Ofensiva contra la 'capital' del ISIS: las tres claves del ataque sobre Mosul

17.10.2016 – 12:31 H. – Actualizado: 18 M. La ofensiva militar que marcará “la derrota definitiva” del Estado Islámico en Irak ha ...
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17.10.201612:31 H. – Actualizado: 18 M.

La ofensiva militar que marcará “la derrota definitiva” del Estado Islámico en Irak ha comenzado. El Ejército iraquí, apoyado por los ‘peshmerga’ (fuerzas de seguridad kurdas), milicias chiíes, fuerzas iraníes, milicias suníes entrenadas por EEUU y la coalición internacional -incluidas tropas británicas- que lidera Washington, lanzó anoche la operación para liberar Mosul, ‘capital’ del Califato en Irak y segunda ciudad más importante del país, cuya caída en manos de los yihadistas en junio de 2014 marcó el inicio del ‘Estado Islámico’. Si la operación tiene éxito, supondrá básicamente el final del ISIS en Irak.

La batalla se desarrollará en fases, divididas por pausas considerables. En su primer ciclo, el avance hacia la urbe, la coalición tendrá que conseguir dos objetivos principales: estrechar el perímetro en torno a Mosul, imponiendo un asedio sobre la ciudad, y comenzar los preparativos para el asalto posterior. La lucha por Mosul se lanzará principalmente desde el Norte y Este de la ciudad, aseguran fuerzas especiales iraquíes. Los ‘peshmerga’ expulsarán al ISIS de un puñado de pueblos cristianos y yazidíes al noreste de Mosul, a lo largo de las planicies de Nínive, mientras el Ejército iraquí intentan cortar la principal vía de suministros a la ciudad, al noroeste, que une la urbe con los bastiones del ISIS en Siria.

De qué fuerzas dispone el Estado Islámico

El Estado Islámico cuenta con miles de combatientes en Mosul, hasta 5.000 según estimaciones del Pentágono. Los acólitos del ISIS elevan esta cifra hasta los 7.000 milicianos. Se enfrentan a una fuerza conjunta de 54.000 efectivos iraquíes y 40.000 ‘peshmerga’ apoyados por los bombardeos de la coalición internacional. Destaca el hecho de que la salida occidental de la ciudad hacia la región de Al Yazira, que conduce a Siria a través del noroeste de Irak, podría permanecer vacía para que los yihadistas puedan dirigirse hacia Siria, según un plan trazado por Estado Unidos. El ISIS tiene su otro gran feudo en la ciudad de Raqqa, en el noreste de Siria, y sus combatientes y dirigentes, acompañados de sus familias, se han movido entre esta localidad y Mosul en otras ocasiones.

Muchos auguran que los yihadistas no se rendirán fácilmente, como ha sucedido en Dabiq. De momento, el Estado Islámico ha llenado de trampas explosivas el flanco izquierdo de la ciudad, zona donde se han desplegado “más de 3.500 combatientes, muchos de ellos procedentes de Diyala, Tikrit o Anbar”, según han declarado residentes de Mosul a la agencia de noticias kurda Rudaw. Mientras, milicianos de Daesh han incendiado pozos petrolíferos en Hamdaniya en un esfuerzo por crear densas columnas de humo para entorpecer el avance de las tropas iraquíes y los peshmerga y reducir la visibilidad para los aviones de combate. Los yihadistas también han excavado trincheras y túneles, han preparado trampas explosivas y diseñado camiones y coches bomba para ralentizar el avance de las fuerzas de la coalición, según la cadena CNN. Esta mañana, por ejemplo, combatientes del ISIS emplearon un camión bomba contra fuerzas kurdas cuando unos 4.000 efectivos avanzaban al sureste de Mosul.

Precisamente la ofensiva se produce menos de 24 después de que rebeldes sirios del Ejército Libre Sirio apoyados por Turquía arrebatasen al ISIS su ciudad más simbólica, Dabiq -escenario de muchos de sus vídeos de propaganda y que da nombre a su revista- donde los yihadistas se retiraron sin oponer resistencia.

Ofensiva contra la ‘capital’ del ISIS: las tres claves del ataque sobre Mosul

Los frentes en el asedio a la capital del ‘Califato’

Las primeras horas de la operación han estado marcadas por los bombardeos de la artillería pesada y la aviación. La fuerza aérea iraquí y aviones de la coalición internacional bombardean hoy intensamente las afueras del norte de la ciudad. Los ataques aéreos tienen como objetivo la zona de Sahel Nínive, especialmente el área de Bashiqa, a unos 14 kilómetros al norte de Mosul y donde las tropas prosiguen su avance. Las artillerías pesadas del Ejército iraquí y los ‘peshmerga’ kurdos han castigado con fuerza, incluso con cohetes, Bashiqa y otras áreas de Sahel Nínive, con el objetivo de irrumpir en Bashiqa, en cuyo frente luchan un maremágnum de grupos étnicos.

Las fuerzas iraquíes y kurdas han liberado las aldeas de Shaquli, Teryala, Baskeratan y Jeraba Sultán, en la zona de Al Jazer y tienen cercadas otras cinco después de los intensos bombardeos, aunque prosiguen los enfrentamientos. Por otra parte, según un comunicado del Gobierno kurdo en su página web, las operaciones lanzadas por los ‘peshmergas’ se centraron en los ejes de Al Jazer, al Este de Mosul, y en los de Güer y Gayara, en estos dos casos junto a las fuerzas iraquíes. Al menos siete combatientes kurdos han muerto y otros once han resultado heridos durante los combates en la zona de Al Jazer

La operación en Al Jazer incluye a 4.000 ‘peshmergas’ desplegados en tres frentes, añadió el Ejecutivo autónomo. El avance de las fuerzas conjuntas se produce en coordinación con la aviación iraquí y la coalición internacional, que bombardea y destruye posiciones fijas y móviles de los yihadistas, como tres vehículos de suicidas que estaban dentro de una torre de comunicaciones en la ruta que conduce a Al Jazer.

Mientras, en el Este, vehículos blindados avanzan hacia la ciudad, según reporteros empotrados con las fuerzas kurdas desplegadas en este frente. Hacia el Sur de la ciudad, milicias progubernamentales atacan a los yihadistas desde una base aérea en Qayyarah, a unos 60 kilómetros de la urbe, conquistada por fuerzas especiales iraquíes en julio.

Un combatiente occidental en el Este de Mosul durante la ofensiva, el 17 de octubre de 2016 (Reuters).Un combatiente occidental en el Este de Mosul durante la ofensiva, el 17 de octubre de 2016 (Reuters).

¿Y ahora qué?

La ofensiva “probablemente durará semanas, posiblemente más. No podemos predecir cuánto les llevará a las fuerzas iraquíes derrotar al Dáesh (acrónimo en árabe del ISIS) en Mosul; pero sabemos que tendrán éxito, como ya lo tuvieron en (las ciudades de) Biyi, Ramadi, Faluya, Al Qayara y Sharqat”, ha asegurado el teniente general estadounidense Stephen J. Townsend, que dirige la coalición internacional contra el ISIS.

Pese a que las fuerzas iraquíes han logrado varias victorias territoriales contra el ISIS durante el último año, la batalla por Mosul es de una complejidad mucho mayor. Mosul es la segunda mayor ciudad de Irak y en su interior todavía viven 1,5 millones de personas. Tanto en términos de población como de geografía, es un reto mucho mayor que cualquiera de los que han superado hasta ahora las fuerzas iraquíes en su lucha contra el Estado Islámico. El Ejército ha estado sometido a una inmensa presión para lanzar la ofensiva antes de 2017, debido a las promesas del primer ministro Haider al-Abadi. De hecho, el ataque se ha lanzado antes de que la clase política iraquí haya acordado cómo gobernar la provincia tras la expulsión de los yihadistas. También se teme la violencia sectaria que puedan desatar las polémicas milicias chiíes en Mosul, de mayoría suní, por lo que las conocidas como Unidades de Movilización Popular han sido trasladadas a Hawija, a 100 kilómetros de Mosul.  

Tras el inicio de la ofensiva, la ONU está “extremadamente preocupada por la seguridad de los hasta 1,5 millones de personas que viven en Mosul. “Las familias corren el riesgo extremo de quedar atrapadas en el fuego cruzado o ser blanco de francotiradores”, ha dicho el subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, Stephen O’Brien, tras destacar que “decenas de miles” de iraquíes “pueden quedar bajo asedio o ser utilizados como escudos humanos”.

Fuente: ElConfidencial.com