Dios nunca se cansa de perdonar y ofrece un perdón incalculable, recuerda Obispo

CÓRDOBA, 11 Jun. 16 (ACI).- El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, ha enviado su carta pastoral semanal en la que ...
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CÓRDOBA, 11 Jun. 16 (ACI).- El Obispo de Córdoba (España), Mons. Demetrio Fernández, ha enviado su carta pastoral semanal en la que habla del perdón de Dios, que es “restaurador y hace nueva a la persona”. Por eso anima a “dejarse querer por Aquel cuyo amor nunca nos hará daño, sino que es capaz de restaurarnos definitivamente”.

El Obispo resalta que el Señor, en “el Año de la Misericordia quiere concedernos un perdón, que es fruto del amor de Dios y que supera todos nuestros cálculos. Dios no se cansa de perdonar, antes nos cansamos nosotros de pedirle perdón, y más aún, no se nos ocurre esperar hasta dónde puede llegar ese perdón cargado de misericordia”.

Tomando el evangelio de la pecadora que lava los pies a Jesús, el Obispo de Córdoba explicó que se trata de una actitud que contrasta con la del fariseo, “buena persona y cumplidor de los mandamientos, pero incapaz de entender el amor de Jesús, y la actitud de aquella mujer que se acerca a Jesús sin más recursos que su propia vida hecha jirones”.

“En este Año de la Misericordia, Dios quiere hacernos experimentar un amor más grande. No solo aquel que podamos merecer por nuestras buenas obras, sino aquel que no merecemos a causa de nuestros pecados, de nuestras mediocridades, de nuestro aplazamiento en la respuesta al amor recibido”, asegura Mons. Fernández.

Además apunta que “Dios no sólo ama a los buenos y se alegra con sus buenas obras, sino que ama también a los pecadores con un amor que desborda sus expectativas” y precisa que por este amor de misericordia “podemos esperar la santidad plena”.

Dios puede llevarnos a la plenitud de la filiación, aunque nosotros fallemos tantas veces como fruto de nuestra debilidad. Nuestra debilidad nunca será un obstáculo, sólo es un obstáculo nuestra falta de confianza en su gracia”.

En ese sentido, el Prelado explica que la vida del cristiano no se apoya en las buenas obras realizadas, “sino en el amor de misericordia que Dios tiene con nosotros”.  Un amor que se estrena “especialmente cada vez que recibimos el sacramento del perdón” y que se prolonga en la misericordia ejercitada para los demás.

Además subraya “que La experiencia de este amor personal de Jesús llena la vida del cristiano”.

“La misericordia de Jesús con la pecadora, la paciencia con el fariseo explicándole de qué amor se trata y cómo aquella pecadora está llamada también a la felicidad con Dios, la experiencia de San Pablo que ha fijado su vida en Cristo Jesús es el mismo amor que Dios quiere tener con cada uno de nosotros”, asegura Mons. Fernández, algo que en definitiva el Prelado resume en “dejarse querer por un amor de este calibre”.

Fuente: AciPrensa