Graffitera por un día por cortesía de Givenchy y de su Brume Bonne Mine

Con los graffiteros tengo una historia de amor y de odio que no se muy bien dónde empieza y dónde acaba, pero reconozco que siempre me ha llamado la ...
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beautyanabell avatar
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Con los graffiteros tengo una historia de amor y de odio que no se muy bien dónde empieza y dónde acaba, pero reconozco que siempre me ha llamado la atención verles agitando sus sprays y luego, con mano firme, ir pulverizando sobre una superficie porque, en ocasiones, el resultado son auténticas obras de arte.

Así que cuando tuve entre mis manos el nuevo spray Brume Bonne Mine de Givenchy, y pude agitarlo, oyendo como sonaba en su interior la bolita metálica que sirve para mezclar bien el producto, me sentí poseída por el espíritu del gran Tag o, como poco, de la genial Nuria Mora.

Spray

Así que, ni corta ni perezosa, después de limpiarme bien la cara con una crema limpiadora y con un buen tónico, protegí mi pelo con el clásico gorrito de plástico de esos que te suelen regalar en los hoteles, me puse frente al espejo del baño, cerré los ojos, y me pulvericé este producto por todo el rostro.

Cuando abrí los ojos, me sorprendió lo morena que estaba, y lo mucho que el producto había marcado todas mis arrugas. Así que con un dedo, lo fui repartiendo y difuminando mejor cuando aún no se había secado, y también retiré el producto que se había quedado adherido a las cejas.

La operación fue rapidísima y el resultado, sorprendentemente bueno. En mi vida había tardado menos en maquillarme de forma más sencilla y uniforme, sin dejar trazos. Ahora que, hice bien en ponerme el gorro de ducha porque al quitármelo, vi que sí que se había manchado un poco.

Sprayabierto

La Brume Bonne Mine (que traducido del francés podría significar algo parecido a niebla buen aspecto) libera unos polvitos muy finos, sedosos y aéreos que iluminan la piel allí donde han sido pulverizados. Estas partículas formuladas con una base de maquillaje fluida unifican instantáneamente la piel al tiempo que la refrescan.

Estuve mirando el prospecto y está formulado con microesferas de sílice, lo que ayuda a corregir las imperfecciones de la piel, matificando las zonas de brillo. Además, al parecer, estos pigmentos están cubiertos por unos ácidos que se adhieren muy bien a la piel. Lo bueno es que una vez que se seca, el producto no se transfiere.

Creo que este producto que pertenece a la colección Givenchy Croisière va a convertirse en uno de mis imprescindibles desde ya mismo. Precio: 45,00 euros (100 ml).