Después de 15 años he dejado de fumar, y así es como lo he hecho

Quizás puede resultar extraño, paradójico o incluso absurdo que una persona tan deportista como yo y que además se dedica al mundo del entrenamiento haya ...
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Quizás puede resultar extraño, paradójico o incluso absurdo que una persona tan deportista como yo y que además se dedica al mundo del entrenamiento haya fumado durante tanto tiempo. Podéis decirlo: a mí también me lo parece.

Anda que no he tenido que escuchar un montón de veces lo de “con todo el deporte que haces, ¿cómo es posible que fumes?” o “si haces todo esto fumando imagínate lo que harías sin fumar“. Pues sí: fumaba. Y mucho. Y durante mucho tiempo. Y lo había intentado dejar ya varias veces sin ningún éxito hasta que esta ha sido la definitiva. Os cuento cómo ha pasado todo, por si os puede ayudar.

Recuerdo perfectamente mi primer cigarrillo: con 16 años mis amigas y yo nos habíamos ido de excursión con el colegio a esquiar, y con nosotras estaba una chica que tenía un año más e iba un curso por delante. Y además fumaba. Os podéis imaginar lo demás. Desde entonces estuve enganchada al tabaco, y además estaba muy convencida: “fumo porque quiero y cuando quiera lo dejo”. Yeah, right…

Las primeras intentonas de dejarlo

Tabaco

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Esta no era la primera vez que intentaba dejar de fumar, claro. En anteriores capítulos de “si yo lo dejo cuando quiera” había probado con chicles de nicotina, libros, el cigarrillo electrónico, Champix (es un medicamento de venta en farmacias que suele dar bastante buen resultado; no en mi caso, claro) e incluso a las bravas, dejando de comprar tabaco y ya está. Ninguna funcionó.

La vez que más tiempo estuve sin fumar fueron tres meses, pero al final volví. La razón estaba clarísima: lo dejé porque empecé a salir con un chico que no fumaba y me dije “ya está: este es el momento”. Aparte de que en esos tres meses que estuve sin fumar me puse cinco kilos como cinco soles (en mi defensa diré que las Navidades cayeron de por medio), evidentemente en cuanto lo dejé con el chico, volví a fumar. Estaba claro.

Con esto lo que quiero deciros es que si queréis dejar de fumar necesitáis estar convencidas de que queréis dejarlo y tener una buena razón para hacerlo: una razón que no sea externa (como un chico o una fecha clave), sino que debe ser importante y provenir de vosotras mismas. Una vez tengáis identificada esa razón, todo será mucho más fácil.

La definitiva: dejarlo con Zyntabac

Tabaco

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Esta vez estaba convencida de querer dejarlo: estoy preparando una media maratón y según iba entrenando me di cuenta de que fumando todo lo que fumaba (aproximadamente un paquete al día, en serio) por más que entrenaba no conseguía mejorar. Imposible correr más deprisa, incluso entrenando más y pesando menos; imposible recuperar mejor entre series. En definitiva: el tabaco me estaba limitando en lo que quería hacer, y mucho.

Un amigo cercano me dijo que él lo había dejado hace tiempo (y él también fumaba mucho) con Zyntabac, y que le había resultado muy sencillo, así que me comencé a informar sobre el tema. El Zyntabac es básicamente bupropión: un antidepresivo que produce un incremento en los niveles extracelulares de dopamina, relacionado con las recompensas inmediatas (igual que la nicotina). Al ser un antidepresivo es necesario que un médico prescriba su consumo: me fui al médico de cabecera y, aunque al principio se mostró muy reticente a prescribírmelo, al final me hizo la receta.

El Zyntabac es un medicamento caro: una caja para aproximadamente dos meses sale por unos 150 euros aproximadamente. A mi parecer, merece la pena si realmente hace que dejes de fumar, y de momento ha sido así. Solo hay que echar cuentas de cuánto dinero te vas a ahorrar en tabaco con la inversión: seguramente salgas ganando.

¿Cómo ha sido la experiencia?

Tabaco

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La posología del Zyntabac es sencilla: durante la primera semana se toma una pastilla al día y tienes que seguir fumando al mismo nivel que lo has hecho siempre. A lo largo de esa primera semana vas notando cómo cada vez te apetece menos fumar, pero hay que mantener el consumo hasta el día de la segunda semana que hayas decidido que será el inicio de tu vida sin tabaco. En la segunda semana comienzas a tomar dos pastillas al día separadas por 8 horas, y el día D dejas de fumar de raíz.

Para dejar de fumar elegí un día en el que por reuniones y eventos iba a tener poco tiempo libre, y creedme si os digo que estaba deseando que llegara el momento de no encender ni un cigarrillo más. No lo eché de menos: de hecho sentí como cierto asco al pensar en el tabaco, como lo que había sentido los últimos días mientras fumaba y tomaba la pastilla a la vez.

Lo que más miedo me daba eran los primeros días: ¿me daría mono? ¿acabaría bajando al kiosko a por tabaco como había pasado otras veces? Os aseguro que no he pasado nada de ansiedad: cero. Lo único que sentí al principio es que había ciertas situaciones en las que no sabía qué hacer con las manos (antes tenía un cigarro), pero nada más. La verdad es que estaba muy asombrada porque en ocasiones anteriores los primeros días me subía por las paredes.

¿Efectos secundarios? Un montón

Tabaco

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Parecía todo muy bonito, ¿verdad? Pues no: el Zyntabac tiene, como la mayoría de medicamentos, un montón de efectos secundarios. Al principio no estaba ni preocupada porque nunca me suelen afectar los que leo en los prospectos, pero menuda sorpresa.

Excepto el insomnio, que además es uno de los más corrientes, he sufrido un buen número de los efectos secundarios del Zyntabac. La primera semana, cuando aún estaba fumando, comencé con ligeros dolores de cabeza que fueron aumentando en intensidad hasta el punto de tomar Gelocatil (y yo procuro aguantar y no tomar nada) y sobre todo muchísimo nerviosismo. No era mono porque estaba fumando, pero estaba como hiperactiva.

A partir de la segunda semana comencé con náuseas y vómitos por las mañanas (solo un par de días), mareos, sudores fríos y a veces palpitaciones. También notaba un cierto ardor de estómago y muy pocas ganas de comer y, sobre todo, mucha sequedad en la boca. Esto último lo he notado durante semanas y es muy poco agradable.

También había leído por internet que había personas que habían sufrido terrores nocturnos hasta el punto de tener que dejar el tratamiento, y la verdad es que esto sí que me preocupaba porque soy muy miedosa. Lo más que me ha ocurrido es que un par de noches los días siguientes a cortar con el tabaco soñé que fumaba, pero procuré no agobiarme y dejarlo pasar.

En cosa de tres semanas me fui regulando y los efectos secundarios desaparecieron. Los primeros días con los dolores fuertes de cabeza sí que me planteé dejar el tratamiento porque había días que eran casi como migrañas, pero al ver que se pasaban me fui animando.

Cambios después del Zyntabac

Tabaco

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La pregunta del millón: ¿ha merecido la pena? Para mí definitivamente sí porque ahora sé que no voy a volver a fumar nunca: la idea de pensar en encenderme un cigarro ya me resulta desagradable, y no os quiero ni contar cuando paso cerca de alguien que esté fumando.

A corto plazo ya he notado los beneficios: al contrario que on otras ocasiones no he engordado nada (de hecho he adelgazado, pero porque he mantenido mi alimentación normal y he seguido entrenando como antes) y ya puedo notar cómo recupero mejor al entrenar series y puedo llegar a velocidades y pulsaciones en carrera a las que antes no llegaba. Además he notado mejoría en la piel, en las uñas (antes me amarilleaban mucho) y ha mejorado el blanco de los dientes.

Además de los obvios beneficios de salud, también he notado beneficios sociales: ya no me tengo que salir a la terraza a fumar, la casa, la ropa y el pelo ya no huelen a tabaco y me siento más “libre” en general.

Yo os he contado mi experiencia con un medicamento que tenía como última opción para dejar de fumar, estaba ya desesperada. No os voy a decir que dejéis de fumar porque es algo que tiene que salir de nosotros mismos y poco importa lo que te digan los demás (been there, done that). Pero si de verdad queréis hacerlo buscad la ayuda que sea necesaria y poned todo de vuestra parte para dejarlo: los resultados merecen la pena.

Imágenes | iStock, Pixabay
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