Merkel suma otro varapalo electoral en el 'Land' de Berlín

18.09.2016 – 20:24 H. El viento electoral se pone cada vez más de cara para Angela Merkel. La cuesta hacia las parlamentarias de otoño de 2017, cada vez ...
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18.09.201620:24 H.

El viento electoral se pone cada vez más de cara para Angela Merkel. La cuesta hacia las parlamentarias de otoño de 2017, cada vez más empinada. El partido de la canciller, la Unión Cristianodemócrata (CDU), no seguirá en el Gobierno de la ciudad-estado de Berlín tras las elecciones regionales de este domingo. La gran coalición de la legislatura anterior, en la que los socialdemócratas eran la fuerza mayoritaria, no suma lo suficiente. Todo parece indicar que en la capital alemana acabará gobernando un tripartito de izquierdas, la única opción que permite la nueva aritmética parlamentaria. Una coalición roji-roji-verde, como la denominan los alemanes. Además, la ultraderecha ha entrado con fuerza en el Parlamento (aunque no tanto como pretendían las encuestas). 

Según los resultados casi definitivos, el Partido Socialdemócrata (SPD) ha sido otra vez la formación más votada, al obtener cerca de un 23% de las papeletas, y la CDU ha quedado de nuevo en segunda posición, casi un 18% de los votos. Con respecto a los comicios de hace cuatro años, ambos han perdido alrededor de 5,5 puntos porcentuales. Frank Henkel, el candidato de los conservadores, aseguró al conocer los datos que este domingo había sido “un día negro para los grandes partidos”.

Todo parece indicar que en la capital alemana acabará gobernando un tripartito de izquierdas, la única opción que permite la nueva aritmética parlamentaria

En tercera posición han quedado Los Verdes. Apenas han perdido un punto frente a 2011 y logran alrededor de un 16,5% de los escrutinios. A poco, en cuarto lugar, se situó La Izquierda, con un 16% de las papeletas. Mejoran sus últimos resultados en casi 4,5 puntos porcentuales. Quintos fueron Alternativa para Alemania (AfD), una formación de nuevo cuño con un discurso xenófobo y ultranacionalista. A lomos de la crisis de los refugiados y del voto de castigo al ‘establishment’, AfD ha entrado en el Parlamento berlinés con un 12% de las papeletas. Esta tasa es algo menor que la que pronosticaban los sondeos, aunque sigue suponiendo un muy buen resultado para un partido que concurre por primera vez. Los liberales del FDP lograron volver al Parlamento regional con más del 6%.

Suma y sigue

Estos resultados electorales consolidan la imagen de una CDU en declive, lastrada principalmente por temas de alcance nacional. Si en estos comicios se ha hablado mucho de economía y empleo, educación y vivienda, la piedra en el zapato de los conservadores es la crisis de los refugiados. La figura de Merkel no sale indemne de esta arremetida. Pero además hay algo mucho más inmediato: al salir del Gobierno de Berlín, la CDU pierde inmediatamente los puestos correspondientes a la ciudad-estado en el Bundesrat, la Cámara Alta alemana, que no se elige en elecciones, sino que refleja la composición de los ejecutivos regionales.

Pero el golpe a los conservadores va más allá. La canciller y sus correligionarios no atraviesan un buen momento. A este varapalo en Berlín hay que sumar el cosechado en Mecklemburgo-Antepomerania hace tan solo dos semanas. Aunque aquel fue de otra magnitud. En este estado federado de la antigua Alemania del este, la CDU quedó en tercera posición, con un 19% de los votos. Por detrás de nuevo del SPD (30,2%), pero también de AfD (21,9%). Fue su peor resultado en este ‘Land’ desde la II Guerra Mundial, y la primera vez que los conservadores se veían sobrepasados por una fuerza a su derecha. En este ‘Land’ tiene aún que definirse si los socialdemócratas reeditarán gran coalición con los conservadores de Merkel o si optarán por un tripartito de izquierdas.

El actual alcalde de Berlín, Michael Müller (SPD), y su esposa, Claudia, votando este domingo. (EFE)El actual alcalde de Berlín, Michael Müller (SPD), y su esposa, Claudia, votando este domingo. (EFE)

Estos últimos dos comicios, pese a sus diferencias, permiten apuntar dos conclusiones. La primera, que AfD está irrumpiendo con fuerza en todos los parlamentos regionales —aunque con distinta intensidad, dependiendo de factores socioeconómicos— y que, si no media una catástrofe, se convertirá en 2017 en el primer partido xenófobo y ultranacionalista que entra en el Bundestag desde 1945. Su caballo de batalla, la cuestión de los refugiados, no parece que vaya a resolverse en los próximos meses. La segunda es que la aparición de AfD, que fagocita votos principalmente de la CDU y La Izquierda y suma también mucho exabstencionista, está dificultando la gobernabilidad. Como los demás partidos consideran a AfD un apestado, los pactos poselectorales viables son cada vez menos y a veces es necesario implicar a tres fuerzas. Las grandes coaliciones, en ocasiones, ya ni siquiera suman mayoría.

¿Hacia la inestabilidad?

A nivel federal, las encuestas de estos días sitúan en primera posición a la CDU con entre el 32 y el 33% de los votos. Ha perdido nueve puntos porcentuales en el último año, hasta su peor resultado desde mayo de 2012, pero sigue siendo con mucho la primera fuerza. En segundo lugar se encuentra el SPD, con un 23% de las papeletas, que se mantiene inalterable desde hace un año en esa tasa de apoyo, que roza sus mínimos. En tercer lugar se encontraría AfD, con un 13% de los votos; seguido por Los Verdes (11%), La Izquierda (8-9%) y los liberales del FDP (6%).

De obtenerse estos resultados en las urnas, la única suma viable sería la reedición de la actual gran coalición. Pero eso no está garantizado. Queda todo un año por delante. Y mucho viento en contra. Si los socialdemócratas siguen estancados y los conservadores mantienen su trayectoria descendente, podrían llegar a no sumar. Al tripartito de izquierdas, por su parte, seguro que no le dan las cuentas.

De obtenerse estos resultados en las urnas, la única suma viable sería la reedición de la actual gran coalición. Pero eso no está garantizado

Se dibujaría entonces un escenario inédito en el que la estabilidad, ese valor apreciado en la política alemana casi por encima de todas las cosas, quedaría en entredicho. Habría que buscar fórmulas inéditas de gobierno. El sistema de partidos estaría mutando del tradicional bipartidismo imperfecto con apoyo de un partido bisagra a uno más semejante al de los países nórdicos, sin grandes partidos y con coaliciones de gobiernos forzosamente multicolores. Si el FDP logra más del 5% mínimo para acceder al Bundestag, podría hacer de muleta de la CDU y el SPD. Los Verdes podrían llegar a entrar también en esa hipotética ecuación.

La historia, no obstante, llama a la precaución. Merkel también se encontraba en una situación delicada a un año de las últimas parlamentarias, las de otoño de 2013. Y barrió con un 41,5% de los votos en las urnas. Es cierto que entonces nadie hablaba de los refugiados y que AfD era tan solo un partido muy minoritario de perfil euroescéptico. Y que entonces nadie cuestionaba a la canciller dentro de sus filas, como ahora sucede entre los sectores más conservadores. Pero Merkel se crece en las adversidades. Es tenaz y perseverante. Y no tiene adversarios reales que le puedan hacer frente en las urnas. Acaso, solo dentro de su partido.

Fuente: ElConfidencial.com