son un mismo fútbol, dos corazones llenos de luces que alumbran una idea compacta y multicolor. Cuando Sampaoli aterrizó en el Sevilla lo hizo con un elenco de ayudantes encabezado por Juanma Lillo y en el que figura también el ex futbolista Lionel Scaloni. Con ellos en el vagón, el tren sevillista ha alcanzado la máxima anotación de su historia (42 puntos), mayor número de victorias (13) y goles (42), saldo de una monumental primera vuelta.
En un reportaje que la televisión del Sevilla le dedicó a Sampaoli, Lillo (que no concede entrevistas) explicó las circunstancias que le unen: “Somos parecidos en muchas cosas. Por ejemplo, los dos compartimos la frustración de no haber llegado a ser futbolistas. Lo que más me llama la atención de él, que siempre va con el corazón por delante y eso es maravilloso. Jorge vive como habla y eso no es fácil de decirlo en muchas personas”.

Lillo se ha convertido en un pilar fundamental para el entrenador argentino (Cordon Press)Lillo se ha convertido en un pilar fundamental para el entrenador argentino (Cordon Press)

Estratega de la posición

El rol de Juanma Lillo como segundo entrenador sevillista es el de diseñador de una estrategia de posesión de la pelota a través de los movimientos del equipo. El Sevilla busca la pelota con la fijación de un sabueso y procura pelearla lo más cerca del área rival. Así lo explicó Lillo: “Si ves el partido más cerca de la portería del adversario y en mejores condiciones, pasarán menos cosas en la tuya. Se trata de acercar al rival a esos espacios donde no quiere convivir y donde se encuentra más incómodo”.

Lillo, que vive en el sevillano barrio de San Bernardo, cuna de toreros, y a unos cientos de metros del Ramón Sánchez-Pizjuán, se mueve con soltura por la ciudad. El tolosarra se ha ganado la simpatía de los empleados del club, que se admiran por la dedicación de este erudito del fútbol, coleccionista de partidos de la década de los 70 y 80. Conoce muy bien donde se ubica el Departamento de Historia del Sevilla y suele compartir con los historiadores del club un sinfín de datos que alimentan un cerebro repleto de fútbol y recuerdos, detalles que más tarde servirán para el rico debate con Sampaoli y su equipo de colaboradores. Juanma y Jorge aman el fútbol de antes, el fútbol preñado de romanticismo que la tecnología atlética insertada en el deporte rey ha ido desmigajando hasta convertirlo en un espectáculo a veces insufrible.

“Juanma es un tío afectuoso, que a todos saluda con un abrazo, un tío que conoce a mucha gente y todos le acogen con simpatía. Eso es señal inequívoca de que es buena gente”. Lo dice Juan Martagón, ex futbolista del Sevilla y en la actualidad delegado del club, que no oculta su admiración por el vasco. “Es un tipo sencillo que da muy buenos consejos a los jugadores y es algo que ellos aprecian. Otra cosa que me llama la atención de Juanma es que nunca tiene frío. No se mete las manos en los bolsillos ni con 30 bajo cero”, remata.

Es habitual ver a Lillo dar instrucciones desde la banda (Cordon Press)Es habitual ver a Lillo dar instrucciones desde la banda (Cordon Press)

Energía positiva

Pablo Blanco, el coordinador de los escalafones inferiores del club, comparte muchas horas con Lillo y su opinión es determinante: “Se trata de una persona cercana, que cuando habla de fútbol transmite emoción. Es un gurú de este deporte, alguien que nos aporta mucha energía positiva”. A juicio del ex jugador, Juanma Lillo “es mucho más importante de lo que la gente piensa. Es clave en el buen hacer de este Sevilla”.

Con un Sevilla baqueteando en los lugares más altos de LaLiga Santander, tanto Lillo como Sampaoli tienen muy claro el nivel protagonista de los jugadores. “Ellos son los principales actores y trabajan para desarrollar nuestra idea y hacerla propia. Si las cosas se van aceitando de forma natural y no forzada, yo creo que sí, que con estos jugadores el Sevilla puede llegar a desarrollar una idea óptima”, subraya Lillo.

Con el Sevilla luchando muy arriba, su libreta bajo la sobaquera y una sonrisa abierta, Lillo se apresta a degustar horas y horas en la Ciudad Deportiva del Sevilla, el ‘sancta santorum’ de la tropa del general Sampaoli, un equipo con hambre y fiebre de amateurismo.

Fuente: ElConfidencial – Deportes