Denuncia sobre “esclavo sexual” de religiosos misioneros remece a la Iglesia en Cataluña

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REDACCIÓN CENTRAL, 10 Nov. 15 (ACI).- Un hombre que se identificó como ex misionero, con el seudónimo de “Paulino”, denunció recientemente ante la prensa española haber sido “esclavo sexual” de una congregación religiosa con raíces en Barcelona (España), pero con labores en África, otros países de Europa y América.

“Paulino” también ha denunciado el supuesto encubrimiento de la Iglesia Católica sobre su caso. El grupo al que se refiere es la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol (MCSPA, por sus siglas en inglés), fundada por el fallecido sacerdote español Francisco Andreo García. Según su sitio web, la MCSPA tiene oficinas en Kenia, Etiopía, Sudán del Sur y Malawi, en África; así como en Alemania, Colombia, México y Filipinas.

La denuncia de “Paulino”

En declaraciones recogidas en el diario español El País a inicios de noviembre, “Paulino” relató que fue “esclavo laboral y sexual de un grupo de depravados” en la MCSPA, y denunció que este caso ha sido “encubierto por jerarcas de la Iglesia”.

“En los tres años que estuve en la misión de Nariokotome, en Kenia, me trataron como una bestia de carga. Éramos unas 30 personas y a la esclavitud laboral se añadía la esclavitud sexual”, denunció.

Paulino, a quien se identificó –para mantener su anonimato– como “boliviano”, señaló que dentro de la MCSPA “nos decían que la vida sexual activa es algo que Dios quiere y que también quiere que vayamos desnudos porque desnudos nos creó”.

En su mensaje, el ex misionero pide la ayuda del Papa Francisco para que dé “un poco de alivio en mi alma rota” y “no permita que otros muchachos sigan pasando por este infierno”.

El caso habría sido presentado por el español José Manuel Vidal al Santo Padre, quien lo habría alentado a que lo publique en la prensa.

Las acusaciones de abusos se centran especialmente en los sacerdotes Andreo García, Alberto Salvans y Pere Cané. Los tres tienen una historia común en una controversial casa de formación llamada “Casa de Santiago”, creada hace algunas décadas en Barcelona para promover las vocaciones tardías.

¿Abusos? ¿Desde cuándo?

Diversas fuentes periodísticas denuncian una variedad de presuntos abusos a menores de edad en parroquias a finales de la década de 1970 en Barcelona. De forma específica apuntan a Francisco Andreo García, y los entonces diáconos Alberto Salvans y Pere Cané.

Dependiente de la Casa de Santiago se encontraba por entonces una orden femenina laica, denominada “Claraeulalies”.

El sitio web Germinans Germinabit, informado sobre las polémicas de la Iglesia en la región de Cataluña, asegura que el primer escándalo de la Casa de Santiago “se suscitó a raíz de varios casos de chicas de la orden (Claraeulalies) que habían quedado embarazadas”.

“Pero el escándalo mayor se dio a raíz de una asociación llamada Nous Camins (Nuevos Caminos, en catalán) dirigida por el sacerdote-formador de la Casa, Francisco Andreo García, que actuaba junto a una serie de diáconos, entre los que cabe destacar a Albert Salvans Giralt y Pere Cané Gombau”.

El caso más sonado con Nous Camins, recuerda Germinans Geminabit, “sucedió en la parroquia de San Pío X, donde tres chicas de entre 14 y 17 años, que se hallaban en el grupo del diácono Salvans, denunciaron a éste por forzarlas a mantener relaciones sexuales”.

“Las familias de los menores denunciaron los hechos ante el párroco Soler Perdigó –después auxiliar de Barcelona y obispo de Gerona– y ante el Cardenal (Narciso) Jubany. Sin embargo, ambos presionaron a las víctimas para que no acudieran a interponer denuncia ante la justicia ordinaria. La denuncia también afectaba al diácono Pere Cané Gombau, ya que asistían a viajes y excursiones con el grupo de éste”.

El sitio web catalán denuncia además que el carácter “de una secta” de Nous Camins buscaba aprovecharse de los menores de familias acomodadas para “servir de gancho para pedir donativos a grandes empresas catalanas”, al tiempo que “los iniciaban desde bien pequeños en un mundo en que todo giraba en torno al sexo, con la excusa de que debían desinhibirse para carecer de problemas de afectividad”.

El Cardenal Jubany, enterado de las denuncias, aseguró una pronta sanción para los acusados.

La Arquidiócesis de Barcelona se pronuncia

Según informó hoy la Arquidiócesis de Barcelona a ACI Prensa, en la década de 1980 se realizaron “todas las diligencias oportunas con profundo rigor y fueron acometidas por el Cardenal Arzobispo Mons. Narcís Jubany y posteriormente por (su sucesor) el Cardenal Arzobispo Mons. Ricard Maria Carles, aplicando las sanciones adecuadas al caso”.

Salvans y Cané, explicó la arquidiócesis española, “fueron sancionados siendo diáconos”, pero lamentó que “no disponemos de información sobre el P. Andreo”.

A pesar de que el Cardenal Jubany habría ofrecido expulsar a ambos diáconos, esto nunca habría tenido efecto real.

“Alberto Salvans y Pere Cané se ausentaron de nuestra archidiócesis en la década de los ochenta, apareciendo posteriormente en otras diócesis de Inglaterra y de USA donde supuestamente permanecen sin ninguna vinculación a la Archidiócesis de Barcelona desde hace años”, señaló el Arzobispado.

Salvans se logró ordenar sacerdote en la arquidiócesis británica de Westminster, mientras que Cané se ordenó en la arquidiócesis estadounidense de Milwaukee. Si bien algunos acusan al Arzobispado de Barcelona de no alcanzar la información sobre las sanciones a los dos diáconos, este se defiende asegurando que “no existe constancia de que se solicitaran los informes preceptivos previos a su ordenación en las otras diócesis”.

El Arzobispado de Barcelona señaló además que la polémica Casa de Santiago “fue suprimida por el Cardenal Arzobispo Mons. Ricard Maria Carles por decreto del 4 de octubre de 1994”.

Tras la extinción de la Casa de Santiago, el P. Francisco Andreo García fundó la ahora cuestionada Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol, con Salvans y Cané como cercanos colaboradores.

Los acusados se defienden

En respuesta a ACI Prensa, la Junta Directiva de la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol –que tiene hoy su sede principal en Milwaukee (Estados Unidos)– expresó su rechazo a las “falsas acusaciones” contra ellos, y lamentaron que se deje “de lado el testimonio de tantas familias y jóvenes que llevan años conviviendo con los misioneros”.

Para la organización, la denuncia de la prensa española “carece de todo valor de credibilidad”, pues “la única referencia concreta que aparece es una queja o denuncia de alguien que se refugia en el anonimato”.

“Además, la persona que parece ser el denunciado, ha fallecido hace dos años, por lo que difícilmente puede defenderse. Todo lo demás son aseveraciones genéricas sumamente inverosímiles y huérfanas de la menor corroboración”, señaló la comunidad misionera.

La MCSPA aseguró que su trabajo se ha realizado siempre “con transparencia y siguiendo las directrices de los obispos y autoridades eclesiales, que nos  conocen muy de cerca y plenamente, sin que tengamos nada que ocultar”.

La cuestionada organización publicó en su sitio web un comunicado similar al remitido a ACI Prensa, calificando además de “radicalmente falso y carente de toda credibilidad” lo denunciado, y lamentó “semejante difamación de nuestro querido Paco (Francisco Andreo), fallecido en 2013”.

El Arzobispado de Barcelona aclaró que otras organizaciones vinculadas a la Comunidad Misionera de San Pablo Apóstol, como son Nous Camins y la Fundación Emalaikat –esta última fundada también por el fallecido Francisco Andreo– no guardan relación ni tienen reconocimiento de la Iglesia local.

“El Arzobispado de Barcelona no mantiene ninguna relación con ninguna de las asociaciones civiles que mencionan. Por lo tanto, éstas tampoco tienen ningún reconocimiento por parte de nuestra archidiócesis”, aseguró.

Las denuncias actuales, así como las de la década de 1980, ya estarían en manos de la Santa Sede según el Arzobispado de Barcelona. El propio “Paulino” confía en que el Papa ayude a que “lo que me pasó a mí no les siga pasando a otros”.

Al cierre de esta edición, la MCSPA informó a ACI Prensa que el P. Pere Cané "no es miembro" desde 2008, mientras que el P. Alberto Salvans "es un miembro y no tiene ningún papel en la dirección" de la organización.

Actualizado el 10 de noviembre a las 16:08 (-5GMT)

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— ACI Prensa (@aciprensa) septiembre 27, 2015

Fuente: AciPrensa