Los secretos de Guardiola: darlo todo como Ledecky y ser un ladrón de ideas

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Solo es la segunda vez que Pep Guardiola vuelve al Camp Nou después de que dejara el Fútbol Club Barcelona en la primavera de 2012. Y hasta que se vacíe absolutamente sobre un terreno de juego, o llene hasta rebosar el baúl de sus conocimientos, tendrá que volver al Camp Nou en muchas más ocasiones en los próximos años, y todas ellas tendrán el mismo doble significado para el entrenador: uno puramente emocional, otro únicamente resultadista. A Guardiola le conmueve estar en Barcelona y enfrentarse a su exequipo, pero como competidor insaciable que es, solamente piensa cómo sacar el mejor resultado posible para su equipo, que nunca es otro que la victoria. 


Darío Ojeda

Las respuestas a las preguntas sobre el primer año de Guardiola en Múnich están en ‘Herr Pep’, libro del periodista Martí Perarnau. A la venta en septiembre

Guardiola se ha liberado en Múnich. Alemania le ha cambiado la personalidad. Sobre esa transformación personal y deportiva versa la segunda obra del periodista, escritor y exatleta olímpico Martí Perarnau sobre la experiencia del técnico catalán en Múnich y, también, sus primeros pasos en Inglaterra. ‘Pep Guardiola, La metamorfosis’ es un libro muy diferente a ‘Herr Pep’, la crónica del primer año de Pep en Múnich. En éste se adentra mucho más en la personalidad de Guardiola, en la evolución y el proceso de aprendizaje que ha tenido allí y sobre lo que le espera en el Manchester City, “su mayor desafío”.

El segundo libro de Martí Perarnau sobre Guardiola.El segundo libro de Martí Perarnau sobre Guardiola.

Perarnau afirma con rotundidad que Guardiola es ahora mejor entrenador de lo que era en el Barça. “En poco tiempo [en Múnich], Pep (…) recula en su idea de reproducir el modelo del Barça y emprende un camino más largo y distinto. No renuncia a su concepto del fútbol: quiere el balón, quiere dominar los partidos, pausarlos, frenar la velocidad de los rivales, abortar sus contragolpes, imponer la presencia de su equipo sobre el césped a través del pase y el movimiento constante sin abandonar las posiciones, y atacar siempre, en cualquier escenario. Pero renuncia al dogma canónico y consigue que el Bayern interprete el juego de posición en sentido vertical y a alta velocidad”, explica Perarnau.

Esta verdad se ha producido porque, como dice Perarnau, “Alemania le ha impedido quedarse anclado en la confortabilidad del juego que practicó con el Barcelona durante cuatro años prodigiosos”. La realidad de la Bundesliga, de la cual no se puede despegar pese a sus fuertes convicciones, le ha obligado a cambiar. “Se ha adaptado por necesidad, por instinto de supervivencia frente a un fútbol alemán que estructuralmente todavía tiene sus bases (pese a las apariencias) en defenderse con muchos jugadores y salir corriendo a la menor oportunidad”. Le define una frase que dijo en marzo de 2015 y que recoge Perarnau: “Mírame, yo, el abanderado de los centrocampistas, ¡¡¡jugando con cinco delanteros!!! Toda la vida defendiendo que había que jugar con centrocampistas, que la clave consiste en los medios, y ahora tengo la fuerza en los delanteros”.

Perarnau ha estado con Guardiola durante estos tres años, ha vivido muchas horas, incontables anécdotas y buenos y malos momentos con el técnico, el cuerpo técnico y los jugadores y sabe cómo es, cómo se siente antes y después de los partidos, ante las derrotas y las victorias. Sabe que a veces sonríe cuando pierde porque su equipo ha jugado como él quería y cómo acaba descontento con algunos triunfos porque no han aplicado las nociones aprendidas en el entrenamiento. Y en el libro refleja todas estas sensaciones, acciones y gestos.

Guardiola quiere ganar, pero en el City, lo primero es Guardiola quiere ganar, pero en el City, lo primero es

El escritor refleja en un capítulo delicioso una de las actitudes que ha hecho a Pep ser mejor de lo que es: Guardiola le cuenta al autor del libro que siempre tiene que “darlo todo”. “Si yo me relajo, el equipo se relaja. (…) Por eso es muy difícil estar más de tres años en un mismo equipo (…) En estos tres años míos aquí lo habremos dado todo. Los jugadores se habrán entregado sin límites, y yo también”. Esa, según Perarnau, es su única receta secreta.

Y el propio Guardiola pone como ejemplo de esa continuidad, de ese esfuerzo por no parar, por no bajar el pistón jamás, a Katie Ledecky, la multicampeona olímpica de natación. “Ella dice: «Cuando me lanzo a la piscina a las 4.45, pienso que soy la única persona en el mundo capaz de ponerse a nadar como una fiera a esa hora, ¡y esto es lo que me motiva a hacerlo cada día!»”. Guardiola es de los que no se toma un respiro y, por ese mismo motivo, necesitó aquel año sabático en Nueva York, en el que trabó amistad con Garry Kaspárov y conoció a Woody Allen. Acabó destrozado en su cuarto año en el Barça, el cual “se le hizo largo”, como recuerda Perarnau. Y por ello no quiso prolongar su relación con el Bayern pese a que la directiva, los jugadores y la afición se lo suplicaron.

El entrenador del Manchester City tiene la cualidad de un “camaleón”, ha descubierto su capacidad adaptativa y su disposición a tratar de aprender de todo aquel con el que habla y de tratar de relacionar de alguna manera ese aprendizaje con el fútbol y aplicarlo. Es por eso que hasta el corredor extremo Kilian Jornet le ha resultado de inspiración. Guardiola aplica algo parecido a lo que Hegel llamó ‘Aufhebung’, esto es, la asunción de que ideas quizá contrarias al pensamiento de uno puedan, sin embargo, contener cierto grado de verdad que no conviene rechazar y suprimir. Guardiola es mejor porque se ha inspirado en los demás, los ha copiado, o como se define el propio Guardiola, por ser un “ladrón de ideas”. “Las ideas son de todo el mundo, yo he robado las máximas posibles”, dice Pep. “No desaprovecha ocasión para atrapar ideas, conceptos o sensaciones, ya sea leyendo un libro de rugby que le inspirará en su intento de perfeccionar el espíritu de equipo, ya sea observando cómo defiende el Atlético de Madrid un determinado saque de banda”, dice Perarnau.

Fuente: ElConfidencial – Deportes