Radiografía de las bases secretas de Irán en Siria

“Si no fuese por Irán, hace mucho tiempo que [el presidente sirio Bashar al] Asad habría sido expulsado y la situación sería muy diferente”, dice ...
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Bases iraníes en Siria

“Si no fuese por Irán, hace mucho tiempo que [el presidente sirio Bashar al] Asad habría sido expulsado y la situación sería muy diferente”, dice Shahin Ghobadi. Las palabras de este miembro de la comisión de Asuntos Exteriores del Consejo Nacional de la Resistencia de Irán, una de las principales organizaciones opositoras iraníes, no son demasiado sorprendentes. Sí lo son, sin embargo, varias de las revelaciones hechas por este grupo en un informe al que ha tenido acceso El Confidencial: que la implicación iraní en la guerra de Siria es muchísimo mayor de lo que se pensaba hasta ahora, hasta el punto de que son oficiales iraníes quienes dirigen las operaciones militares, y que el número de efectivos comandados por los iraníes supera ampliamente al de las propias tropas de Asad.

“Irán está financiando y sufragando la guerra de Asad. Es el régimen iraní quien ha pagado por las decenas de miles de mercenarios extranjeros iraquíes, libaneses y afganos enviados a Siria. Irán incluso ha convencido a los rusos para que proporcionen armamento avanzado a precio muy reducido”, afirma Ghobadi. “Por cierto, esto se ha pagado con dinero descongelado tras el acuerdo nuclear con Irán”, declara a El Confidencial.

Regiones militares

Según el CNRI, Irán ha dividido el país en cinco regiones militares (el área central y los cuatro puntos cardinales), cada una bajo un centro de mando diferente. El cuartel general está en un edificio en el aeropuerto de Damasco, cuyo nombre en clave es “la Casa de Cristal”, al que, según los opositores, no tienen acceso ni siquiera las propias tropas sirias. Desde allí, las fuerzas iraníes pueden controlar la llegada de suministros desde el propio Irán o llevar a cabo una evacuación rápida si los insurgentes llegaran a tomar la capital siria. Además, los combatientes extranjeros, como Hizbulá, las milicias chiíes de Irak y Afganistán o los voluntarios palestinos, no siguen las órdenes de los generales sirios sino de los comandantes de la Guardia Revolucionaria (‘Pasdaran’).

“Básicamente, esto expone el alcance de su implicación, que no se limita a una pequeña partida de asesores. Esta información deja claro que Irán es quien está llevando a cabo la guerra en Siria, son ellos quienes la conducen y la lideran. Hasta ahora, su número había sido ampliamente subestimado”, sostiene Ghobadi. “La información nos ha llegado de fuentes de la red de informadores de la Organización de los Muyahidines del Pueblo [Mojahedin-e-Khalk, o MEK], el principal grupo de resistencia iraní. Tenemos una red dentro de Irán, especialmente entre oficiales del régimen, y también de fuentes muy específicas dentro de la Guardia Revolucionaria. Y lo hemos confirmado con varias fuentes”, afirma Ghobadi.

No hay duda de que el Consejo Nacional de la Resistencia de Irán está lejos de ser una fuente desinteresada en este conflicto. Esta organización basada en París, que se considera una especie de Gobierno secular iraní en el exilio, sirve como plataforma política para cinco grupos opositores, entre ellos el controvertido MEK (que en el pasado practicó la lucha armada y otras actividades violentas, y estaba considerado un grupo terrorista por la Unión Europea hasta 2009). Sin embargo, en ocasiones anteriores ya ha destacado por su eficiencia a la hora de destapar los secretos del régimen iraní: fue esta organización quien reveló en 2002 la existencia de instalaciones nucleares clandestinas en Natanz y Arak, lo que supuso el inicio de la crisis sobre el programa nuclear iraní.

Aeropuerto de Damasco

“Lo que explican es cierto. Desde hace ya tiempo, Irán se ha involucrado de lleno en el conflicto sirio y también en Irak. Están intentando por todos los medios mantener vivo el eje chií Irán-Irak-Siria-Líbano y están echando el resto. De hecho, en el día a día, se ven muchos militares iraníes combatiendo junto al ejército sirio e Hizbulá”, explica un experto militar en inteligencia y seguridad consultado por El Confidencial. “Los datos en números no eran conocidos con exactitud, pero coinciden con lo esperado. Las bajas iraníes han sido cuantiosas en efectivos y materiales”, afirma.

Lo mismo opina el coronel Pedro Baños, experto en geoestrategia que viene observando en detalle el conflicto en Siria desde el principio. “Hay datos que son muy prolijos y detallados, que no son conocidos ni siquiera por los analistas dedicados al tema, pero el conjunto es perfectamente creíble”, asegura. “Las noticias que nos llegan es que raro es el día que no muere un alto coronel o general en el frente sirio, y si hay altos oficiales también, obviamente, hay tropas de menor graduación. También se habla de un puente aéreo establecido para nutrir de combatientes chiíes a las fuerzas de Asad. De modo que todo esto entraría dentro de un marco de la lógica de lo que se está desarrollando en el conflicto sirio-iraquí”, indica.

Una de las afirmaciones más chocantes del informe es la que asegura que los combatientes bajo mando iraní superan en número al ejército regular de Asad, cuyos efectivos rondan los 50.000. Según las estimaciones del CNRI, en Siria están luchando entre 8.000 y 10.000 miembros de la Guardia Revolucionaria, entre 5.000 y 6.000 soldados regulares iraníes, de 7.000 a 10.000 miembros de Hizbulá, y entre 40.000 y 47.000 milicianos adicionales de otros países, lo que, incluso en el menor de los casos, da un mínimo de 60.000 combatientes.

Guarnición Imán Hosseini

Además, según los opositores, son estos quienes llevan el peso de los combates. “El ejército sirio no lucha, todo el peso del combate lo llevan los iraníes y sus mercenarios. Los sirios solo están allí como guías locales para llevar a los demás a las localizaciones”, insiste Ghobadi. “Los combates son tan intensos que el régimen sirio no confía en que sus soldados quieran combatir. La situación es muy tensa, y podrían desertar. Así que son Hizbulá o las milicias iraquíes los que pelean”, añade.

No es el único que asegura que el ejército de Asad se dedica ante todo a cobrar sobornos y aterrorizar a la población local, pero es bastante deficiente en el campo de batalla. A principios de septiembre, Mikhail Khodarenok, un oficial retirado ruso y experto militar de la publicación semioficial ‘Gazeta.ru’, aseguró que era imposible reformar las fuerzas armadas sirias. “Los generales de Asad no creen que sus tropas puedan poner orden en el país sin ayuda militar extranjera. No planean operaciones a gran escala, alegando las altas capacidades de combate de los grupos armados ilegales [de la insurgencia], la falta de munición y de equipos modernos, el miedo a sufrir grandes pérdidas y a un resultado negativo de esta lucha”, escribió Khodarenok.

“Cuando Irán se dio cuenta de los problemas profundos que tenía Asad, Qassem Soleimani [el principal comandante de la Guardia Revolucionaria] fue a Rusia y le pidió a Putin que se implicase. Los rusos bombardearían para facilitar el avance iraní sobre el terreno”, comenta Ghobadi. “Ambos países comparten la misma perspectiva estratégica. Pero mientras para Rusia es un interés regional, para el régimen iraní es una cuestión de supervivencia”, asegura.

Base militar Yarmouk

“Un indicio de la importancia que Irán concede a la guerra en Siria es el nivel de participación de la Guardia Revolucionaria. La mayoría de los altos comandantes han sido enviados a Siria y están participando en los combates, como Hossein Hamedani, que murió en Alepo el pasado octubre”, dice. Está lejos de ser el único alto oficial iraní caído en Siria.

“Irán está muy implicado en Siria, por muchos motivos. Hay una motivación religiosa evidente, que es la defensa del chiísmo, pero también hay que tener en cuenta que durante la guerra entre Irán e Irak, el único país que apoyó a Irán fue Siria, y esas cosas no se olvidan”, opina Pedro Baños. “Además, ahora, con el beneplácito de la comunidad internacional, Irán se está haciendo con el control de buena parte de Oriente Medio frente a las potencias suníes del Golfo, en países como Yemen, Líbano, Irak y también, por supuesto, Siria”, indica.

Base militar de Izra

“Hay que pensar que hoy en día los enfrentamientos entre potencias no se llevan a cabo de un modo directo, sino muchas veces a través de actores interpuestos”, sostiene Baños. “En este caso, hay un enfrentamiento entre las grandes potencias regionales del golfo, por un lado Arabia Saudí y por el otro Irán, una lucha por el poder, pero también por que predomine una de las dos grandes ramas del islam”, dice.

Pero Ghobadi asegura que, para Irán, el tema va mucho más allá de una mera cuestión de estrategia regional. “El régimen iraní ve que su prominencia actual se basa ampliamente en la supervivencia de Asad. En febrero, [el ayatolá] Alí Jamenei dijo: ‘Si no luchamos en las ciudades de Siria, tendremos que luchar contra la oposición en nuestras ciudades’. Esto prueba la importancia que le atribuyen a este conflicto. Esto es mucho mayor para el régimen iraní que la mera política regional”, dice el portavoz opositor. “Piensan que, si se retiran, verán su propia caída muy rápidamente”.

Fuente: ElConfidencial.com