Insomnio político: ausencia de sueño en la ausencia de justicia.

Insomnio político, un padecimiento que poco tiene de novedoso en los venezolanos. Una ausencia de sueño causada por un contexto que solo un venezolano ...
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Abraham Andrade avatar photo
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Insomnio político, un padecimiento que poco tiene de novedoso en los venezolanos. Una ausencia de sueño causada por un contexto que solo un venezolano podría  aguantar,  una actualidad comandada por una revolución de siglo 21 que se ha encargado de absorber la juventud, los sueños y que ha instalado a la corrupción, la injusticia y la discriminación como huéspedes con más de diez años de estadía en el país.

El insomnio político ha cubierto las noches de Venezuela en numerosas ocasiones, la mayoría de estas en días de comicios electorales de poca credibilidad, pero hoy la jueza Barreiros ha puesto su firma con el martillo como una extensión de su brazo a un nuevo acto de injusticia. Pero no fue la jueza malquista la que protagonizo una jornada llena de violencia, lágrimas,  negligencia y hasta un fallecido producto de un encuentro poco casual en las a fueras del palacio de justicia, donde los arroceros vestían trajes rojos, llevaban campañas oficialistas y que inocentemente llevaban muchos palos, piedras y objetos contundentes, pero que a su vez llevaban poca vergüenza.

El protagonista era ese joven amante de su patriotismo que acompañado de su esposa de hilos dorados le plantaba cara a la señora Susana Barreiros y le afirmaba que mayor era el miedo que tendría ella de dictar una sentencia bochornosa, que el de escucharla. El protagonista es ese hombre que vestía de flux azul y corbata vinotinto, ese que cuando escucho la sentencia que le impone más de trece años de cárcel, serenamente extendió sus manos manchadas de blanco mientras decía <<Pónganme las esposas con orgullo que estas esposas no me las quitara ni la juez, ni la guardia nacional bolivariana, me las quitara el pueblo>>

Nicolás Maduro ha sido el responsable de nuestro insomnio porque no podemos dormir ‘’como un bebe’’ a diferencia de él, cuando no sabemos que nos esperara al día siguiente, o que en todo caso sabemos que nos esperara, cola, escasez, delincuencia, impunidad y corrupción.

Leopoldo López por su parte ha sido el  responsable de nuestro insomnio por hacernos soñar despiertos con  un mejor país, por ser una extensión del hombre venezolano y por estar acompañado de la extensión de la mujer venezolana. Quizá hoy el ilegitimo Nicolás Maduro y su pequeño circo rojo está dando los últimos respiros de una revolución que se ahoga en su propio charco de sangre.

Finalmente por mi parte, y como le mencione a una señora argentina que me escribía ‘’Vergüenzuela’’ como su manera de hacerme llegar su repudio ante la infamia que se le hacía a Leopoldo López, Venezuela no es una vergüenza, es un orgullo, y este gobierno es solo una manchita roja en nuestro liki liki blanco.