7 errores que no debes cometer el día de tu boda

Estrenamos un Especial de Bodas para todas aquellas mujeres que han estado preparando la suya desde hace meses y aun así puede que quede alguna duda en el ...
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beautyanabell avatar
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Estrenamos un Especial de Bodas para todas aquellas mujeres que han estado preparando la suya desde hace meses y aun así puede que quede alguna duda en el aire. Un especial con consejos sobre peinados, maquillajes, tratamientos de belleza y mucho más para haceros sentir únicas en este día tan especial.

Pero también os vamos a comentar que quizás estos preparativos los debas hacer pensando en frío, te hablaremos sobre ” Siete errores de bulto” que se comenten en este tipo de eventos y que sabiéndolos antes puedes poner remedio para que no os pase factura en la boda.

Me basaré en mi propia experiencia, os voy a hablar de esos errores que al principio no vi preparando mi primer enlace y evité sin dudarlo en el segundo. Porque no hay nada mejor, y más real, que casarse dos veces para saber que no volverás a repetir, por muy enamorada que estés ¡palabrita del niño Jesús!

Los tacones… ¿son necesarios?

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No vamos a engañar a nadie, vestir con un vestido de ensueño sin tacones es cómo ponerse esos mismos tacones con un chándal e intentar correr los 100 metros valla yendo divina de la muerte. Sin embargo, pocas novias acaban el día sin habérselos quitado y queriendo quemarlos. Yo me casé en un entorno rural y lo típico, y muy tradicional era ir andando a la iglesia, pues os aseguro que en agosto, y bien pasado el mediodía, no ayudó para nada ir subida en aquellos tacones, aunque he de decir que eran similares a los de la imagen y eso que hace 20 años ir con plataformas el día de tu boda sonaba a sacrilegio.

Mi segunda opción, años después, ya jugó a mi favor. Cómo dice la canción “en el mismo día y a la misma hora” que la entonces princesa Letizia iba camino de la catedral de la Almudena yo hacía el mismo recorrido camino del juzgado, a mí no me llovió pero las sandalias con menos tacón, y mucho más cómodas que las anteriores, hizo que el paso fuera mucho más rápido y seguro, aún así salí bien parada a la hora de sortear charcos tremendos. Consejo: ponte divina, pero si no estás acostumbrada a los tacones elígelos al menos cómodos, y no tan altos, así podrás bailar hasta el amanecer.

Recogido de ensueño, pero… ¡sin tantas horquillas!

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Pequé de novata, toda novia debía llevar el cabello recogido, además había que sujetar el gran velo blanco, el recogido debía estar a la altura. Pero debieron confundir un recogido para sujetar el velo con un recogido “tipo armadura” para llevar una peineta enorme tipo Semana Santa. Mi dolor de cabeza fue legendario y acabé en pleno convite quitándome miles de horquillas y quedándome con una simple coronita de flores que me dejó una niña invitada.

Con el siguiente peinado, aunque me juré que no habría más recogidos pero el vestido mandaba y necesitaba mi cuello al aire, se siguieron mis pautas. Un recogido sencillo, con mechones sueltos y con cierto toque de “pasaba por aquí y me recogí el pelo en un santiamén“. Aunque ahora veo novias que llevan la melena suelta y me encanta, de verdad. Si hay una tercera boda apostaré por llevar el cabello suelto, toda una tendencia de la cual te hablaremos dentro de nuestro especial.

Vestido: “palabra de honor” que se caía solo

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De jovencita soñaba que me casaría con un vestido “Scarlett O’Hara”, un vestido de novia tal y cómo ella los lucía en Lo que el viento de llevó y lo cumplí a rajatabla, mi vestido de Pronovias, lo llevaba Inés Sastre en su publicidad, me llamó insistentemente desde el escaparate y es una de las pocas cosas que apenas cambiaría. Y digo apenas porque mi sueño se cumplió pero ahora me acuerdo de algunas cosas que modificaría, el escote palabra de honor que insistía en caerse continuamente, el enorme cancán que me hacía casi imposible ir al aseo (y los pasillos del comedor del restaurante se estrechaban a medida de que pasaban las horas) y el corsé que apretó mi cintura al límite (entonces me pregunto: ¿por qué se caía?), me respondo yo sola, es la Ley de Murphy que nunca falla.

Mi siguiente vestido fue negro, quería un vestido de fiesta y no el típico de boda de juzgado “blanco discreto” y acerté de pleno. Un vestido que después me ha dado mucho juego, ese día yo le llevaba puesto, no me llevaba el a mí ¿os suena?

Maquillaje, menos es más y serás más tú

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Exceso de maquillaje, fotos donde no te reconoces: “¿quién decidió ponerme ese labial tan oscuro siendo mi labio superior tan fino?”. Queridas lectoras en ocasiones te maquillan terceras personas y a la larga puede ser la peor opción posible si no te expresas bien. Una prueba antes puede ayudarte, pero seguramente el día de la prueba no besarás a decenas de personas, no te abrazarán cómo si no hubiera mañana y no estarás al pie del cañón más de 12 horas.

Yo apostaría con un maquillaje muy natural, sin alejarte mucho de cuando tú misma te maquillas o hacer varias pruebas desde distintos ángulos y después verte en imágenes. Quizás ahí puedas darte cuenta de que fallos se pueden corregir antes del día del enlace, eso sí, imprescindible una buena base, polvos para evitar brillos indeseados, una máscara que te permita llorar sin fin y un labial todoterreno.

Exceso de complementos

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Te ves ya vestida, perfecta, elegiste el vestido, sus complementos, has calculado bien todos los detalles y estás lista para salir… ¡pero no! De repente personas muy cercanas, y por supuesto muy queridas, te siguen orientando de que algo falla, falta por ponerte la pulsera que un día prometiste que en este momento te acompañaría, una gargantilla de la abuela que te mira con ojitos de carnero degollado, los pendientes de mamá (los que has comprado pasan a mejor vida ante tus ojos) y quizás no recuerde muy bien, pero juraría que también me pusieron otro anillo, una mano no puede ir desnuda escuché por algún lado.

¡Una y no más! Este día es tuyo, así que los días previos, semanas para las personas que más lo necesiten, te puedes dedicar a marcar bien tus pautas y gustos, tienes el resto de la vida para ponerte eso complementos tan “personales para otros” pero que quizás a ti el día del enlace te lleguen a pesar.

¿Y si el tiempo no acompaña?

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Contra el calor no se puede luchar, eso se oye mucho por mi tierra, sin embargo, el frío es otro cantar. Pocas veces vemos novias de invierno, me refiero a vestidos y no a fechas de enlace, quizás algún abrigo, una chaqueta a juego o alguna “mañanita”, hay pocas variantes para mi gusto. Pero que levante la mano alguien que sí haya visto una novia congelada en la iglesia o a la hora de hacerse las fotos de recuerdo.

No importa la previsión meteorológica, en ocasiones el tiempo cambia y no es porque los dioses se hayan puesto en tu contra. Cuando vayas a elegir el vestido piensa siempre en un aprenda como alternativa si hay 10.º menos, una novia helada es una novia intranquila e inquieta y os aseguro que la cara es la imagen del alma y no se pasa nada bien.

Popurrí o cajón de sastre

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Para terminar os voy a comentar detalles sueltos que durante estos últimos años he escuchado, y vivido, en los últimos enlaces a los que he asistido. Detalle sobre temas “tan modernos” que hace años hubiera sido casi imposible hablar de ellos.

Quizás se me hayan quedado en el tintero muchos más detalles, novias hay decenas de miles y seguramente serán detalles que no todas hemos compartido en las bodas, por eso os invito a dejarnos en la sección de comentarios todas aquellas anécdotas “chulas”, o surrealistas, que os han pasado o habéis vivido en compañías de familiares o amigas. ¿Quién quiere abrir la veda?