16 Cosas que entendí después de haber vivido un año en Japón

La periodista Amy Chavez ahora vive en una pequeña isla japonesa Shiraishijima y lleva columnas de autor en varias editoriales donde habla del misterioso ...
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La periodista Amy Chavez ahora vive en una pequeña isla japonesa Shiraishijima y lleva columnas de autor en varias editoriales donde habla del misterioso Japón.

La persona que viaja a Japón por primera vez, de inmediato se impresiona con el orden público y la eficiencia con la que funciona todo.

La limpieza en las calles, los trenes que llegan segundo a segundo, las personas son tranquilas y educadas pero, a la vez, ligeramente excéntricas, lo cual les da un encanto especial (por ejemplo, la pasión por cosplay, el helado con sabor a tallarines de pollo o una lotería donde te puedes ganar un burguer de 5 pisos).

Pero, hablando en serio, cualquier viaje a Japón, incluso el más corto, puede influir seriamente en tu vida y tu visión del mundo. Nadie regresa de Japón siendo la misma persona. En este post encontrarás mis propias conclusiones y observaciones de los turistas que entrevisté.

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Siempre pagar el favor con favor

Lo primero que aprendes en Japón no solo es aceptar la ayuda sino también hacer un gesto a cambio. Recuerda cuántas veces querías escribirle una nota con agradecimiento o una tarjeta para cumpleaños de alguien pero no lo hiciste. En Japón esto no podría pasar: aquí las buenas relaciones son imposibles sin intercambio de gestos cordiales.

Por otro lado, en este país no es necesario hacer el favor equivalente al que te hicieron. Por ejemplo, si alguien te ayudó a mover tu sillón durante una mudanza, será suficiente ofrecerle una lata de refresco. Y todos estarán contentos y felices.

Agradecer la ayuda en el próximo encuentro

En el punto anterior los agradecimientos no se acaban. Los japoneses nunca olvidan decir “gracias“ por tu ayuda en el próximo encuentro. Nos puede parecer exagerado pero qué lindo se siente cuando te dicen: ”Oye, me ayudaste tanto el otro día con el sillon, ¡muchas gracias!”. Es tierno, ¿verdad?

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Los buenos modales son algo más que solo un “gracias“ y un ”adiós“

En la cultura japonesa los buenos modales se valoran mucho más que en la occidental. Si pediste camino en la calle, a los peatones no les dará pereza dibujarte un mapa, y el dueño de la tienda más cercana incluso puede dejar su negocio para acompañarte un poco. Los buenos modales para los japoneses significan cultivar en sí el altruismo: cuando le ayudan a alguien en la calle, olvidándose de que tienen prisa, no piensan “¿Para qué lo necesito?”

Pensar más en los demás que en ti mismo

La mejor manera de mostrarles a tus seres queridos lo mucho que significan para ti es pensar en su comodidad más que en la tuya. Darle a un amigo la rebanada más grande del pastel, dejar que su hermano se siente en el lugar más cómodo del restaurante, ubicar a los invitados en la mitad de una foto, hornear un pastel para compartirlo con los vecinos: todo es muy común para los japoneses.

En una casa tradicional japonesa existen lugares especiales para los invitados, enfrente del nicho tokonoma donde se ubican las cosas más bonitas: grabados antiguos, cerámica o una ikebana sofisticada.

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Todos son parte de un grupo y nadie se excluye

Si tus compañeros de trabajo van a un bar después del trabajo, todos están invitados, no solo “un círculo especial“. Allí son imposibles los momentos incómodos cuando alguien se entera de que una fiesta pasó sin él. Si toman una foto común, reúnen a todos los que están presentes, sin importar si son familiares, amigos o personas desconocidas. Esta actitud permite entrenar la tolerancia hacia aquellos que no se parecen a ti.

Respetan la propiedad ajena

Existe un dicho: ”El que se fue a Sevilla, perdió su silla” (Finder’s keepers, losers weepers en inglés). Esto no aplica en Japón. Si alguien perdió un paraguas o algún otro objeto en la calle, al regresar lo encontrará en el mismo lugar o en la banca más cercana. ¡Tomar cosas ajenas es vergonzoso!

Aquí puedes embriagarte sin temor

Los turistas de otros países destacan que por las noches en las calles de las ciudades japonesas se pueden ver muchos empleados de oficina completamente embriagados (a veces también de día). Lo interesante es que beber licor en Japón es algo totalmente seguro porque las peleas en bares son poco usuales. Si planeas divertirte mucho puedes no temer que a la mañana siguiente te despiertes con un ojo morado, una manga rota o sin cartera. Es por eso que los ebrios tranquilos en trajes bonitos duermen por las mañanas de sábado en bancas del parque para despertarse e ir a casa como si nada hubiera pasado.

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A veces los monopolios son muy buenos

Las excelentes vías ferrocarriles (y el sistema de transporte en general), los correos que funcionan como reloj, el excelente sistema de salubridad… son ejemplos perfectos de las áreas controladas por el gobierno. Es difícil imaginar que el sector privado pudiera hacer un mejor trabajo.

La insolencia es un vicio

La sociedad japonesa fomenta la humildad y no ama a aquellos que exigen algo. Las personas esperan en filas largas porque así se acostumbra y nadie entra en debate ni se pelea. Los conductores no se ponen agresivos ni quieren rebasar a nadie en el camino. Nadie habla de forma enojada o suspira escépticamente “qué tontos están todos“, no encontrarás miradas insolentes ni expresiones faciales tipo ”no te me acerques, que te mato“. Muy pronto los viajeros se dan cuenta de que se sienten cómodos y les encanta respirar el aire de la tranquilidad.

Los japoneses son buenos oyentes

Antes de darte su valiosa opinión, los japoneses te darán la oportunidad de dar tu punto de vista primero. Son excelentes oyentes. Escuchar a los demás, y no intentar dominar en una conversación es muy importante. Así cultivamos en nosotros la paciencia y objetividad, aprendemos a valorar la opinión ajena. Los japoneses hablan de cualquier tema por más difícil que pueda parecer, no discuten con rabia intentando dominar a su interlocutor.

Los japoneses no son nacionalistas

En el fondo de alma, cada quien cree que su país es el mejor. Por eso demostrarle a un extranjero que tu país es el mejor es simplemente inútil. Y tampoco existe un lugar llamado “el mejor país del mundo”.

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Ganbaru — persistencia para lograr tus objetivos

En inglés (en español no) existe una palabra igual a la japonesa Ganbaru. Muchas personas dejamos lo que habíamos empezado al descubrir que requiere más fuerza, tiempo y dinero de lo que parecía al principio. En Japón inician cualquier asunto para llevarlo al final y aplicar todas las fuerzas para eso. Japón cultiva en personas Ganbaru, simplemente porque todos se comportan así.

Las promesas se cumplen

Si un japonés te ha prometido algo, puedes estar seguro de que lo hará. ¡Bajo ninguna circunstancia lo olvidaría! Llegará a tu evento incluso si está lloviendo. Es inaceptable no cumplir un compromiso con un japonés, si por algún motivo no logras hacerlo, debes llamar con anticipación y pedir excusas o enviar a otra persona en tu lugar.

Los japoneses son ciudadanos responsables

Durante el Mundial de futbol en Brasil en 2014 los aficionados japoneses sorprendieron a todo el mundo con la limpieza inusual que reinaba en su sector el estadio. Si conoces bien Japón, esto no te sorprenderá; las personas aquí siempre limpian hasta el último papel. Durante la floración de sakura, los japoneses hacen muchos picnics en parques, pero no verás ni un vaso tirado.

Y si invitaste a alguien, puedes estar seguro de que te ayudarán a limpiar la mesa e incluso lavarán los platos. Es algo muy común ver como un contador barre el estacionamiento frente a la oficina, o los vecinos organizan jornadas de limpieza.

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Comportamiento sofisticado y elegancia

Si necesitara elegir solo una palabra para describir a los japoneses, elegiría “elegancia”. Todos, sin importar su procedencia e ingresos se comportan de forma sofisticada. Nadie, por ejemplo, apuntaría con un dedo la cosa que le interese, en vez de esto haría una señal elegante con la mano. Esto aplica para todo: se visten bien; en primer lugar, por respeto a los demás, saludan a todo el mundo con una sonrisa amistosa; y si te entregan alguna cosa, lo hacen sin vacilar, con ambas manos y mirando tu cara.

Los japoneses no llegan tarde

Una de las lecciones importantes que los extranjeros aprenden en Japón es la exactitud, que es la muestra del respeto hacia los demás. Es más, gracias a la precisión japonesa todo en este país, empezando con máquinas y terminando con personas, trabaja segura y eficientemente.

 

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