¿Mantener la línea en Navidad? Sí, es posible

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Leo esta semana la noticia de que los españoles engordamos de media entre 2 y 5 kilos en Navidad y me llevo las manos a la cabeza. Me parece una barbaridad, sobre todo teniendo en cuenta que se trata de un período corto de tiempo en el que las comidas copiosas se realizan solo en ocasiones puntuales. ¿O no? Quizás sea ese el problema.

Por mucho que los grandes almacenes y supermercados nos quieran vender que ya es Navidad desde primeros de Noviembre (se acaba la promoción de Halloween, comienza la promoción del turrón), la Navidad abarca desde la Nochebuena hasta el Día de Reyes, con cinco comidas que pueden salirse un poco de la norma. Son solo cinco días a lo largo de tres semanas: visto así no parece tan complicado mantenernos en nuestro peso durante la Navidad. En caso de que lo sea, aquí van unos consejos para cuidarnos en estas fechas.

Presta atención a lo que comes: elige de forma inteligente

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A veces pienso que lo que se espera de la gente en Navidad es que coma hasta reventar, y es que todo lo que rodea a estas fiestas nos conduce a eso: mesas llenas de aperitivos, enormes platos que llenamos a rebosar, una fuente de turrones que hay que terminar cada noche sí o sí… Son cosas que nos autoimponemos aunque no nos gusten o aunque no nos sienten nada bien.

Todas las reuniones tanto familiares como con amigos o compañeros de trabajo en estas fechas se celebran alrededor de una mesa con comida y es muy fácil pasarse de la raya a la hora de comer o de cenar. Apunta estos sencillos tips que pueden ayudarte a controlar las comidas:

  • Mantente correctamente hidratada durante todo el día: con agua, aunque supongo que esto no hace falta decirlo. En los meses de invierno nos cuesta mucho más beber agua, y es muy frecuente confundir la sensación de sed con la de hambre. Beber al menos dos litros de agua por día (algo más si hacemos ejercicio físico) nos asegurará una buena hidratación y no confundiremos conceptos.

  • Come en tu plato: lo típico en Navidad es poner toda la comida al centro de la mesa e ir cogiendo de las diferentes fuentes. Controlaremos mucho más lo que comemos si optamos por colocar en nuestro plato todo lo que queramos comer y nos limitamos a eso. Un plato lleno de canapés, langostinos, queso, pulpo, jamón y setas es más que suficiente para un entrante, ¿no crees?.

  • ¡A los fogones!: ¿eres la encargada de preparar la cena de Nochebuena? Entonces lo tienes muy fácil: opta por platos sanos e igualmente ricos para compartir con tus invitados (puedes buscar inspiración aquí). Si no eres la anfitriona y vas a comer a casa de algún familiar, siempre puedes llevar algo preparado por ti: quedarás fenomenal y además podrás comer de forma saludable.

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  • Contrólate con los dulces: los turrones, mazapanes, polvorones, fruta escarchada, peladillas y demás dulces de Navidad, solo al final de la cena o la comida (cuando ya tenemos el estómago lleno) y con moderación. Uno o dos trozos, si te apetecen, no tienen por qué sentarte mal: media tableta de turrón de chocolate, por muy rico que esté, después de una cena copiosa, te dejará el estómago hecho un ocho. ¡Ojo! Los turrones “light” o “sin azúcar” siguen estando cargados de calorías y grasas trans artificiales: que lleven alguno de estos claims publicitarios no quiere decir que te puedas comer el doble de cada uno.

  • Modera (o elimina) tu consumo de alcohol: en Navidad los que beben son “los peces en el río”, no es necesario que acompañes todas tus comidas con alcohol. Tendemos a subestimar el consumo de bebidas alcohólicas en estas fechas, pero por norma general acabamos consumiendo lo siguiente: una cervecita mientras esperamos que llegue la cena, una copa de vino con los entremeses, una de vino blanco con el primer plato, otra de tinto con el plato principal, brindamos con cava al final de la cena y luego puede que caiga una copa. Si quieres acompañar la comida con vino, hazlo de forma responsable: rellena tu copa con agua una vez que la hayas terminado y no caigas en la trampa de rellenar y rellenar y rellenar una y otra vez.

  • Aprende a decir “no”: esto se hace especialmente difícil en Navidad. Puede que tengamos muchísimo autocontrol y que sepamos lo que queremos comer y beber y estemos dispuestas a llevarlo a cabo. Pero, ¡ay!, cuando aparece tu abuela/madre/suegro/padrino y te dice alguna frase tipo “¿pero cómo no vas a repetir el asado, con lo bueno que me ha quedado?”, “¿pero cómo no vas a comer algo más de turrón, si un día es un día?”, “¿pero cómo es eso de que no comes carne, con lo buena que está?”, “¿pero cómo no vas a beber un poco más, si estamos de fiesta?”. No es no: si no quieres hacer algo, no tienes por qué ceder a la presión durante la Navidad. Dilo de forma educada pero firme y no te sientas mal por hacerlo.

Estilo de vida: no lo cambies por ser Navidad

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Cuando tienes un estilo de vida determinado y estás contenta con él, te da igual que sea Navidad, la fiesta de San Juan o carnavales, porque lo sigues llevando a cabo tal y como lo has hecho hasta ahora. Parece que en Navidad nos damos una licencia para arrasar con todo esto y lo único que conseguimos es hacer mucho más difícil la vuelta a la rutina tras las fiestas. Algunos consejos para mantener un estilo de vida saludable durante las fiestas.

  • No dejes de entrenar: si has entrenado todo el año hasta ahora, ¿qué te impide hacerlo también en Navidad? No valen las excusas de “hace frío” (abrígate) o “no tengo tiempo” (organízate y saca tiempo). No tienes que dedicar tu día entero al deporte: con salir a correr media hora o hacer un circuito corto en el gimnasio es suficiente, pero no lo dejes pasar. Cuantos más días estés parada, más complicada será la vuelta a la normalidad.

  • Márcate un reto deportivo estas Navidades: desde correr una San Silvestre a dedicar todos los días 10 minutos a saltar a la cuerda. No busques nada difícil o demasiado comprometido porque lo acabarás dejando: algo que te ocupe poco tiempo y sea fácil de llevar a cabo es perfecto para mantenerte activa en Navidad.

  • Recuerda que las fechas destacadas son cinco, y con una comida especial: cena de Nochebuena y Nochevieja, comida de Navidad y Año Nuevo y roscón de Reyes. Fin. El resto de días, sigue con tu vida normal. Seguramente tengas que seguir trabajando o estudiando como haces normalmente: sigue también entrenando y llevando una alimentación normal el resto de los días.

  • Retoma los buenos hábitos en cuanto sea posible: si has desparramado en Navidad, vuelve a la normalidad en cuanto puedas. Generalmente “el día 1” suele convertirse luego en “va, venga, el día 7” y luego en “venga, ya en febrero”. Y así hasta que nos plantamos en mayo con la horrible “operación bikini”. Si no dejas tus buenos hábitos en Navidad, todo será más fácil. Si ya lo has hecho, retómalos cuanto antes.

La Navidad no tiene por qué ser una licencia para dejarnos por completo y descuidar la alimentación, el ejercicio y el descanso. Disfruta, pásalo bien junto a tu familia y amigos, pero hazlo de forma responsable.

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