¿Por qué el estrés engorda? Cuatro claves para que no lo haga

Hay personas a las que los nervios “les cierran el estómago” en cambio a otras (entre las que me incluyo), parece que les incitan a comer compulsivamente. ...
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Estresengorda

Hay personas a las que los nervios “les cierran el estómago” en cambio a otras (entre las que me incluyo), parece que les incitan a comer compulsivamente. Es entonces cuando afirmamos que el estrés engorda, pero este no es el único motivo. Hoy vamos a contaros las causas que hacen que esto ocurra y cómo podemos evitarlo.

¿Por qué aumentamos de peso?

Igual que algunas veces comemos por aburrimiento, otras también lo hacemos para evitar la ansiedad, y para esos momentos solemos elegir alimentos altamente calóricos, ricos en grasas y azúcares.

Según los resultados de un estudio dirigido por Lisa Groesz, psicóloga clínica especializada en medicina del comportamiento, el estrés está asociado con el impulso de comer y la elección de alimentos apetecibles (con alta palatabilidad), pero escasamente nutritivos.

El cerebro activa su centro de recompensa cuando ingerimos este tipo de comidas, mientras que una exposición al estrés prolongada en el tiempo afecta a la regulación cerebral de nuestros impulsos y emociones, lo que reduce nuestra capacidad de controlarnos.

Otros factores, como la falta de sueño asociada a periodos de tensión, nos predispone a preferir la comida basura. En general, nuestro estado emocional influye en gran medida en las elecciones que hacemos al comer.

Por otra parte, independientemente de si comemos más o menos, el estrés puede hacernos quemar menos grasas. En una investigación realizada en la Universidad Estatal de Ohio, se observó que las mujeres con estrés quemaron 104 calorías menos, al ingerir una hamburguesa grande de comida rápida, que el resto de mujeres no estresadas.

¿Qué podemos hacer?

  • Despensa saludable
  • El primer paso es una pura cuestión práctica. Si tenemos la nevera y los armarios de la cocina llenos de tentaciones hipercalóricas es mucho más fácil que caigamos en ellas en un momento de nervios en el que comemos sin pensar. Sustituirlas por picoteos sanos, nos hará la vida más fácil.

  • Un buen enfoque
  • A veces la causa del estrés está más determinada por cómo vemos la situación que por la situación misma. Eso explica que un mismo trabajo pueda ser muy estresante para una persona y de lo más normal para otra.

    Creer en nuestra capacidad de afrontar las situaciones y cambiar nuestro diálogo interno nos ayuda a reducir la ansiedad. Las quejas continúas pueden hacer poco o nada por mejorar un problema, en cambio si nos preguntamos qué podemos hacer al respecto, y trabajamos en ese sentido si notaremos una diferencia.

    Albert J. Bernstein, especialista en psicología de la conducta, propone tres actitudes favorables de afrontar las cosas: Creer que lo que nos sucede está relacionado con nuestros actos, sentirnos unidos y comprometidos con algo superior a nosotros (esto puede tener una parte espiritual, pero también referirse a una motivación, una causa, un proyecto etc.) y por último, no tener inconveniente en aceptar retos y en aprender cosas nuevas.

    Estresdeporte

  • Hay que moverse
  • El ejercicio genera endorfinas y una vez finalizado nos ayuda a relajarnos reduciendo los niveles de cortisol, una hormona que se libera como respuesta al estrés. Pero hay que tener cuidado porque un deporte que nos requiera demasiado esfuerzo puede producir justamente el efecto contrario.

  • Excitantes, no gracias
  • Puede parecer que combatir el cansancio y el exceso de tareas tomando un café tras otro es una buena idea, pero no lo es en absoluto. Tomar mucha cafeína, especialmente después del mediodía, afecta a la calidad de nuestro sueño y nos hace alterarnos con más facilidad.

    Así que si estamos en una época de mucha actividad y fatiga, aunque parezca contradictorio, es el peor momento para abusar del té, el chocolate, el café, o los refrescos de cola. Una infusión relajante antes de dormir seguro que nos aportará más beneficios.

    Estar más tranquilas no solo ayuda a no ganar kilos descontroladamente, como podéis imaginar en general también contribuye a mejorar nuestra calidad de vida en todos los aspectos. No sé si serán los años cumplidos, la experiencia o una mezcla de ambas cosas, pero hoy en día es una de mis prioridades… y me sienta fenomenal.

    Y vosotras ¿cómo manejáis el estrés?