Orgías, atentados y suicidios: las bombas fétidas en la política de Francia

09.02.2017 – 05:00 H. – Actualizado: 10 H. “Macron vende aire, es un impostor. Los medios aceptan ingenuamente la comedia sobre su vida ...

09.02.201705:00 H. – Actualizado: 10 H.

Macron vende aire, es un impostor. Los medios aceptan ingenuamente la comedia sobre su vida privada“. Esta afirmación del banquero Phillipe Villon, amigo del expresidente Nicolas Sarkozy, fue la primera bomba fétida lanzada públicamente contra el candidato favorito a ocupar el Elíseo en la próxima primavera.

Villon, derechista y gay declarado, lo dejó escrito en una columna del diario ‘Le Figaro’, el 26 de abril pasado. Las insinuaciones sobre la supuesta homosexualidad de Emmnuel Macron y, por tanto, su doble vida, datan de mucho antes de que los hackers rusos se interesaran por el aspirante, y proceden más bien del microcosmos político parisino.

Así, al menos lo aseguraba ya el propio interesado en septiembre, según el semanario ‘L’Express’: “Macron ha hecho saber a Sarkozy que sabe que el origen del rumor es una persona próxima al expresidente“. El entonces candidato a las presidenciales del centro-derecha pensaba que la nueva estrella de la izquierda podía ser un rival difícil y ya había proferido insinuaciones que abundaban en el rumor: “Macron es cínico. Un poco hombre, un poco mujer; es la moda del momento, andrógino”.

En noviembre, en el diario digital ‘Mediapart’, Macron volvía a explicarse sobre los rumores que intentaban ya destruir su credibilidad antes del sprint final hacia la jefatura del Estado: “Hay gente que no tiene una pizca de moral, que piensan que todo está permitido en política, empezando por la mentira”.

El lunes pasado el exbanquero de Rothschild y exministro de Economía de François Hollande, tuvo que salir definitivamente al paso de lo que él considera difamaciones y desmentir formalmente que fuera pareja del presidente de la radio pública francesa, Radio France, Matthieu Gallet.

Macron y su mujer, Brigitte Trogneux, su exprofesora, 28 años mayor que él, acaparaban las primeras páginas diarios y semanarios -generalistas o del corazón- en una campaña muy bien estudiada que rompía los usos habituales de la política tradicional. Macron recababa apoyos a izquierda y derecha, y los golpes le llegaban desde ambos lados del escenario político. Meses después de acusar al entorno de Sarkozy, Macron afirmaba que hay personas de izquierda y derecha detrás de los rumores. El llamado candidato favorito de los medios iba a llevarse más de una sorpresa.

El expresidente francés Nicolas Sarkozy a su llegada a un acto electoral en Nimes, Francia (Efe).El expresidente francés Nicolas Sarkozy a su llegada a un acto electoral en Nimes, Francia (Efe).

Sexo, fisco y dinero

Lo cierto es que desde que decidió no presentarse a las primarias organizadas por el Partido Socialista y emprender una candidtura individual, Macron empezó a saborear el aroma fétido de las denuncias. Hace menos de un año una “reevaluacion” del patrimonio de su mujer le convirtió oficialmente en rico a efectos del fisco y tuvo que pagar el impuesto aplicado a las grandes fortunas. Hay que aclarar que esta tasa en Francia puede afectar a personas con pocos medios, pero cuya propiedad inmobiliaria ha subido brutalmente de valor, como sucede con las antiguas casas de pescadores de las islas turísticas de moda, frente a Bretaña.

Para Macron y sus aliados, el acoso fiscal fue obra del Ministro de Finanzas socialista, Michel Sapin, por supuesto, teleguiado por Hollande, que castigaba así a su otrora protegido, quien había osado volar por su cuenta, criticando la lentitud de las reformas del gobierno.

El líder del partido En Marcha! ha sido protagonista también de un reciente libro. ‘Dans l’enfer de Bercy’ (En el infierno del Ministerio de Economía y Finanzas), en el que sus autores, los periodistas Fréderic Says y Marion L’Hour, acusan a Macron de haber gastado en su etapa al frente del Ministerio un 80% del presupuesto de gastos de representación para fines que nada tenían que ver con su labor en el gobierno, sino con la preparación de su futuro político.

Antes de que estallara el “Penelope gate”, los compañeros de François Fillon habían colaborado también al desprestigio internacional del benjamín (39 años) de los candidatos. Nicolas Dhuicq, uno de los miembros de Los Republicanos “desvelaba” a una agencia rusa que “hay un muy rico lobby gay detrás de Macron“. Dhuicq se refiere al apoyo que recibe Macron de Pierre Bergé, el millonario exnovio de Yves Saint Laurent y exdirigente de la marca de moda del mismo nombre. Bergé, uno de los dueños del diario ‘Le Monde’, es un mecenas de la causa homosexual, entre otras. Hasta ahora, era un fiel compañero de viaje de los socialistas, a los que ha dejado de lado para apuntarse a la ‘Macromanía’.


Luis Rivas. París

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En ruso se dice “pederást”

El republicano Dhuicq sabía el impacto del mensaje en manos del agit-prop ruso. “Pederást”, así pronunciada, es una palabra rusa copiada, como otras muchas, de la lengua francesa. Es un insulto grave desde San Petersburgo hasta Vladivostok. La expresión abierta de la homosexualidad está perseguida en una Rusia que critica la decadencia de los occidentales en ese terreno.

Moscú no había agitado esa acusación contra Macron. Sin embargo, el diario ‘Izvestia’ recogía unas declaraciones de Julian Assange en las que este decía “estar en posesión de emails de Hillary Clinton que contienen informaciones interesantes sobre Emmanuel Macron“. El fundador de Wikileaks afirmó más tarde a la BBC, para despejar las sospechas de anti-macronismo, que también había publicado documentos sobre Marine Le Pen y sobre François Fillon (los favoritos del Kremlin).

Fue precisamente Fillon el primero que, después de la primera información publicada por ‘Le Canard enchainé’ sobre los supuestos trabajos ficticios de su mujer, habló de “el comienzo de la secuencia de bombas fétidas“. Desde su entorno se sospechó en un primer momento de la ex-ministra de Justicia de Sarkozy, Rachida Dati, como el origen del Penelope gate, por su profunda enemistad con Fillon. Dati fue la causante indirecta de una bomba fétida sin fronteras que afectó a José María Aznar, a quien se le atribuyó la paternidad de la hija de la ministra francesa.

Fillon denunció más tarde un “golpe de Estado institucional“, en el que estarían implicados Hollande, los jueces nombrados por el presidente que trabajan en la Fiscalía anti-corrupción y, por supuesto, la mayoría de la prensa nacional.

A Fillon se le recuerda ahora que también él fue acusado de propagar bombas fétidas sobre su rival en el partido, Nicolas Sarkozy. Los ‘sarkozistas’ están convencidos de que Fillon presionó al Gobierno Hollande para que el expresidente fuera apartado de la política por “métodos judiciales”. Sarkozy, batido por Fillon en las primarias del centro-derecha, sigue con la espada de Damocles de la Justicia sobre su cabeza por varios asuntos.

El exprimer ministro francés y candidato conservador a la Presidencia, François Fillon, en rueda de prensa (Efe).El exprimer ministro francés y candidato conservador a la Presidencia, François Fillon, en rueda de prensa (Efe).

Muertos e hijos ilegítimos a cargo del Estado

Las acusaciones, con o sin fundamento, que han caracterizado la vida política francesa desde hace décadas han llegado a provocar incluso muertes extrañas, como las del Ministro Robet Boulin, que supuestamente se suicidó en 1979. Boulin fue acusado por un supuesto caso de corrupción urbanística. En 1993, el primer ministro socialista Pierre Beregovoy, no pudo soportar la vergüenza de aparecer en la prensa por haber pedido un crédito a un íntimo de François Mitterrand implicado en varios escándalos. Se disparó un tiro en la boca.

George Pompidou pudo reponerse del escándalo Markovic en 1965 y alcanzar la Presidencia en 1969. Markovic era un ciudadano yugoslavo, exguardaespaldas de Alain Delon, que hizo correr el rumor de estar en posesión de fotos de Claude Pompidou participando desnuda en fiestas de la noche parisina. Markovic fue asesinado.

De esa prensa atemorizada por las presiones del poder volvió a prevalerse Mitterrand para impedir la publicación de información sobre su hija ilegítima, a la que mantenía con su madre, a cargo del Estado, a pocos metros del ElíseoChaban Delmas, Giscard D’Estaing, Jacques Chirac o Edouard Balladour son exmandatarios que han olido el apestoso gusto de la denuncia política, vehiculada en la mayoría de las veces por ‘Le Canard enchainé’ y, lanzada por su propio campo político. Charles De Gaulle, el padre espiritual de todos ellos, fue el primero que utilizó en Francia el término de bomba fétida cuando en 1959 rechazó la utilización con fines políticos de un asunto que afectaba a François Mitterrand. El entonces joven aspirante socialista al Elíseo simuló, con la ayuda de un personaje próximo a la extrema derecha, un atentado contra su persona. Conocido como “l’Affaire de l’Observatoire”, Mitterrand tuvo suerte de que la pantomima fuera enterrada por una prensa con menos libertad que la actual.

De esa prensa atemorizada por las presiones brutales del poder volvió años más tarde a prevalerse Mitterrand para impedir por todos los medios la publicación de información y fotos de su hija ilegítima, Mazarine, a la que mantenía con su madre, a cargo del Estado, a pocos metros de la residencia oficial del Elíseo.

“Mazarine gate”, “Penelope gate”, escándalos donde se mezcla familia, política y dinero público, con la prensa como arma ejecutora. Fillon sigue temblando. Emmanuel Macron es el último objetivo. Otros preparan ya los ataques contra el candidato socialista, Benoit Hamon, a quien sus enemigos pretenden calmar los ardores izquierdistas y anticapitalistas con las informaciones sobre el trabajo de su mujer para una de las principales firmas de lujo del país.

Fuente: ElConfidencial.com