5 similitudes que hacen a todo emprendedor un científico

La tecnología es una fuerza arrolladora que avanza y parece no detenerse. Tenemos la sensación de que los ritmos de la tecnología son cada vez más rápidos. ...
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AGENCIA-TUBOS

La tecnología es una fuerza arrolladora que avanza y parece no detenerse. Tenemos la sensación de que los ritmos de la tecnología son cada vez más rápidos. Cuando nos adaptamos y aprendemos a usar un dispositivo lo más probable es que haya cambiado o mínimamente se haya actualizado su modo de uso.

Pero detrás de la tecnología, están las personas que la desarrollan. En general son personas inquietas y creativas, que no les gusta conformarse y tienen una obsesión por mejorar todo lo que los rodea. El comúnmente llamado “emprendedor”.

Por otro lado, existe otro tipo de oficio que en general, no se lo asocia con la creatividad, pero si ahondamos un poco en su universo tienen mucho más similitudes de lo que parece. Estamos hablando del conocido “investigador científico”.

Hay una serie de características y prácticas que son ineludibles para todo emprendedor y que curiosamente son los mismos pasos que todo científico tiene que seguir para lograr sus objetivos.

Al principio era el caos

Empezar declarándonos desconocedores, es la mejor manera de aprender. El análisis FODA o el modelo CANVAS entre otros, nos ayudan a plantear el escenario y saber donde estamos parados. Son tediosos y pueden parecer una pérdida de tiempo para el emprendedor que por naturaleza tiene que repartir su tiempo en 10 áreas a la vez, como mínimo. Pero ¿Cómo saber qué área mejorar o dónde poner más empeño si todo está como en una nebulosa sobre nuestra cabeza? Así como el científico debe hacer un planteo del marco teórico y los objetivos que se plantean para la investigación. Los métodos FODA y CANVAS nos brindan datos y características reales de nuestro emprendimiento y nos ayudan a plantear prioridades.

Creerlo, crearlo

Cuando pensamos en un emprendedor, lo primero que viene a la mente es la creatividad. Asumimos que una persona que quiere empezar su negocio tiene que ser necesariamente creativa y tendemos a idealizar el concepto, como si fuera algo que está en los demás. La realidad es que todos somos creativos de alguna manera, sólo necesitamos salir de la zona de confort. Hacer el esfuerzo de dejar de lado los preconceptos y los estados asumidos. Esa situación de incomodidad, de salir de lo conocido es la ruta hacia la creatividad.

Deberíamos hablar de un proceso creativo más que de “la creatividad”. Se trata de tener una actitud activa, de buscar dentro y fuera de nuestra cabeza ideas, comentarios, imágenes o situaciones y conectarlos. No esperar que la idea aparezca repentinamente y sin esfuerzos. Necesitamos ser receptivos, inquietos y desprejuiciados para llegar a la idea final. Previo a desarrollar una teoría, el científico plantea diversas hipótesis creativas.

Sólo sé que no se nada

No nos engañemos, nadie nace sabiendo ni nadie puede crecer sin equivocarse. Tenemos como referentes a Mark Zuckerberg o Steve Jobs quienes parecen que fueron iluminados por una varita mágica de un día para el otro y sacaron al mundo sus revolucionarios productos. Volvamos a la disciplina científica, y pensemos en Isaac Newton indiscutible hombre de la ciencia que gracias a sus teorías el mundo hizo grandes avances en el campo de la física. Sin embargo, Newton había dedicado gran parte de su vida al desarrollo y la investigación de la alquimia, sin haber logrado grandes descubrimientos, pero sin duda, fueron el paso previo y necesario para sus teorías posteriores. La vida de un emprendedor se parece mas a las líneas de una mariposa sobre el aire: Zigzagueante con avances, pausas y retrocesos, enredos y salidas airosas, (y a veces no tanto) que a una única línea recta.

El medio es el mensaje

Hay cierta creencia moderna que pretende hacer creer que todo depende del emprendedor– científico. Es una mirada un tanto individualista y ya aprendimos que no somos nadie sin los otros. Es necesario desterrar esa creencia, es dañina y desalentadora para el mismo emprendedor. Si bien hay una muy buena parte de las decisiones y actitudes del emprendedor (y su equipo) que hacen al éxito o no del negocio, es necesario tener en cuenta el contexto en sí. Los públicos y las condiciones cambian notablemente de una ciudad a otra y mucho más de un país a otro: Desde la legislación de una ciudad hasta la predisposición del público a recibir lo nuevo varía aunque muchas veces esas diferencias sean imperceptibles.

Del mismo modo que para un científico no es lo mismo investigar en la actualidad que hace un siglo atrás: Las condiciones cambian al ritmo de los instrumentos y los puntos de vista. Ignorar esto probablemente nos lleve a un fracaso rotundo en el resultado o producto.

Hechos no palabras

La mayor diferencia entre un emprendedor y el resto, es que el emprendedor toma las riendas y lo hace. Tanto el emprendedor como el científico, tienen como meta conseguir resultados y generar nuevas experiencias. En general hacen de esos objetivos, su forma de vida que los acompaña muy por fuera del horario de trabajo. Porque si hay algo que caracteriza a ambos oficios es la proactividad. Se trata de plantear un problema y generar un cambio. De tener la flexibilidad para adaptarse a los imprevistos, la adaptabilidad necesarias para enfrentarse a un futuro incierto y la perseverancia para enfrentar situaciones adversas. Las personas proactivas no esperan a que sus problemas se solucionen, al contrario, prueban, se equivocan y se reinventan.

Fuente: DonWeb.com