Los sobornos que compraron el saqueo de África

07.10.2016 – 05:00 H. En Congo, esta tierra pródiga cuyo subsuelo atesora unos recursos minerales que se han llegado a evaluar en 24 billones de dólares en ...
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07.10.201605:00 H.

En Congo, esta tierra pródiga cuyo subsuelo atesora unos recursos minerales que se han llegado a evaluar en 24 billones de dólares en oro, cobre, diamantes, cobalto, coltán y otras codiciadas materias primas, más de ocho de cada diez personas (82%) vive bajo el umbral de la pobreza absoluta y uno de cada seis niños muere antes de cumplir cinco años a fuerza de miseria y malnutrición.

¿Dónde va a parar el río de dinero de las concesiones para explotar los ricos recursos mineros de la República Democrática del Congo? Una de las posibles respuestas a esta pregunta se ha visto confirmada por primera vez de forma oficial este 29 de septiembre, cuando un Tribunal Federal del distrito de Brooklyn (Nueva York) llegó a un acuerdo con el fondo financiero de alto riesgo Och-Ziff Capital Management LLC para dar carpetazo a la causa en la que se acusaba a esta empresa de haber pagado más de 100 millones de dólares en sobornos a altos funcionarios en Congo a partir de 2008. A cambio de estos pagos, el fondo y sus cómplices compraban a bajo precio y sin licitación participaciones en valiosas minas públicas de cobre y cobalto que luego revendían con el consiguiente beneficio. En el pacto se menciona a su vez el pago de mordidas en países como Chad, Níger, Libia y Zimbabue, entre otros estados africanos.

Och-Ziff es el primer fondo de alto riesgo sancionado por un tribunal norteamericano por infringir la ley federal de EEUU, que prohíbe pagar sobornos en el extranjero para acceder a inversiones o tratos preferenciales.

A cambio de que dentro de tres años se retiren los cargos penales y civiles, este fondo que gestiona activos por valor de unos 40.000 millones de dólares ha aceptado pagar una multa de más de 412 millones de dólares y, además, reconocer los delitos. Por ello, en el acuerdo judicial Och-Ziff admite haberse lucrado en Congo y en otros países por la vía de corromper a quien tenía poder de decisión sobre los recursos con los que el fondo pretendía especular. Entre estas personas se menciona a un alto funcionario que la prensa estadounidense identifica como el actual presidente congoleño, Joseph Kabila, y a un hijo de Muammar Gaddafi en Libia, entre otros.

En realidad, el texto del acuerdo no alude por su nombre a los beneficiarios de los sobornos pero ofrece datos que permiten identificar a algunos de ellos con poco margen de duda, como es el caso de Kabila y su entonces mano derecha, Augustin Katumba Mwanke. La identidad del presidente congoleño y de su asesor han sido además confirmadas en privado por un funcionario norteamericano al investigador Jason Stearns, un reconocido experto en este país africano.

Trabajadores en la mina de oro Chudja, cercana al pueblo de Kobu, en el noreste del Congo (Reuters).Trabajadores en la mina de oro Chudja, cercana al pueblo de Kobu, en el noreste del Congo (Reuters).

“Diamantes de sangre” y bolsas con ‘cash’

En el arreglo judicial, Och-Ziff admite haber pagado a ambos, así como a jueces y fiscales, los 100 millones de dólares citados a cambio de que aceptaran vender activos mineros a un “infame” -así se le define en el pacto judicial- intermediario israelí con el que Och-Ziff había establecido a principios de 2008 una “joint venture”. El objetivo de esta asociación temporal de empresas era financiar la compra de esos valiosos derechos a precios inferiores a su valor real y después venderlos obteniendo pingües beneficios.

Este intermediario no es otro que Dan Gertler, el comerciante de piedras preciosas de quien se sospecha que inspiró la película “Diamantes de Sangre”, protagonizada por Leonardo di Caprio. A los 23 años, en 1997, un joven Gertler financió con 20 millones de dólares la rebelión armada de Laurent-Désiré Kabila -padre del actual presidente del Congo-, que derrocó al dictador Mobutu Sese-Seko. A cambio, Kabila padre le concedió el monopolio del comercio de diamantes en Congo. Después, Gertler trabó una estrecha amistad con Joseph Kabila, que heredó la presidencia cuando su progenitor fue asesinado en 2001.

El intermediario israelí no es otro que Dan Gertler, el comerciante de piedras preciosas de quien se sospecha que inspiró la película ‘Diamantes de Sangre’. A los 23 años, financió con 20 millones de dólares la rebelión armada de Laurent-Désiré Kabila

A principios de 2008, Och-Ziff invirtió 150 millones de dólares en una empresa de Gertler y prestó otros 124 millones a otra de sus compañías. Esta última cantidad se ingresó en una cuenta ‘offshore’ con sede en Gibraltar, la misma de la que casi inmediatamente salió un primer pago de 11 millones de dólares para el hombre a quien el acuerdo judicial alude como “funcionario congoleño nº 2”, es decir, muy probablemente Augustin Katumba Mwanke, la mano derecha de Kabila. Este asesor del presidente falleció en un accidente aéreo en 2012, una muerte a la que se alude en los correos electrónicos que Gertler y sus socios del fondo se intercambiaron.

De acuerdo con The Wall Street Journal, los sobornos se pagaban con dinero en efectivo que se entregaba en bolsas para no dejar rastro. En total, Och-Ziff ha reconocido haber pagado a través de Gertler 23,5 millones de dólares al “funcionario congoleño nº 2”( Katumba Mwanke) entre 2008 y 2012 y otros 10,75 millones al “funcionario congoleño nº 1”, la persona que, según la información citada en el acuerdo judicial, podría ser con mucha probabilidad el presidente congoleño Joseph Kabila. El resto, hasta alcanzar los 100 millones, fue a engrosar el peculio de jueces, abogados y funcionarios corruptos como los que permitieron a Gertler apropiarse de una mina de cobre propiedad de una empresa canadiense, Africo Resources Ltd., que estaba inmersa en un litigio judicial con otra empresa del que dependía el futuro de la explotación minera.

“Estoy con el abogado principal…de la historia de Africo, que tiene que arreglarlo todo con el tribunal supremo, el fiscal general y los jueces. Quiere 500 [500.000 dólares] para los funcionarios y 600 [600.000] para tres bufetes de abogados que trabajan en el tema (…) Con 800.000 garantizamos el resultado y quieren que les prometa otros 100.0000 después”, reza un correo enviado a Gertler por un colaborador. Su respuesta fue: “No podemos aceptar un resultado intermedio…Tenemos que dejarlo atado y acabar del todo con Africo”. Una semana después de la sentencia, desfavorable a los intereses de Africo, la compañía canadiense vendía su mina de cobre al intermediario israelí.

Un representante del Grupo Fleurette, el conglomerado de empresas de Gertler, ha negado “categóricamente” todas las acusaciones recogidas en el arreglo judicial entre Och-Ziff y el tribunal norteamericano, en declaraciones recogidas por la prensa de EEUU. La agencia Bloomberg cita, por su parte, a Barnabe Kikaya Bin Karubi, asesor diplomático de Kabila, quien ha defendido la legalidad de los negocios del intermediario israelí: “Quien ataca a Gertler, ataca el Congo”, ha declarado el asesor del presidente congoleño.

Simpatizantes del presidente Joseph Kabila celebran con su imagen el resultado de las elecciones, en Kinshasa (Reuters). Simpatizantes del presidente Joseph Kabila celebran con su imagen el resultado de las elecciones, en Kinshasa (Reuters).

El coste de la corrupción

En realidad, Dan Gertler y su relación con Kabila y las empresas multinacionales que explotan los recursos mineros del Congo llevan años en el punto de mira de organizaciones internacionales como Global Witness. Esta ONG, especializada en denunciar el expolio de recursos naturales, explica en un documento titulado “Las ventas secretas del Congo” cómo lucrativas concesiones mineras de ese país han sido adquiridas en secreto y luego revendidas por ese hombre de negocios y sus socios, que han obtenido así “miles de millones de dólares que nunca han ido a parar a las arcas públicas congoleñas”. La revista ‘Forbes’ calcula en 1.300 millones de dólares el patrimonio personal de Gertler.

Dichas transacciones suponen unas pérdidas para el erario público de la República Democrática del Congo de 4.000 millones de dólares anuales, de acuerdo con un cálculo de la organización The Enough Project. Esta cantidad supera con creces el doble de su presupuesto anual para educación y sanidad sumados.

El entramado de empresas de Gertler, muchas domiciliadas en el paraíso fiscal de las Islas Vírgenes, ha llegado a comprar derechos mineros por menos del 5% de su valor real, según Global Witness, al mismo tiempo que concluía acuerdos con otras dos multinacionales cuyas actividades en Congo son también objeto de críticas por su falta de transparencia: ENRC (Eurasian Natural Resources Corporation), de origen kazajo pero basada en Luxemburgo, y Glencore, el gigante domiciliado en Suiza a quien se considera la primera multinacional del comercio de materias primas en el mundo.

ENRC pagó a una de las compañías de Gertler 75 millones por una mina que el israelí había comprado al Estado por solo 15. En 2014, Nessergy, una de sus empresas, revendió a Congo por un precio un 300% superior unos derechos de explotación petrolífera que previamente le había adquiridoEn una ocasión, según Global Witness, ENRC pagó a una de las compañías de Gertler 75 millones de dólares por una mina que el israelí había comprado al Estado por solo 15 millones. En 2014, Nessergy, una de las empresas del conglomerado de este intermediario, revendió a Congo por un precio un 300% superior unos derechos de explotación petrolífera que previamente le había adquirido, siempre de acuerdo con los datos de la ONG.

¿Por qué este hombre de negocios accede a semejantes bicocas? Los sobornos destapados en el escándalo Och-Ziff podrían ser parte de la explicación. Sin embargo, Global Witness se pregunta también si solo Gertler y las multinacionales se benefician de estas transacciones, o bien si otras personas participan de la propiedad del conglomerado de empresas del israelí domiciliadas en paraísos fiscales y cuyo accionariado es, por lo tanto, un misterio.

La publicación de la documentación del bufete panameño Mossack Fonseca -los llamados Papeles de Panamá– gracias a una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que en España difundió El Confidencial, no hizo sino acrecentar estas sospechas. De hecho, una parte de la oposición congoleña cree que es posible que Gertler sea solo la cara visible de una trama para trasvasar los recursos del Estado congoleño a patrimonios privados, en la que ven indicios de la implicación de altas personalidades del régimen.

Además de Gertler -a quien incluso Mossack Fonseca declinó representar, tras descubrir su identidad en 2012, por ser un “comerciante de diamantes de sangre”- en los Papeles de Panamá aparecía el nombre de Jaynet Kabila, hermana melliza del presidente congoleño. La también diputada figuraba como coadministradora de una sociedad ‘offshore’ bautizada Keratsu Holding Limited, registrada meses después de que su hermano accediera a la Presidencia en 2001. Esta sociedad controlaba entonces de forma indirecta el 19,6% del accionariado de Vodacom Congo, uno de los principales operadores telefónicos del país.

Como otros opositores congoleños, el diputado y candidato a la Presidencia por el Partido ECidé, Martín Fayulu, cree que esa revelación solo destapa una pequeña parte de un importante patrimonio. Según precisó Fayulu al sitio web Afrik.com: “Los miembros de la familia Kabila han acumulado una inmensa fortuna, incluyendo participaciones en numerosas sociedades ‘offshore’ domiciliadas en paraísos fiscales”.


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Armas en Zimbabue y el hijo de Gadafi

La relación del fondo de inversión Och-Zif y el magnate israelí no solo esquilmó el patrimonio del Congo. Según la agencia Bloomberg, en junio de 2008, meses después de constituir la asociación temporal con las empresas de Gertler, Och-Ziff supo que los 150 millones de dólares que había invertido en las empresas del tratante israelí de diamantes se habían desviado a un partido político en Zimbabue. Uno de sus ejecutivos recibió después un correo electrónico en el que se le informaba de que ese dinero se había usado para introducir armas en ese país africano, una alerta que no motivó ningún tipo de medida por parte de la empresa.

Sin embargo, la corrupción que Och-Ziff fomentó en África se sirvió también de otros intermediarios. Por ejemplo, Samuel Mebiame, un consultor hijo de un ex primer ministro gabonés, arrestado en agosto en EEUU. Mebiame está acusado de pagar sobornos en representación de Och-Ziff en Níger, Guinea y Chad, también con el fin de asegurarse el acceso a concesiones mineras. En una ocasión, el fondo de alto riesgo alquiló un jet privado para un funcionario guineano mientras que otros dos altos cargos nigerinos recibieron sendos Mercedes clase S.

La Libia del coronel Muammar Gaddafi fue otro de los terrenos abonados para las prácticas corruptas del fondo de alto riesgo. En marzo de 2007, un ejecutivo de Och-Ziff se reunió en Viena con un hijo del líder libio, tras lo cual escribió unos correos electrónicos en los que decía: “Las reuniones están siendo alucinantes (…) Tienen 77.000 millones, la mitad en efectivo, y no tienen ni idea de a quién dárselos”. Al final, la Autoridad pública de Inversiones Libia aceptó invertir 300 millones de dólares del Estado en los fondos gestionados por Och-Ziff. Varios de esos millones fueron a parar a una cuenta del hijo de Gaddafi.

Fuente: ElConfidencial.com