WhatsApp, entre la frontera de la rentabilidad y de la utilidad

Fuente: DonWeb.com  El servicio de mensajería instantánea está a un paso de quebrar su propia filosofía de existencia y comenzar a dar los primeros ...
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Fuente: DonWeb.com 

El servicio de mensajería instantánea está a un paso de quebrar su propia filosofía de existencia y comenzar a dar los primeros indicios de una herramienta comerciales. Mientras que el WhatsApp Marketing ya existe, algunas versiones sostienen que el servicio nunca cambiará su escencia.

Por un lado tenemos un servicio de mensajería instantánea que mueve aproximadamente 300 mil millones de mensajes diarios en todo el mundo, y por el otro lado tenemos una maquinaria de marketing que se lleva por delante todo lo que sea necesario con tal de convertir una herramienta exitosa en una gallina ponedora de huevos de oro.

En estas se encuentra la alternativa al SMS que supo hacerse su lugar dentro de las utilidades móviles bajo la bandera del servicio gratuito dispuesto a hacer que sus usuarios “ahorren dinero y mejoren sus vidas de alguna manera”. Al parecer, este ya no sería más el mismo objetivo que difundían la dupla integrada por Jan Koum y Brian Acton en el 2009 cuando fundaron la aplicación.

Aquellos dos ex integrantes del equipo de Yahoo! sí que sabían de qué se trataba el avasallante mundo del anuncio en línea. Sobradas excusas de ello dieron cuando crearon WhatsApp, aludiendo a que la gente necesitaba un medio de comunicación que no recibiría un centavo de un anunciante con tal de no ver sus interacciones afectadas por molestos avisos publicitarios.

Es válido decir que esta puede que sea una de las leyendas más fuertes y útiles para atraer como moscas al dulce a buen manojo de usuarios nuevos. Es así como desde sus incios y hasta la fecha, la herramienta es de las más populares, cuenta con versiones para todos los sistemas operativos y hasta existe un modelo de escritorio, para las Pc. ¿Por qué seguiría siendo un espacio en donde la publicidad no podría aprovechar para hacer de las suyas?

En en año 2014 comenzaron a correr versiones de que la aplicación sería adquirida por un magnate de las redes sociales. En octubre, finalmente se dió la luz sobre la noticia, nada menos que Mark Zuckerberg se hace de WahtsApp pagando con acciones y dinero en efectivo un poderoso caudal que sólo vale por una inmensa e igualmente valiosa base de datos.

Entre tanto, la aplicación que es de descarga gratuita exigía a los usuarios un pago de 1 dólar luego de que transcurriera un período de prueba honoroso de 365 días. Hace unos meses atrás, y ya con las manos de Zuckerberg en el timón, se emitió un comunicado informando que ya no sería obligatorio pagar ese dólar para utilizar el chat móvil. Algo que para quienes estuvieron atentos al paso de mando, pega muy cerca de la frase con la que Zuckerberg corona la transacción, aludiendo que la compra de la app más popular posibilitaría “un mundo más abierto y conectado”.

A este hecho hay que sumarle que se ha convertido en una de las aplicaciones con mayor crecimiento en los últimos años, teniendo como referencia que en los últimos cuatro meses ganó unos 100 millones de usuarios nuevos.

Publicidad encubierta

Aún cuando la palabra oficial de WhatsApp sostiene que es una herramienta de pago por los usuarios, con descarga gratuita y que está pensada para el beneficio de la gente, desde hace un tiempo atrás comenzaron a deambular algunos mecanismos de marketing que se jactan de pasar por alto el propio espíritu de la herramienta móvil, incluso hasta logran saltearse las condenas sociales y legales que esta misma gestión genera.

WhatsApp márketing nace como una forma de crear estrategias de comunicación entre una empresa y sus clientes por medio de la herramienta de mensajería instantánea, con una única salvedad que hace que su contenido no se califique como anuncios, auspicios o publicidad, y es que el usuario que recibe el contenido dice aceptarlo en conformidad con lo que haya pautado a modo informativo con la empresa que emite la información.

La crítica de dicho sistema alude a la cantidad de veces que una persona deja su número de celular en un formulario de una empresa sin con ello aceptar expresamente que quiera recibir avisos por Whatsapp.

Pero esta no es la única forma en que se han introducido los anuncios, existe una modalidad aún más explícita que evidencia que la herramienta está o estuvo barajando la posiblidad de cambiar este ítem en sus términos y condiciones. Desde hace un tiempo atrás cualquiera que escriba por error un punto entre palabras unidas podrá ver que éste conjunto se convierte rápidamente en un link que, de no ser una dirección URL no conduce hacia ningún lado.

Sin embargo, existen pruebas de que al colocar No.me, se.me u otras extensiones con dominio .me, se abría un cuadro de imagen de una empresa. Como es sabido, cualquier usuario puede compartir con otro una dirección URL si lo desea, pero la posibilidad de que los dominio expongan su propia cartelería online dentro de una conversación privada dejó perplejo a más de un usuario. Al poco tiempo, esta prueba piloto quedó obsoleta, aunque no así la opción de que las extensiones muestren un preview cada vez que se comparten en un chat.

Sin ir más lejos, empresas como Toyota o Sony Pictures buscaron la forma de que los usuarios sean los propios difusores de avisos mediante sus líneas de WhatsApp. En el primero de los casos se sorteó un iPhone 5 entre los usuarios que cambiaran su mensaje de perfil por “Hibridizate” el claim que España Toyota usaba por entonces. Mientras que Sony estaba lanzando la película Django, por lo que invitó a sus seguidores a colocar la D antes de sus nombres de WhatsApp.

Abiertamente, algunas agencias de marketing barajan la opción de este tipo de estrategias y hasta divulgan los secretos para que estas campañas tengan éxito. En el diario iProfesional nos encontramos con la referencia de Exequiel Arrola, director comercial de Kickads, que aseguró que en la Argentina “Algunas marcas están empezando a comunicarse con sus clientes vía WhatsApp”. Resaltó que es sumamente importante “no hacer campañas intrusivas que spamen a las audiencias”.

Lo realmente llamativo es que mientras que en algunos países existe una legislación que libera a los usuarios de los molestos anuncios no permitidos de propia voluntad, en otros como en la Argentina, quienes ya están creando estrategias de WhatsApp Markenting aconsejan “lograr campañas memorables y de impacto, donde la marca pueda entablar un diálogo cercano con su consumidor y construir vínculos duraderos”, casi como amigos, pero con derecho a venta.