Llevé un piercing en el pezón 5 años y nunca más

Cuando leí ayer la noticia de que Kendall Jenner se ha hecho recientemente un piercing en el pezón, no pude evitar sentir un pequeño pinchazito, ...
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Piercingpezon

Cuando leí ayer la noticia de que Kendall Jenner se ha hecho recientemente un piercing en el pezón, no pude evitar sentir un pequeño pinchazito, concretamente en el pezón izquierdo, recordando la experiencia de llevar piercing durante cinco años.

Lo mío no fue un acto de rebeldía, tenía ya 33 primaveras, quizá fue más bien un acto de fe, ya que después de hacerme varios tatuajes estaba prácticamente convencida de que apenas iba a notar dolor, ni tener problemas. No fue así, aunque mejor empiezo por el principio y así será más fácil entender porque tengo claro que es algo que no volveré a repetir.

Primer día: dolor, angustia y esperpento

Nunca olvidaré el día de la colocación, como ya he comentado iba relativamente tranquila, una amiga me había dicho además que ella ni lo había notado (un saludo, amiga de la que no volveré a creer NADA), y por no perder una tarde de trabajo aproveché para pedir la cita el mismo día que la del dentista y llegué con la boca medio anestesiada. Esas ideas geniales que a veces se me ocurren.

SupergirlYo, serena y llena de confianza, antes de hacerme el piercing.

Una vez tumbada en la camilla empecé a ponerme un poco nerviosa, y cuando el chico que lo hacía (todo un profesional del que no tengo ninguna queja, quiero dejar constancia) me dio un poco de hielo para insensibilizar la zona y noté que solo el contacto con el hielo ya me dolía, pasé de estar un poco nerviosa a estar ligéramente histérica, pero me contuve; no había vuelta atrás.

No tengo manera de describir el dolor que sentí cuando por fin me atravesaron el pezón, solo sé que es el más fuerte que he padecido en mi vida, ni de lejos comparable al de los tatuajes o a cuando me quemé una mano con agua hirviendo. Era terrible, intenso y se me hizo eterno, como si me estuvieran estirando de la carne para romperla.

Por un segundo paró y escuché un “ya está”, inocente de mí pensé que eso significaba que ya había pasado todo y miré, pero no, eso quería decir que mi pezón estaba atravesado por una cánula que me pareció enorme y cuando lo vi así casi me desmayo.

Me la sacaron, me pusieron el pendiente y me dijeron que me levantara poco a poco pero yo seguía mareada perdida, así que amablemente me ofrecieron un refresco de cola, que acepté de buen grado olvidando que tenía media boca anestesiada, por lo que al ir a beberlo me lo tiré todo por encima.

Con semejante estreno, ¿qué podía ir peor?

GollumpiercingYo, minutos después de hacerme el piercing.

Primer mes… Y esto, ¿cuándo se pasa?

Esta fue una pregunta que me repetí durante algún tiempo, varias veces al día. ¿Cuándo va a dejar de doler? Cada vez que levantaba el brazo para coger algo, que me rozaba con la ropa (aunque no me quitaba el sujetador ni para dormir), o simplemente me movía un poco más de la cuenta, veía las estrellas.

Aún así seguía aplicando los cuidados recomendados y manteniendo la esperanza de que todas esas incomodidades eran pasajeras, y que algún día dejaría de notar constantemente la presencia del piercing en el pezón. Finalmente se cumplió lo deseado y conforme pasaron las semanas el daño fue disminuyendo poco a poco, hasta convertirse en una molestia leve.

Sufrir 30 días así tendría que ser suficiente para dejar de hacer burradas, ¿verdad?. ¡Pues no! Porque como ya había pasado el plazo de rigor, se me ocurrió la brillante idea de cambiarme el piercing rudimentario que te ponen para hacer el agujero, por otro mucho más bonito y aparatoso y ¡Ay! todo volvió a empezar de nuevo.

Después de esperar unas prudentes 48 horas, lo cambié por el más sencillo que encontré para que no se rozara con nada y no me atreví a quitármelo hasta cinco años después.

HadamadrinaMi hada madrina preguntándose cómo puedo ser tan corta.

1825 días de molestias

Está bien, puede que exagere un poco, seguro que habrá días en los que no he notado nada, varios días, pero sí que es verdad que durante todo este tiempo, siempre he tenido que ir con cuidado para no darme un golpe o engancharme con algún tejido, porque a la mínima fricción, ¡Auuuu! El pezón me volvía a doler y en ocasiones incluso a supurar, pasando de nuevo por el proceso de cura.

A esto hay que añadir que el piercing era uno de esos aros cerrados con una bolita de presión, y todas las veces que se me cayó la dichosa bola, pasé sudores fríos para volver a ponérmela, apretando, intentando no perderla y a la vez notando como la zona volvía a dañarse de nuevo. ¡Quién pudo inventar una cosa tan aparatosa y poco práctica!

PiercingbolitaEl creador del piercing de bola, recreándose en sus consecuencias.

¡Libertad! Por fin

La última vez que volví a notar que me pinchaba y me salía de nuevo un poco de líquido blanco ya no aguanté más y me lo quité. De esto hace ya casi un año y no fue fácil hacerlo, también me dolió y además lo sentí como una especie de fracaso. Yo quería llevar ese piercing, pero era imposible, y por más cabezona que pueda llegar a ser (que lo soy), cinco años fueron suficientes para convencerme de que la cosa no iba a mejorar.

Una vez pasado el disgusto tengo que reconocer que lo que sentí fue un profundo y maravilloso alivio. La herida sanó en un par de días y entonces empecé a ser consciente de cómo el piercing llegaba a condicionar mis movimientos e incluso mi postura corporal.

Ahora puedo saltar, bailar, levantar los brazos, ducharme a toda presión… y más cosas íntimas que os podéis imaginar, sin temor a hacerme daño. ¡Hasta puedo chocarme con la gente en las aglomeraciones sin sufrir consecuencias!. En definitiva, me siento libre.

BreaveheartSitios a los que puedo ir con mi pezón libre.

Con esto no pretendo asustar a nadie, pero ya que parece que va a ponerse de nuevo de moda, quiero dejar constancia de que hacerse un piercing no siempre es algo fácil y maravilloso. A veces puede ser un auténtico incordio. Todo dependerá imagino de lo sensible que tengas el pezón y de cómo cicatrice. En el ombligo, por ejemplo, sigo llevando otro y ni me acuerdo de que lo tengo, no noto absolutamente nada.

¿Me arrepiento? Pues no, de todo se aprende. ¿Repetiría? Ni muerta. Bueno, muerta sí, entonces ya no tendría importancia.

Y vosotras, ¿lleváis algún piercing? ¿Qué tal la experiencia?

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