Así en los juegos como en el cine

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Los nuevos videojuegos se prueban en la pantalla grande con la intención de dar vuelta una historia que acumula antológicos fracasos en taquilla y mala prensa.

Esta no es la historia más feliz que podríamos contar, sino más bien un relato lleno de fracasos, malas jugadas y peores actuaciones. Hablamos de las películas basadas en videojuegos que, al contrario que su alter ego cinematográfico, gozaron de buena salud.

Pero a no desesperar, parece que hay algo de luz al final del camino. Es un haz demasiado delgado y no alcanza para despejar la carencia de ideas y las malas interpretaciones en los guiones, pero sirve como para esperanzar a los seguidores de las grandes sagas de videojuegos actuales y también a este iluso redactor.

Grandes fracasos

Quizás el salto al abismo más grande y recordado de la historia, allá sido la adaptación del videojuego Mario Bros. Hablar de Mario es hablar de una institución en el mundo de los videojuegos, muchos crecimos con este fontanero experto en pasapantallas y completamente transgeneracional. ¿Qué podía salir mal?, solo había que hacer una película de Mario. Y la hicieron.

Corría el año 1993 cuando, mientras jugábamos al Family Game, Bob Hoskins se calzaba el traje de Mario para interpretar una pésima película que término siendo un fracaso en taquilla. Súper Mario Bros tuvo un presupuesto de 42.000.000 y, claro, no recupero el dinero invertido.

Solo un año después del mal trago de Mario Bros, llegó Street Fighter, otro claro caso de populismo trasladado a la pantalla grande. La película basada en el popular juego de lucha estaba protagonizada por el ascendente Jean Claude Van Damme y un apocado Raúl Julia. El guion súper forzado se notó demasiado y los fans le dieron la espalda a los cinco minutos.

El efecto Street Fighter, lejos de disiparse, se disparó con una adaptación de Mortal Kombat. Si bien la primera película fue decente, la segunda cabo un pozo profundo para enterrar, en el cine, a dicha franquicia por muchos años.

Si avanzamos en el tiempo nos encontramos con que ni los grandes actores pueden salvar a las malas adaptaciones. Aquí algunos ejemplos: La Roca se puso al frente del reparto de Doom y el pasaje al infierno estuvo asegurado. Hitman no para de cosechar adaptaciones y, por supuesto, tampoco fracasos. Ni hablar de entrar a La Casa de Los Muertos de Sega del querido director de cine Uwe Boll que ha defenestrado a más de un fichín con sus películas clase B.

Otro que no podremos olvidar (aunque queramos) será la nefasta Príncipe de Persia. Debut y despedida para un gran clásico de los monitores monocromáticos.

Podrían ser peor, aunque también mejor

No todo es bueno o malo, en el medio tenemos muchos grises como los que aquí vamos a exponer.

Angelina Jolie se probó el traje de heroína en la película Tomb Raider. No solo le quedaba hermoso sino que brindó una interpretación digna, aunque en la segunda entrega de la saga sentimos que algo se había roto.

Algo similar viene pasando con Resident Evil, si bien las primeras entregas (aunque libres interpretaciones del videojuego) eran bastante buenas, todo fue decayendo conforme pasaron las secuelas.

Los autos también supieron acaparar la atención en el cine. Hace poco tiempo fue Need for Speed quien tuvo su oportunidad, si bien la película salió bastante bien parada las semejanzas con Rápido y Furioso no pasaron desapercibidas.

Adam Sandler es uno de esos actores que hacen tres películas malas y, si la suerte está de su lado, una buena. Pixel es un gran homenaje a los videojuegos clásicos y pertenece a la última categoría del actor. Aquí hubo lugar para mostrar a Donkey Kong, Pacman, las naves de Galaga y muchos otros clásicos de la década de los 80´.

Futuro incierto

Si bien el presente ha demostrado que pueden hacerse adaptaciones respetables, las que vienen marchando lo hacen con un velo oscuro en su rostro.

La película de Warcraft ha estado en producción por dos años con cambios de guion incluido, algo que presenta serias dudas sobre el proyecto. El film ya fue estrenado en varios países en donde cosechó, generalmente, malas críticas y con una respuesta del público algo dividida. Su productora corto por lo sano y cancelo la anunciada secuela esperando que Warcraft entre en la recta final para saber si pueden salvar el dinero invertido.

Las fichas a futuro están puestas en la película del juego Assassin´s Creed. Lo interesante aquí es que el proyecto cuenta con un actor de renombre que, además, oficio de productor. Michael Fassbender es nuestro Magneto (de la serie X-Men) y predecimos que no nos va a decepcionar con esta entrega del famoso asesino.