Revista católica: Ya es hora de remover restricciones que pesan sobre Iglesia en Cuba

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LA HABANA, 22 Oct. 15 (ACI).- La revista Palabra Nueva, del Arzobispado de La Habana (Cuba), llamó a reconocer “el lugar que corresponde a la Iglesia en la sociedad y su triple misión: cultural, caritativa y profética”, y pidió al gobierno “remover definitivamente las restricciones que pesan sobre todas las instituciones religiosas y permitirles desarrollar su trabajo libremente”.

“La libertad religiosa es algo más que la libertad de cultos”, recordó la revista en su editorial publicado hoy 22 de octubre, donde destacó el papel de la Iglesia en la vida del país como, entre otras cosas, la mediación de 2010 para lograr la excarcelación de los últimos presos políticos de la Primavera Negra de 2003 y la reciente participación del Papa Francisco en el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos.

En su editorial, Palabra Nueva abordó el proceso que ha significado para la isla las visitas de los tres últimos pontífices, iniciada por San Juan Pablo II en 1998 como “Mensajero de la Verdad y la Esperanza”, y que llegó cuando el país vivía el “período especial” tras la desaparición de la Unión Soviética.

“Muchos prestaron atención a su mensaje e invitación de apertura al mundo y de no tener miedo a abrir la mente y el corazón a Jesucristo, fuente de verdad y esperanza, otros no. Incluso una parte del mundo escuchó la invitación del Papa y comenzó a acercarse, pero el liderazgo cubano no reciprocó el gesto. Es común concluir que aquella visita fue solo un paréntesis en la vida del país; aunque en realidad fue mucho más que eso”, señaló.

Luego llegó Benedicto XVI como “Peregrino de la Caridad” en el marco del Jubileo por los 400 años de la Virgen de la Caridad y, además, para “manifestar su respaldo a un proceso de diálogo nuevo y largamente esperado entre la Iglesia y el Gobierno cubano, iniciado en 2010. También dejó en claro la voluntad de la Iglesia de acompañar el proceso de reformas que se había iniciado”.

Ahora, en septiembre de 2015 llegó Francisco en el marco del acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, donde “había intervenido en un momento crucial del proceso y dejado ahí su huella de Pastor”.

Orlando Márquez, autor del editorial, afirmó que “esta visita deja una estela espiritual de amplia aceptación” y los llamados del Papa “han calado en muchos cubanos”. “Únicamente los miopes de espíritu no apreciaron su cercanía, sencillez y voluntad de tener una expresión para todos los cubanos”, indicó.

“Del mismo modo calaron sus palabras a los jóvenes y su propuesta a no dejar de soñar si de veras desean un mundo distinto, a no ‘arrugarse’ y a ‘crear amistad social’; y es cierto que este encuentro del Papa con los jóvenes, aunque transmitido en vivo por la Televisión Cubana al igual que los demás eventos, no tuvo el eco posterior en la prensa nacional que tuvieron los otros, como si lo visto esa tarde de domingo frente al Centro Cultural Padre Félix Varela no hubiera ocurrido o no fuera importante, lo que da razón al Papa y al joven que le acompañó cuando ambos se refirieron a los ‘conventillos’ de las ideologías y de las religiones”.

“Curiosa omisión por demás, si se tiene en cuenta la acogida que tuvo, tanto en el estudio de televisión como en los televidentes, la presencia oportuna y la intervención acertada del joven sacerdote Rolando Montes de Oca. ¿No ganamos todos del trabajo en equipo logrado entre los profesionales de la Televisión Cubana y el sacerdote? De eso se trata”, indicó.

Palabra Nueva señaló que “los acontecimientos ocurren distanciados en el tiempo, pero la Providencia obra sin interrupción”. En ese sentido, afirmó que 17 años después se empieza a ver la semilla sembrada por San Juan Pablo II.

“Esta realidad ha avivado la todavía débil llama de la esperanza entre nosotros, que puede ser fortalecida con la apertura interna y el acercamiento entre cubanos. Sería un error pretender ignorar la expresión reveladora y dolorosamente sincera de aquellos jóvenes ante el llamado a soñar que hizo el Papa: ‘¡Si nos dejan!’”.

En ese sentido, la revista del Arzobispado de La Habana señaló que los gestos de los Papas hacia Cuba “no son exclusivamente para los católicos”. “Es toda la Iglesia universal la que se acerca y entra en comunión con el país cuando el Papa nos visita; esto merece consideración y justa reciprocidad”.

Por ello, afirmó que “un paso coherente sería reconocer, de una vez por todas, el lugar que corresponde a la Iglesia en la sociedad”, pero no solo como institución, “sino en toda su composición, desde los laicos hasta los obispos, pasando por el clero y toda la vida consagrada, pues todos tenemos un lugar y una misión en la sociedad. El deseo de compromiso es alto, pero no está acompañado por las leyes y estructuras sociales”.

Recordó que el 7 de julio de 2013 el presidente Raúl Castro dijo que era hora de que las entidades religiosas ayudaran ante “el grave deterioro o pérdida de valores urbanos y cívicos en el país”.

“En realidad –indicó Palabra Nueva-, es poco lo que pueden hacer las iglesias y otras manifestaciones religiosas que existen hoy en Cuba al respecto, si no se les facilita su capacidad de acción, ni se crean las condiciones que permitan y garanticen de modo permanente y transparente su acción, por más deseos que tengan de demostrar su corresponsabilidad y por muy grave que sea la devaluación ciudadana”.

El texto recordó que la libertad religiosa va más allá de la libertad de culto y por ello “no está bien pretender que la Iglesia se ocupe solo de las cosas de Dios en el templo y mantenerla aislada del ámbito social, y aceptar su participación social cuando conviene a los políticos. La perspectiva no debe ser qué conviene a la Iglesia o qué conviene a los políticos, sino qué es lo más conveniente, beneficioso y útil para la sociedad y para los ciudadanos”.

Por tanto, “reconocida la creencia y práctica religiosa de la mayoría de los cubanos, urgido el país de rescatar valores (…); y cuando se necesita la colaboración de todos en el proceso de cambios que vive el país para evitar ‘caer en el abismo’, un paso necesario sería remover definitivamente las restricciones que pesan sobre todas las instituciones religiosas y permitirles desarrollar su trabajo libremente”.

“Ya es hora. Si la religión no es el opio del pueblo, ¿quién tiene interés en mantener encendida una pipa virtual o difundir una droga artificial?”, culminó el editorial.

El texto completo se encuentra en http://www.palabranueva.net/pages/articles/127

Fuente: AciPrensa