¿Previsión o estrategia del miedo? El impacto económico del referéndum de Italia

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El primer ministro dimite. La prima de riesgo sube a niveles de locura. El país declara la quiebra y, a renglón seguido, decide salir de la eurozona. Y con ello, una tormenta económica nunca vista antes se abate sobre Europa. No, no se trata de la trama de una película sobre el colapso de un país inexistente. Es el escenario de vértigo que, según los analistas más alarmistas, planea sobre Italia ante los resultados que dan los sondeos acerca del voto popular de este domingo sobre la reforma constitucional promovida por Matteo Renzi. El primer ministro ha vinculado el resultado del voto a su permanencia en el cargo (“Si pierdo, dimito”, dijo). Un epílogo nefasto en el que ya creen los mercados, como evidencian los desplomes que está viviendo la Bolsa de Milán, que ya el martes caía un 1,81%, lastrada en particular por el maltrecho sector bancario italiano.  

“Claramente, a los mercados financieros no les gustan las incertidumbres, que han aumentado recientemente no solo en Italia. Están preocupados por las reformas [del Gobierno de Matteo Renzi] llevadas a cabo en los últimos dos años”, ha advertido el ministro de Economía, Pier Carlo Padoan. “Las estrategias [para salvar a los bancos italianos] ya han sido implementadas. Claro que hay diferentes etapas de implementación”, ha añadido, al puntualizar que lo que de verdad importa no es si habrá turbulencias por un día o dos, sino si dicha situación se soluciona o no en un plazo rápido.

En efecto, la volatilidad bursátil se debe a que el referéndum se lleva a cabo coincidiendo con algunas fechas clave para el futuro de la banca italiana. Entre el próximo viernes y el jueves 8, por ejemplo, la endeudada Banca Monte dei Paschi di Siena (MPS) —el banco más antiguo de Europa, en graves aprietos— ha planificado dos operaciones para canjear su deuda, recapitalizarse y evitar así la nacionalización. De igual forma, el próximo 13 de diciembre, está previsto que el conglomerado bancario italiano Unicredit presente su nuevo plan industrial, después de que en julio la entidad pasara por un estrecho margen los test de estrés de la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés). 


Irene Savio. Roma

Las encuestas dicen que el primer ministro italiano, promotor de la reforma constitucional, saldrá derrotado. Si dimite, Italia puede entrar en una fase de ingobernabilidad que afecte a la Eurozona

Y lo mismo ocurre con Popolare di Vicenza y Veneto Banca, dos bancos rescatados el año pasado por el fondo Atlante —una especie de versión italiana del ‘banco malo’—, pero cuya situación aún no ha sido solucionada completamente. Los prestamistas están considerando una fusión, pero para ello necesitarían nuevos fondos y, por ello, estabilidad. No solo eso: también hay otros cuatro bancos regionales cuyo proceso de saneamiento se inició el año pasado pero que no ha sido completado. Están Banca Marche, Popolare Etruria y CariChieti, que se espera sean adquiridos por Ubi, el quinto mayor grupo bancario en Italia. Y está Cassa di Risparmio di Cesena, sobre la cual se han planteado diferentes soluciones, ninguna de las cuales es definitiva aún. 

Así y todo, según los analistas italianos, una seria crisis económica en Italia solo ocurrirá —y podría contagiar a otras economías europeas— si se activa, al mismo tiempo, un cóctel de consecuencias negativas para la banca. “El peor escenario, que es la quiebra de Monte dei Paschi, lo que desencadenaría una serie de otras quiebras, solo podría ocurrir en tres casos”, ha explicado Luca Raffellini, de la consultora Frost & Sullivan. “El primer escenario es que el actual Gobierno caiga y se tarde mucho en reemplazarlo. El segundo es la creación de un nuevo Gobierno tecnócrata, con un ministro de Economía poco amado por la banca o incapaz de aplicar el mecanismo de resolución europeo de la UE. Y, por último, los inversores también deberían mostrar animosidad hacia otros bancos con mejor salud, como Unicredit”, ha puntualizado Raffellini.

“Esta desafortunada combinación no es imposible, pero no está garantizada [en el caso del referéndum italiano]”, ha razonado el consultor. Por el contrario, de ganar el sí a la reforma, otros expertos consideran que la deuda italiana podría arrojar importantes ganancias y cerrar la brecha con el bono español.

El primer ministro Matteo Renzi, durante un acto de campaña relacionado con el referéndum, en Roma, el 26 de noviembre de 2016. (Reuters) El primer ministro Matteo Renzi, durante un acto de campaña relacionado con el referéndum, en Roma, el 26 de noviembre de 2016. (Reuters)

El “especulador británico”

Dicho esto, Italia también ha apuntado el dedo hacia Reino Unido, como el principal actor que está alimentando el fantasma de un apocalipsis económico en Italia. “La City de Londres [el centro financiero de la capital británica] debería dejar de jugar con los bancos italianos”, señalaba el martes un titular del diario económico ‘Il Sole 24 ore’, en un artículo en el que también se subrayó que los grandes bancos de inversión y los medios británicos se equivocaron en predecir las consecuencias del Brexit y de las elecciones que llevaron a la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. “La cuestión importante es que, alrededor de cualquier evento político o financiero, se pueden crear actividades de especulación”, añadía, recordando que hace ya 10 días que el clima sobre Italia afecta al rendimiento de los bonos del Estado italiano y las acciones de los bancos del país. 

“Lo que hacen es terrorismo financiero”, afirmó por su parte Matteo Salvini, al referirse a los últimos artículos que el ‘Financial Times’ ha dedicado al tema, en los que el diario británico llegó incluso a predecir que, si Renzi pierde la consulta, Italia podría salirse de la eurozona. “El razonamiento que han hecho es totalmente hipotético y no toma en consideración las múltiples variables que pueden ocurrir”, escribió el periodista económico Marcello Zacché, quien llegó a solicitar una intervención de la ESMA, la autoridad europea que supervisa los mercados. Que Italia se desplome así, es un pronóstico “catastrófico y siniestro”, indicó incluso ‘Il Fatto Quotidiano’, considerado hoy el diario más respetado entre los opositores de Renzi.

De su parte, Italia tiene el hecho de que solo una agencia de calificación de riesgos —Standard & Poor’s— ha situado el bono italiano a un paso de ser considerado basura, mientras que las otras tres más importantes consideran difícil que el país pierda su actual grado de inversión. La canadiense DBRS incluso la sitúa cuatro puntos por encima de esa posibilidad. 


Irene Savio. Roma

Hay distinciones regionales entre los electores ante el referéndum. En toda Italia ganaría por un estrecho margen el no, pero es en el sur donde hay mayor oposición a la reforma de Renzi

No obstante, es un hecho que la situación bancaria italiana es frágil. Desde el año 2001 hasta septiembre de este año, la cantidad de créditos deteriorados (imposibles o difíciles de recuperar) aumentó de 90.000 a más de 200.000 millones de euros, algo que el Gobierno de Renzi considera como una consecuencia de las medidas de austeridad que Bruselas ha exigido en estos años. Esto, según ha repetido Renzi hasta el cansancio, estaría en el origen de la caída del consumo, provocada a su vez por la congelación de los salarios y la disminución de los créditos otorgados por los bancos.  

Además de ello, otro elemento es que, a partir de 1999 —cuando en Italia entró en vigor el euro—, la productividad industrial ha caído el 5%, mientras que en Alemania y Francia aumentó un 10%, algo que da alas a la argumentación de que Italia podría abandonar una entidad, la eurozona, de la que no se ha beneficiado. También porque este contexto se suma a que la deuda pública italiana es altísima (casi el 133% del PIB) y su crecimiento es aún insuficiente (0,8%, en lo que va del año). Algo que los detractores de Renzi achacan a su Gobierno.

Otra reflexión está, en cambio, más ligada a la política. De hecho, la victoria del no representaría un triunfo para el Movimiento Cinco Estrellas (M5S, por sus siglas en italiano), cuyo líder, el cómico Beppe Grillo, no esconde que querría que Italia se salga de la eurozona. Aunque también hay quien opina que este razonamiento, como todos los otros que apuntan a escenarios apocalípticos para el país, es parte de una estrategia del miedo, puesta en marcha por el Gobierno de Renzi para no perder el plebiscito del domingo.

Fuente: ElConfidencial.com