Preguntas y respuestas sobre el farragoso proceso electoral de la federación de fútbol

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El proceso electoral de la Real Federación Española de Fútbol se han convertido en un laberinto administrativo, repleto de acusaciones y vericuetos de explicación, cuanto menos compleja. Lo obvio, lo que salta a la vista, es que los comicios no se han realizado y nadie sabe bien cuándo se podrán realizar cuando, lo normal, es que este proceso llevase meses culminado. 

En los últimos días, el último capítulo de esta historia, el Consejo Superior de Deportes ha rechazado la última reglamentación presentada. Villar, en la Asamblea, volvió a ratificarlo sin modificación, por lo que en buena lógica será de nuevo tramitado como no ajustado a derecho y, probablemente, terminará en el TAD. Con el fin de intentar clarificar los hechos aquí se presentan algunas preguntas y respuestas sobre lo ocurrido. 


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La Real Federación Española de Fútbol (RFEF) aprobó este el mismo reglamento electoral que rechazó el Consejo Superior de Deportes (CSD) y acudir a la vía contencioso administrativa

¿Quiénes están implicados?

Lógicamente el presidente de la federación de fútbol, Ángel Villar, centro de toda la polémica. Como el silencio es su norma le defiende públicamente el presidente del sindicato de futbolistas y miembro de la junta directiva de la Federación, Luis Rubiales. La norma ha sido revocada en cuatro ocasiones por el Consejo Superior de Deportes, presidido por Miguel Cardenal. El presidente de la Liga, Javier Tebas, también se ha mostrado abiertamente en contra de la manera de proceder de Villar. 

¿Qué bloquea ahora el reglamento?

El último escrito de la RFEF tenía como objetivo cumplir la orden ministerial que regula los procesos electorales -algo que no se estima en otros previos- pero ni siquiera con eso ha sido suficiente para lograr la aprobación del CSD. El problema se encuentra en la composición de la Asamblea General, que es el órgano que finalmente elige al presidente. La RFEF asegura que esta puntualización que sale del CSD es nueva, pero en el Consejo aseguran que hasta finales de agosto no entregaron la composición de la Asamblea, así que difícilmente podían haber analizado este aspecto.

¿Cuál es el problema de la Asamblea?

De representatividad. La normativa ministerial da unas pautas generales en las que las federaciones, que se autoregulan, eligen la composición de la Asamblea a partir de unos parámetros. La RFEF decidió a principios de años que el número de Asambleistas pasase de 180 a 140, algo que legalmente puede hacer y para lo que tuvo que modificar sus propios estatutos. Dentro de esos números la orden ministerial indica que deben ser representativos y que están divididos por estamentos. No solo tienen que cuadrar la representatividad de los estamentos según su peso -está marcado por porcentajes- sino que también deben de guardar una representatividad territorial. 

El conflicto sobre Ceuta y Melilla

Por esto último ha habido los últimos días conflicto, ya que desde los portavoces de la RFEF, como Luis Rubiales, se hace ver que hay zonas de España no representadas, en su opinión por culpa del CSD. Es un tema bastante complejo, porque la flexibilidad de la Ley es amplia en esta disposición. En el estamento de jugadores, el más problemático en estas elecciones, se pueden presentar las votaciones de dos maneras diferentes, por circunscripción única o por circunscripción autonómica. Para llevar a cabo esta última la Asamblea debe de tener un mínimo de un 50% más de jugadores que de territoriales, algo que no se da actualmente. Aún así, la RFEF exige que se haga de modo autonómico, algo que el CSD bien podría aceptar, pero ahí surge otro problema. La RFEF cree que en los 29 jugadores representados deben estar, al menos, uno por territorio. Y ahí surge el problema, porque es darle el mismo peso o similar a Ceuta o a Melilla, con pocos futbolístas federados, que a Andalucía, que tiene 500 veces más practicantes. Tradicionalmente, y así lo pone la orden, se han agrupado las federaciones más pequeñas en una única circunscripción para que entre todos elijan sus representantes en relación con su peso en el fútbol español. Esto, sin embargo, no gusta a la actual RFEF.

Miguel Cardenal dijo en un desayuno informativo en el que intentó clarificar el proceso que “hay gente que no entiende la democracia” en este proceso, ya que cree que se están intentando saltar la representatividad para, en teoría, beneficiar sus intereses electorales. Recuerdan, además, que en ningún caso el fútbol ceutí o melillense quedaría sin representación por dos motivos. El primero es que sus presidentes de federación son miembros natos de la Asamblea General, es decir, representarán a su fútbol y ellos mismos representan a todos los estamentos. Además, creen que estar en una circunscripción agrupada no deja de ser un modo de representación. 

¿Cómo se soluciona?

Difícilmente. Las dos posiciones están muy encontradas y nadie parece hacer concesiones, aunque Miguel Cardenal ha dicho que si se presenta un reglamento que el CSD considere ajustado a derecho se tramitará sin duda en 48 horas. Lo normal, sin embargo, es que el CSD tenga que envíar, una vez más, el reglamento al Tribunal Adminsitrativo del Deporte y que estos se tomen su tiempo para resolver en un sentido u otro. No es descartable, más bien al contrario, que quien se sienta lesionado por la resolución termine en los tribunales ordinarios. Eso no paralizaría el proceso administrativo, pero puede ser que tarde años en saberse el final de toda esta historia. 

Fuente: ElConfidencial – Deportes