Sodalicio presenta detallado informe sobre abusos sexuales, físicos y psicológicos

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ROMA, 14 Feb. 17 (ACI).- El Sodalicio de Vida Cristiana (SCV), presentó este martes 14 de febrero el Informe sobre los casos de abusos sexuales contra adultos y menores de edad cometidos presuntamente por exmiembros de esta comunidad religiosa y por su fundador Luis Fernando Figari, quien ha sido sancionado canónicamente por la Santa Sede.

El Informe se divide en dos partes y es el resultado de casi un año de investigaciones realizadas por un equipo de profesionales internacionales “con mayor experiencia en este tipo de casos” y que fueron convocados por el SCV.

Los encargados del Informe son Ian Elliot, especialista en asistencia a víctimas, con más de 40 años de experiencia; Kathleen Mc Chesney, exnúmero 3 del FBI; y Mónica Applewhite, experta en prevención de abusos. Los expertos identificaron como presuntos agresores a Luis Fernando Figari, Germán Doig, Virgilio Levaggi y Jeffrey Daniels.

A través de una carta, el Superior General del SCV, Alessandro Moroni, señaló que el compromiso de esta comunidad religiosa “con la verdad, la justicia y la reconciliación nos lleva a compartir la dolorosa información que se relata en estas páginas”. “Nuevamente pedimos perdón a cada persona que ha sido herida por un miembro o ex miembro del Sodalicio”, expresó.

Moroni aseguró que el proceso de autoexamen y cambio en el SCV no son “simples declaraciones, sino de acciones concretas que manifiestan nuestra decisión”. En ese sentido, indicó que “hemos venido trabajando” en las recomendaciones dadas por la Comisión para evitar que estos hechos vuelvan a ocurrir en el futuro, así como para reparar a las víctimas con “terapias psicológicas, compensaciones monetarias, apoyo para estudios, entre otros”.

“Nada puede reparar por completo lo que estas personas han sufrido, pero seguimos comprometidos con ellas y su proceso de reconciliación”, expresó.

El Superior General del SCV explicó que “la primera parte del Informe aborda las acusaciones más graves, referidas a abusos sexuales de menores que habrían sido cometidos por personas que en el momento de los hechos eran miembros del Sodalicio. La segunda parte del Informe aborda otras acusaciones de diversas formas de abuso y maltrato contra miembros y exmiembros del Sodalicio”.

En ese sentido, señaló que tras entrevistar a más de 200 personas y revisar miles de documentos, los expertos llegaron a la conclusión de que “Figari y tres exsodálites habrían cometido abusos sexuales que afectaron a 19 menores de edad y 10 adultos”; que “tres sodálites y un exsodálite habrían abusado sexualmente de 7 adultos”; y que el último presunto acto de abuso contra un menor ocurrió en el año 2000.

Además aclara que ninguno de los acusados permanece vinculado al Sodalicio, excepto Figari que “por determinación de la Santa Sede ha sido separado de la vida comunitaria”. En el 2007 “un sodálite fue arrestado por el abuso sexual de un menor, y fue inmediatamente expulsado del Sodalicio. Después de tres años de prisión, fue declarado inocente por el poder judicial”, añadió Moroni.

Indicó que no se encontraron “indicios de complicidad ni conspiración entre los presuntos abusadores”. “Los expertos también están proporcionando capacitación para la identificación y prevención de abusos o maltratos, y han incluido en este Informe una serie de recomendaciones que constituyen una valiosa guía para nuestro futuro. Algunas ya están implementadas y estamos trabajando para completarlas en el menor plazo posible”, aseguró.

El Informe

El Informe se divide en dos partes: “Abusos Perpetrados por el Sr. Luis Fernando Figari y el Abuso Sexual a Menores por parte de Ex Sodálites”; y “Abusos Perpetrados por Sodálites y Respuesta del SCV a las Acusaciones de Abuso”.

La primera parte reseña la fundación del SCV y la personalidad de Figari, quien durante años tuvo la reputación de ser “un hombre altamente espiritual, intelectual y carismático”, siendo director espiritual de muchos miembros del SCV, “reverenciado, respetado y, desafortunadamente, también temido por muchos de sus seguidores”.

En ese sentido, el Informe señala que Figari “usó su posición de liderazgo para tener un control y dirección autoritaria sobre la mayoría de los sodálites”, y que se aprovechó de la confianza de los jóvenes para “cometer abusos con algunos aspirantes al SCV y algunos miembros jóvenes de la comunidad”.

De acuerdo al documento, “Figari abusó sexualmente de por lo menos un menor, abusó o manipuló u ofendió sexualmente a varios otros jóvenes; y abusó física y psicológicamente de docenas de otros”. Los primeros hechos ocurrieron en 1975 y además “tenía conocimiento de otros tres sodálites que abusaron sexualmente de menores”.

Según el Informe, Figari también cometió abusos psicológicos. Señala que “en los años iniciales del SCV, Figari parecía tener una naturaleza espiritual profunda y varias personas reconocen haber recibido su ayuda para establecer una relación con Dios”; pero también fue descrito “como poseedor de una personalidad con serios defectos que lo llevaron a comportarse en formas que eran psicológicamente abusivas hacia ellos y hacia muchos otros hermanos”.

“Figari, quien usualmente dormía durante el día y estaba despierto durante la noche, fue descrito como un hombre arrogante que trataba a muchos de los sodálites que tenía a su alrededor como sus sirvientes”, señala el Informe. Además “frecuentemente identificaba las debilidades de un hermano y las usaba para manipularlo o les indicaba a los otros hermanos que lo criticaran en algún tipo de reunión grupal”.

El documento relata que “Figari ejerció mucho poder en el SCV por varias décadas y exigía un trato especial por parte de todos”, con “extravagantes deseos personales” y un “comportamiento controlador e impredecible”.

Además, construyó una “poderosa imagen personal y espiritual” que le permitió dar órdenes que eran cumplidas por los jóvenes “al margen de cuán abusivas fueran o de cómo afectarían su propio bienestar personal o psicológico”.

Otros casos

De acuerdo al Informe, “entre 1975 y el 2000, y en una ocasión en el 2007, hubo cinco sodálites, incluyendo a Figari, que habrían abusado sexualmente de menores”. “Solo Figari permanece siendo miembro del SCV, pero ha sido recientemente retirado de la vida comunitaria por el actual Superior general con el consentimiento de la Santa Sede”, indica.

El documento se refiere a Germán Doig (fallecido en 2001), Virgilio Levaggi, Jeffrey Daniels y Daniel Murguía.

Sobre Germán Doig Klinge, el informe señala que entre 1983 y el 2000 “abusó sexualmente de cinco varones y una joven, menores de edad”. “También que abusó sexualmente de tres varones adultos y manipuló sexualmente a otros tres varones adultos”. Incluso, “una víctima adulta reportó que fue sexualmente abusado por Doig y Figari, aunque no al mismo tiempo”.

“Doig ingresó oficialmente al SCV en los años ’70, pero no fue uno de los fundadores originales”. Tenía una relación muy cercana con Figari y fue por muchos años “la segunda más alta autoridad en el SCV como Vicario general”.

“En 2008 la Dra. Rocío Figueroa reportó a Figari que Doig había abusado sexualmente de una joven de 16 años”, sin embargo el fundador del SCV acusó a Figueroa de mentir y “tomó represalias contra ella” para que no reanudara “su trabajo en la Santa Sede ni regresar a Lima desde Roma para recibir asistencia médica”.

“Figari le prohibió al (entonces) Vicario general Eduardo Regal reunirse con la Dra. Figueroa o investigar sus acusaciones. Regal, sin embargo, desobedeció a Figari y solicitó la asistencia de dos sacerdotes sodálites para ayudarlo discretamente a determinar si Doig, quien llevaba siete años de fallecido, tenía otras víctimas. La investigación de Regal demoró poco más de dos años en completarse. Al cabo de ese tiempo Figari renunció a su cargo como Superior general y Regal fue elegido para tomar su lugar”.

“Regal determinó que Doig había abusado de otros menores de edad y en 2011, en contra de los deseos de Figari, informó a la comunidad del SCV y al público que Doig había cometido actos que eran ‘contrarios a su promesa de celibato’”, señala el documento.

Respuesta del SCV a las acusaciones

Si bien “Figari es acusado de abusar sexualmente de hombres adultos jóvenes entre 1975 y 1990, y también de manipular hombres adultos hasta 2009”, la primera denuncia que se conoce haya hecho un sodálite a alguna autoridad del SCV se hizo confidencialmente en 2002.

Además, la primera denuncia formal que se conoce de abuso sexual cometido por Figari ocurrió en mayo de 2011. Esta “no fue hecha al SCV sino al Tribunal Eclesiástico Interdiocesano de Lima, que envió el testimonio a la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica (CIVCSVA). Para septiembre de 2011, el Tribunal recibió otras dos denuncias contra Figari y también las envió al Vaticano.

En mayo de 2011, el Superior general del SCV, Eduardo Regal, se enteró informalmente de la acusación contra Figari. “Escribió al Tribunal y le solicitó los detalles de la denuncia, pero no se le proporcionaron las informaciones”.

“El 2010 Regal también había escuchado de un sodálite que había sido abusado sexualmente por Figari, pero el sodálite no quiso hacer una denuncia formal (escrita) contra Figari. Regal confrontó a Figari, quien negó la acusación”.

Regal y otros en el Consejo Superior “se encontraban extremamente preocupados por el comportamiento y las acciones de Figari”. Creían que su conducta “era totalmente incompatible con la vida de un sodálite” y por tanto Regal pidió a Figari “que se retirara de la vida pública para llevar una vida de conversión, retiro y oración”, así como presentarse “como autoridad del SCV o en representación de la misma”.

“Pero los demás miembros de la comunidad no conocían estas medidas y creían que su retiro obedecía a motivos de salud”.

En noviembre de 2011 y octubre de 2012 Regal viajó a Roma a entrevistarse con la CIVCSVA y continuó tratando el asunto con la Arquidiócesis y el Tribunal. En abril de 2013, el nuevo Superior General, Alessandro Moroni, recibió de un sodálite sacerdote los testimonios de cuatro sodálites acusando a Figari de diversos abusos. Moroni buscó consejo especializado sobre cómo proceder con este asunto.

En octubre del mismo año, el sacerdote pidió al Tribunal investigar la conducta de Figari. La petición fue enviada a la CIVCSVA en diciembre de 2013. A inicios de 2014 Moroni se reunió con el Arzobispo José Rodríguez Carballo, Secretario de la CIVCSVA y con el P. Orlando Manzo, oficial de ese dicasterio, respecto a Figari.

Tras recibir nuevos testimonios contra Figari, Moroni consulta a su Consejo Superior y autoridades vaticanas, y ordena a Figari abandonar Lima y reubicarse en una comunidad sodálite en Roma donde permanecería en aislamiento.

En abril de 2015 el Vaticano nombró al Obispo de Chota (Perú), Mons. Fortunato Pablo Urcey, Visitador Apostólico en el SCV para investigar las acusaciones concernientes a Figari. El Visitador completó su informe en febrero de 2016.

En octubre de 2015 se publicó el libro “Mitad Monjes, Mitad Soldados”, detallando acusaciones contra Figari, Doig y otros. En un comunicado, el 21 de ese mes Moroni declaró que era causa de “profundo pesar y vergüenza” que Figari hubiera cometido estos actos y que tales acusaciones “estaban siendo investigadas por las autoridades eclesiásticas”.

En noviembre de 2015, Moroni y el Consejo Superior establecieron una Comisión independiente para asistirlos “en la acogida a las víctimas y en la obtención de información de personas abusadas por sodálites, y para hacer recomendaciones para su asistencia y compensación”.

Esta comisión presentó “una sinopsis de los testimonios de treinta y dos personas con las que se había reunido y que se consideraban víctimas”, con recomendaciones de reparación. Sin embargo, los expertos internacionales advierten que la comisión “no llevó a cabo una investigación exhaustiva de todas las denuncias reportadas ni examinó la cultura actual del SCV”.

En 2015 el SCV también estableció una Oficina de Integridad y Ética y un Programa de Reparación y Compensación. “El 5 de abril de 2016, Moroni declaró públicamente a Figari ‘persona non grata’ como resultado de los actos de abuso sexual, físico y psicológico que había cometido”.

En mayo de 2016 el Vaticano nombró al ahora Cardenal Joseph William Tobin como Delegado Apostólico ante el SCV. Figari fue reubicado en diciembre de 2016 en las afueras de Roma, en las instalaciones de otra comunidad religiosa.

El 30 de enero de 2017 la CIVCSVA informó que encontró “que Figari había cometido crímenes canónicos, tanto sexuales y no sexuales en su naturaleza”, usando “estrategias impropias”. Aunque no lo expulsó del SCV, “le prohíbe vivir en una comunidad sodálite o regresar al Perú salvo por razones serias”.

“Figari se reunió en una ocasión con un miembro del Equipo que ha elaborado este Informe en una ocasión, pero declinó ser entrevistado para este Informe respecto a cualquier acusación hecha en su contra”, señalaron los expertos.

Situación actual

El informe señala que aunque “en el pasado las autoridades sodálites no han respondido adecuadamente a toda acusación de abuso”, en años recientes “ha mejorado sus procedimientos de respuesta”.

“Hasta 2016 el SCV no contaba con procedimientos escritos de respuesta a denuncias de abuso, lo que generó una gran disparidad en las reacciones a las quejas sobre abusos”, sin embargo, desde ese año se ha establecido un mecanismo “para responder a las quejas de abuso”, además de tomar otras medidas.

Entre las medidas está la capacitación sobre conocimiento de abuso y prevención a sus miembros y personas vinculadas al SCV, el establecimiento de un sistema para que las víctimas puedan reportar el abuso, y “publicar la información de contacto de la persona que recibirá los reportes de abuso en varios medios y en el sitio web del SCV”.

Asimismo, para evitar futuros abusos se encuentran en marcha medidas como el desarrollo y pautas para la evaluación de los nuevos miembros “que cumplan con las normas vigentes para las congregaciones religiosas”; la revisión de “todos los aspectos y fases de la formación”, además de “establecer las calificaciones de formadores” los contenidos y parámetros formativos.

Como medidas completadas y monitoreo en marcha están la identificación de los miembros del SCV “que han mostrado comportamientos que indican que pueden presentar un riesgo de abusar de otros”, obtener “asistencia psicológica para ellos” y “evaluar su idoneidad para el apostolado externo”.

Además ya se cumplió con la recomendación de “llevar a cabo una investigación completa para identificar a las autoridades del SCV que tienen acusaciones de no responder u ocultar informes de abuso y maltrato”.

A pesar de los casos de abusos denunciados, el extenso Informe destaca “los objetivos evangelizadores originales de la organización”, como el apostolado, el servicio a los pobres, la defensa de la fe, la evangelización de la cultura y el desarrollo de un modelo de movimiento laico.

“La mayoría de los sodálites eran, y son, personas piadosas, con un carácter bueno y moral, atraídos por el Evangelio y los aspectos positivos de la cultura del SCV”, afirma.

Además, señala que el Consejo Superior del SCV ha aceptado todas las recomendaciones; y aclara que “de acuerdo con las buenas prácticas vigentes en estas materias y con las orientaciones canónicas, las recomendaciones sobre personas específicas son confidenciales y no están incluidas en este reporte”.

“El Equipo no hizo recomendaciones sobre los miembros que se han separado del SCV, debido a que el SCV no tiene autoridad canónica o legal sobre los ex miembros”, añaden los expertos.

El futuro del SCV

Sobre el futuro del SCV, el Informe señala que “la mayoría de las víctimas entrevistadas esperan ver que la comunidad cambie fundamentalmente para mejor, y reconocen que se han producido algunos cambios constructivos en el proceso de discernimiento y formación”.

Si bien hay víctimas que “todavía están enojadas con el SCV”, otras “se han ofrecido a participar en un proceso de cambio describiendo el impacto del abuso sufrido a las autoridades del SCV, y a ayudarlas a entender este sufrimiento”.

“La cultura del SCV ha evolucionado de manera positiva en la última década, especialmente después de que Figari renunció como Superior general”, afirma el texto.

Asimismo, destaca que “el proceso de discernimiento ahora busca presentar el valor de todas las vocaciones y promover la libertad de elección personal” y se mantienen a los aspirantes “dentro de sus esferas personales y familiares en la primera etapa de discernimiento”.

“El SCV prefiere que los candidatos terminen sus estudios universitarios antes de entrar en formación” y a los que desean salir se les ofrece “tiempo suficiente y apoyo para poder tomar su decisión libremente”.

El Sodalicio de Vida Cristiana es una sociedad de vida apostólica fundada en el Perú a la que pertenece el director de ACI Prensa, Alejandro Bermúdez.

Puede leer el informe completo AQUÍ.

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— ACI Prensa (@aciprensa) 11 de febrero de 2017

Fuente: AciPrensa