Simone Anderson: la historia del antes, durante y después de perder 85 kilos

La historia de Simone Anderson es una historia de superación personal, de ganas de vivir, de búsqueda de la felicidad y de la salud, y de cómo ha usado ...
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La historia de Simone Anderson es una historia de superación personal, de ganas de vivir, de búsqueda de la felicidad y de la salud, y de cómo ha usado todos los recursos a su alcance para conseguirlo. Una historia que todavía no tiene el final feliz que ella desearía, pero que está a punto de alcanzar. Es una historia de pérdida de peso y de búsqueda de una vida sana, pero también es un buen ejemplo de superación y de capacidad de creer en sí misma.

Simone Anderson es una maquilladora y estilista neozelandesa que decidió comenzar un viaje hacia la salud (de hecho así se llama su página de Facebook) el 24 de agosto de 2014. En ese momento Simone pesaba 169 kilos. En menos de un año ha llegado a perder 85 kilos. ¿Queréis saber cómo lo ha hecho y cuáles han sido las consecuencias de su pérdida de peso?

Querer cambiar para poder cambiar: nuevos hábitos

Cuando hablamos de estos temas siempre aludimos al cambio de hábitos como parte esencial del viaje hacia una vida más sana. De nada sirve ponernos a dieta (algunas veces dietas extremas) durante X tiempo si al terminar ese período volvemos a los hábitos nocivos que teníamos antes de comenzar. El cambio debemos realizarlo en nuestra mentalidad y en nuestro estilo de vida, y esto incluye diferentes aspectos: nutrición, actividad física, socialización, autoestima y cómo nos comportamos mentalmente frente a ellos.

Simone decidió realizar este cambio en su modo de vida. Durante los primeros meses comenzó a comer de forma radicalmente distinta a como lo había hecho hasta ahora: la pizza y el vodka habituales de los fines de semana se convirtieron en alimentos sanos y en smoothies de frutas. Comenzó a disfrutar descubriendo nuevas recetas con alimentos de calidad. Además, empezó a incluir la actividad física dentro de su rutina diaria: las caminatas por las mañanas se convirtieron en algo habitual en su día a día y posteriormente sumó de forma progresiva más actividades deportivas, incluido el entrenamiento con pesas.

El hecho de crear una página de Facebook con sus fotos para ir documentando su viaje denota dos cosas: por un lado una fuerte personalidad y autoestima, a pesar de los kilos que le sobraban (la mayoría de la gente no sería capaz de hacer esto: subir sus fotos a internet a pesar de la exposición y las posibles críticas). Por otro lado, su deseo de cambio: marcarte una meta y compartirla con el resto del mundo (o al menos con tus más allegados) son síntoma de que quieres cambiar, y también de que buscas apoyo para lograrlo.

La cirugía como motivación, no como solución

Unos meses después de haber comenzado su viaje, Simone se sometió a una cirugía bariátrica en la que se le implantó una banda gástrica. Esta operación consiste en la implantación de una banda inflable que reduce la capacidad del estómago, de modo que te sientes lleno con menos comida. Este tipo de intervenciones pueden ser muy útiles a la hora de perder peso, siempre y cuando se cumplan una serie de premisas: la reeducación nutricional durante el proceso y la adherencia a una nueva alimentación una vez retirada la banda.

La cirugía bariátrica no es una solución sencilla a la obesidad y requiere de mucho compromiso por parte del paciente para que resulte efectiva a largo plazo. No consiste en colocar la banda o el balón y marcharte a tu casa para adelgazar mágicamente, sino que hace falta ponerse en manos de un equipo multidisciplinar que ayude al paciente a realizar un cambio de vida. La reeducación nutricional y la inclusión de ejercicio físico durante y tras el proceso es básico para que la cirugía sea un éxito.

El post-operatorio tampoco es sencillo: los primeros días tras la implantación de la banda gástrica suelen pasarse a base de ingesta de líquidos hasta que el paciente se acomoda a su nueva alimentación. La pérdida de peso, como con cualquier otro método, es progresiva, y aún teniendo una banda o un balón gástrico requiere de dieta y alimentación sana.

Compromiso fuera de tu zona de confort

Tener un compromiso contigo mismo y, en el caso de Simone, también con el resto de personas que veía sus progresos, es clave a la hora de la pérdida de peso. Es necesario salir de nuestra zona de confort y adoptar un nuevo estilo de vida que nos ayude en nuestro viaje.

Salir de ese entorno de comodidad que nos rodea, donde nos sentimos seguros y a gusto, no significa hacer cosas extremas, pero sí desafiarnos un poco para llegar a saber dónde están nuestros límites y en qué medida podemos (o no) sobrepasarlos. En resumen: conocernos un poco mejor a nosotros mismos. El cambio de hábitos también es un ejercicio de introspección.

Probar nuevos alimentos, cocinar otras recetas, apuntarte a una actividad nueva en el gimnasio o simplemente utilizar materiales que no habías incluido antes en el entrenamiento… Todas estas cosas son parte de este cambio que debemos tener claro que no es solo estético: se trata de un cambio hacia una vida mejor, donde nos encontramos mejor con nosotros mismos y donde nos reafirmamos.

Las consecuencias de la pérdida masiva de peso (y los haters)

La razón por la que la historia de Simone ha salido a la palestra no podía ser otra que los haters: porque siempre que consigas algo que deseas y para lo que has trabajado va a haber alguien que lo ponga en duda. Esto lleva ocurriendo toda la vida, pero la era de internet y las redes sociales ha hecho a los haters más visibles (y más pesados). En cualquier caso, en el momento que estás en internet te expones a que esto suceda; lo mejor es llevarlo con tanta elegancia como lo ha hecho Simone.

Una de las consecuencias de la pérdida masiva de peso, como la del caso de Simone, es la piel flácida: algo que cuando hay tantos kilos de más y se produce una bajada tan abrupta, solo se puede solucionar con cirugía. Simone mostraba orgullosa las fotos de su nuevo aspecto… hasta que llegaron los haters. Un grupo de personas comenzó a increparla y a decir que su historia era un fraude, que era imposible que tuviese ese aspecto después de haber pasado solo un año y otras lindezas similares, así que Simone decidió reaccionar y colgó la siguiente imagen.

Es la parte mala de la pérdida de peso: piel flácida que no se elimina. Podemos minimizar ese efecto a través del entrenamiento con cargas (que, además, es más efectivo a la hora de perder peso que el entrenamiento aeróbico) y con un descenso de peso gradual, pero un mínimo de exceso de piel cuando ha habido un cambio tan drástico es inevitable. Que el proceso de bajada de peso se realice en un tiempo tan corto como ha sido el caso de Simone (lo mires por donde lo mires, más de 80 kilos en un año es demasiado) tampoco ha sido una ayuda a la hora de llegar al resultado final.

Si veis las fotos de Simone vestida para salir, donde la ropa no deja ver el exceso de piel, está espléndida. Aparte de la evidente pérdida de peso, ella sabe cómo vestirse y maquillarse para resaltar sus virtudes. Afortunadamente, también tiene el coraje suficiente como para admitir que no todo es perfecto y que aún no ha llegado al final de su viaje: ahora está pidiendo ayuda para poder someterse a una intervención para eliminar la piel suelta.

En cualquier caso, a pesar de este “efecto negativo” de la pérdida de peso en casos extremos, debemos tener en cuenta que los pros pesan más que los contras: un peso saludable siempre nos hará ganar en salud, nos permitirá sentirnos mejor con nosotros mismos y nos alejará de posibles patologías asociadas a la obesidad y el sobrepeso (diabetes, patologías cardíacas, problemas de articulaciones, etc). La pérdida de peso gradual y orientada por profesionales es una de las grandes mejoras que podemos llevar a cabo a favor de nuestra salud.

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