Todo lo que una startup puede aprender del triunfo del Leicester City de Inglaterra

Fuente: DonWeb.com  Cenicienta de la Premier League, se consagró campeón por primera vez en sus 132 años de historia, poniéndose por encima de clubes ...
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Cenicienta de la Premier League, se consagró campeón por primera vez en sus 132 años de historia, poniéndose por encima de clubes poderosos y adinerados. El estímulo al talento personal, el trabajo en equipo y el karma positivo, son algunos de los ítems que recogen especialistas del marketing y del mundo empresarial como valores para aplicar a la hora de hacer negocios.

Todos hablan del Leicester City Football Club tras una consagración que es calificada como épica por la humildad de esta escuadra proveniente de una ciudad pequeña y con un presupuesto muy inferior al de rivales suyos como el Chelsea, el Manchester City o el Liverpool. La hazaña deportiva ha logrado trascender su ámbito de origen. En rigor, son muchos los gurúes del mundo empresarial que toman de la “experiencia Leicester” ideas y conclusiones para aplicar a la hora de hacer negocios y trabajar en equipo.

El nuevo rey del fútbol inglés nació en 1884 y hace no mucho penó por más de una década en la segunda división de aquel país. Pero hace algunas semanas Leicester se consagró campeón de la Premier League por primera vez en sus más de 130 años de historia. Los imparciales suelen ponerse del lado del más débil y “The Foxes”, tal como se conoce a este club, en verdad lo es. La ciudad de Leicester, bañada por el río Soar, cuenta con una población que no alcanza los 300 mil habitantes. En febrero de este año, cuando nadie -o sólo un puñado- imaginó la pronta coronación de este modestísimo equipo, la plantilla del Leicester City tenía una valoración total de 91 millones de euros. A modo comparativo, si se suma el valor de todos los jugadores del poderoso Chelsea, propiedad de un magnate ruso, la cifra asciende a 571 millones en aquella moneda.

Mientras Leicester mantenía un sorprendente liderazgo en la liga inglesa, la cotización de sus jugadores crecía a paso sostenido. En cifras: un 37 por ciento. El argelino Riyad Mahrez, una de sus estrellas, había llegado al club en 2014 por 500 mil euros y su ficha ahora se estima en los 20 millones de euros. Nada mal. Uno de sus jugadores, Vardy, no mucho antes de ser campeón de la Premier trabajaba en una fábrica. Y cuando juega el fútbol, su jefe le pide compromiso pero le entrega un buen margen de libertad.

La primera de las lecciones que el Leicester entrega al mundo de los negocios se vincula a un elemento cardinal en todo emprendimiento: el liderazgo. La cabeza es Claudio Ranieri, un italiano de 64 años que dirigió los destinos de equipos europeos como Fiorentina, Roma, Valencia, Atlético de Madrid y Mónaco, entre otros. Cuando a mediados de 2015 llegó a Leicester, su segunda experiencia en Inglaterra, su carrera parecía estar en declive. Tenía la misión de evitar una nueva caída a la segunda división y mantenerse en el mismo ámbito de los poderosos: convivir con ellos, aunque seguramente no superarlos.

A poco de alcanzar la consagración, Ranieri escribió una carta que cobró carácter público; de ella es posible tomar varias lecciones. Contiene humor, muestras cabales de su liderazgo, de su puro optimismo y de motivación. “Antes de jugar el primer partido de la temporada, le dije a los jugadores: ‘Quiero que jueguen por sus compañeros. Somos un equipo pequeño, así que tenemos que luchar con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma. No me importa el nombre del rival. Todo lo que quiero es que luchen. Si son mejores que nosotros, bueno, felicidades. Pero tienen que demostrarnos que son mejores’. Desde el primer día, hubo una electricidad fantástica en Leicester. Comienza con el presidente y llega hasta los jugadores, el personal y los aficionados. Es increíble lo que sentí. En el King Power Stadium, había una energía alucinante”, dice uno de los párrafos.

“¿Qué necesitas para llegar? ¿Un gran nombre? No. ¿Un gran contrato? No. Sólo necesitas abrir la mente, abrir el corazón, una batería cargada y correr con libertad”, agrega luego.

El trabajo en equipo es otro de los valores descatados. Cuenta el propio Ranieri que el equipo, aunque con buen paso en las primeras fechas del campeonato inglés, mostraba una debilidad: ganaba pero recibía muchos goles en contra. Entonces le prometió a sus jugadores que si mantenían su portería en cero les invitaría a comer pizza. A la fecha siguiente, 1 a 0 contra el Crystal Palace. Cuando llegaron a una pizzería de Leicester, los jugadores se encontraron con una sorpresa: no se sentaría a la mesa sólo para comer, la pizza no estaba preparada. Por el contrario, todos los jugadores tuvieron que ir a la cocina para amasarla y cocinarla. El éxito no venía servido en bandeja.

Además del trabajo en equipo, el líder del Leicester no deja de lado el valor de una libertad que, a su vez, contempla compromiso. “Jamie Vardy no es un futbolista, es un caballo fantástico. Necesita sentirse libre cuando está sobre el césped. Yo le digo: ‘Eres libre de moverte como quieras pero debes ayudarnos cuando perdemos el balón. Es todo lo que te pido. Si empiezas a presionar al rival, todos tus compañeros te seguirán’”.

Es posible leer la carta completa en siguiendo este enlace. Y seguramente, tomar prestada alguna lección para tu propio emprendimiento incluso sin ser un jugador profesional del Leicester amasando una pizza en un restaurante de la ciudad.

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