Hoy es fiesta de San José de Cupertino, patrono de estudiantes con problemas

REDACCIÓN CENTRAL, 18 Sep. 15 (ACI).- “Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que le pide, ...
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REDACCIÓN CENTRAL, 18 Sep. 15 (ACI).- “Rezar, no cansarse nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que le pide, recibe”, afirmaba San José de Cupertino, el franciscano que no era bueno en los estudios, pero que llegó a ser el patrono de los estudiantes.

San José nació en 1603 en el pueblo llamado Cupertino (Italia) en una familia muy pobre. Cuando tenía 17 años pidió ser admitido en la orden franciscana, pero lo rechazaron. Entonces solicitó ingresar a los capuchinos, donde entró como hermano lego.

Después de unos meses fue expulsado por ser muy distraído. Dejaba caer los platos que llevaba al comedor, se olvidaba los encargos asignados y parecía que siempre estaba pensando en otra cosa.

San José buscó refugio en la casa de un familiar rico que también llegó a echarlo a la calle diciendo que el joven era un bueno para nada. Por ello su madre rogó a un pariente franciscano para que reciban al muchacho como mandadero en un convento.

Los frailes lo aceptaron como obrero, lo pusieron a trabajar en el establo y el joven empezó a desempeñarse con gran destreza en todos los oficios que le encomendaban.

Con su humildad, amabilidad, espíritu de penitencia y de oración se fue ganando rápidamente el aprecio de los religiosos, quienes en 1625 por votación unánime lo admitieron como uno de sus miembros.

Lo pusieron a estudiar para el sacerdocio, pero cuando tenía exámenes San José se trababa y no era capaz de responder. Llegó uno de los exámenes finales y la única frase del Evangelio que el fraile sabía explicar era: “Bendito el fruto de tu vientre Jesús”.

El examinador dijo que abriría la Biblia y leería una frase al azar para escuchar la interpretación. José estaba asustadísimo y la providencia quiso que el pasaje escogido fuera el único que era capaz de explicar.

Además, en el examen definitivo para que las autoridades decidieran quiénes serían ordenados sacerdotes, el Obispo examinó a los diez primeros. Ellos respondieron tan maravillosamente que el Prelado no vio necesario seguir examinando a los demás. De esta manera San José, que era el siguiente en la lista, se libró de la prueba.

Por ello este Santo es considerado patrón de los estudiantes, especialmente de los que encuentran dificultades en los estudios como él.

Fue ordenado sacerdote el 18 de marzo de 1628 y sabiendo que no tenía cualidades especiales para la predicación y enseñanza, entonces se dedicó a ofrecer penitencias y oraciones por los pecadores.

Por su intercesión en vida Dios obró muchos milagros y con ellos logró la conversión de muchos.

Partió a la Casa del Padre el 18 de septiembre de 1663. Fue beatificado en 1753 por Benedicto XIV y canonizado en 1767 por Clemente XIII.

Fuente: AciPrensa

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