Cómo es sufrir un trastorno de ansiedad explicado en 12 autorretratos

La fotógrafa Katie Joy Crawford ha luchado contra un trastorno de ansiedad durante toda su vida, y por ello está especialmente cualificada para crear esta ...
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La fotógrafa Katie Joy Crawford ha luchado contra un trastorno de ansiedad durante toda su vida, y por ello está especialmente cualificada para crear esta apasionante serie de fotos en las que nos muestra lo que es vivir con esta carga.

“La ansiedad bloquea a quien la sufre del riesgo del descubrimiento, del deseo de explorar nuevas ideas y de la posibilidad de escaparse a un área de confort,” escribe en la descripción de su proyecto, ‘Mi corazón inquieto’. “La ansiedad se asegura de no venir nunca sola. Te encuentra cuando estás contenta, o cuando estás sola en tu mente. Es silenciosa y constante, te recuerda todos tus fallos pasados y fabrica tus resultados futuros.”

Este proyecto es algo profundamente personal para Crawford; “Utilizando mis propias historias y experiencias, capturo la esencia cruda de la ansiedad. A través de mi viaje personal he crecido, y he descubierto que mostrar mis miedos es algo terapéutico, al igual que para otros lo es expresar lo que les oprime y comenzar su propio proceso curativo.”

Más información en: katiejoycrawford.com | Facebook | Instagram (via: huffpost, demilked)

Cautiva de mi propia mente. Instigadora de mis propios pensamientos. Cuanto más pienso, peor se hace. Cuanto menos pienso, peor se hace. Solo respira. Déjate llevar. Pronto se calmará.

No importa cuanto me resista, siempre estará ahí, desesperada por agarrarme, cubrirme y romperme. Cada día lucho contra ella, “no eres buena para mi y nunca lo serás”, pero ahí está esperándome cuando me despierto, deseosa de cazarme mientras duermo. Me corta la respiración y me deja sin habla.

Todos me dicen que respire. Puedo sentir mi pecho moviéndose arriba y abajo. Arriba y abajo. Arriba y abajo. Entonces, ¿por qué me siento cómo si me asfixiara? Pongo la mano bajo mi nariz y me aseguro de que sale el aire. Pero aún así no puedo respirar.

Un vaso de agua no pesa. Cuando coges uno no tienes ni que pensarlo. Pero, ¿qué pasa si no puedes vaciarlo o dejarlo? ¿Qué pasa si tienes que soportar su peso durante días… meses… años? El peso no cambia, pero la carga sí. Llega un momento en el que no recuerdas lo ligero que te parecía. Algunas veces cuesta un mundo aparentar que no está ahí. Y a veces, tienes que dejarlo caer.

Tenía miedo de dormir. Sentía el pánico más absoluto en completa oscuridad. En realidad, esa oscuridad no daba miedo. Era esa pizca de luz que proyectaba una sombra, una sombra terrorífica.

Sentirse insensible. Qué oxímoron pero qué acertado. ¿De verdad puedes sentirte insensible? ¿O es la incapacidad de sentir? ¿Estoy tan acostumbrada a sentirme insensible que lo he equiparado a un sentimiento real?

Mi cabeza se llena de helio. La concentración desaparece. Una decisión tan pequeña que tomar. Una pregunta tan fácil de responder. Pero mi mente no me deja. Es como si miles de circuitos se estuvieran cruzando a la vez.

Has sido creada por y para mi. Has sido creada para mi reclusión. Fuiste creada por una defensa venenosa. Estás hecha de miedo y mentiras. Miedo de promesas no correspondidas y de perder la confianza tan raramente otorgada. Has estado formando mi vida entera. Más y más fuerte.

Cortes tan profundos que parece que nunca van a curar. El dolor es tan real que es casi insoportable. En esto me he convertido… en este corte, esta herida. Todo lo que conozco es este mismo dolor, respiraciones bruscas, ojos vacíos, manos temblorosas. Si es tan doloroso, ¿por qué dejarlo seguir? A menos que… quizá eso sea todo lo que conoces.

Tengo miedo de vivir y tengo miedo de morir. Vaya manera de existir.

La depresión es cuando no puedes sentir nada en absoluto. La ansiedad es cuando sientes demasiado. Sufrir ambas es una guerra constante dentro de tu propia mente. Sufrir ambas significa no ganar nunca.

Se siente extraño en la boca del estómago. Es como cuando estás nadando y quieres apoyar los pies, pero el agua es más profunda de lo que pensabas. No puedes tocar el fondo y el corazón te da un vuelco.

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