Almejas de agua dulce y saurópodos, juntos en Asturias durante el Jurásico

INVESTIGACIÓN JURÁSICO EFEFUTURO.- Las almejas de agua dulce coexistieron en los mismos hábitats que los dinosaurios hace 152 millones de años durante el ...
publicado por
Agencia EFE avatar photo
hace karma
0,30
INVESTIGACIÓN JURÁSICO

EFEFUTURO.- Las almejas de agua dulce coexistieron en los mismos hábitats que los dinosaurios hace 152 millones de años durante el Jurásico, como lo demuestran las huellas de saurópodos aparecidas en los bivalvos del yacimiento de El Talameru (Asturias): “los bivalvos fueron pisoteados por los dinosaurios”, según los científicos.

<p>Sección de un fósil bivalvo de agua dulce procedente de los acantilados de Huerres en Colunga (Asturias), completamente recubierto por el crecimi

Sección de un fósil bivalvo de agua dulce procedente de los acantilados de Huerres en Colunga (Asturias), completamente recubierto por el crecimiento microbialítico. EFE/ Instituto Geológico y Minero de España

Esta es una de las conclusiones de dos estudios que publican investigadores del Museo Geominero, Museo Jurásico de Asturias y el Museo de Historia Natural de Londres en las revistas Papers in Palaeontology y Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology.

En estos artículos también se describen nuevos géneros y especies de bivalvos a nivel mundial cuyos nombres están dedicados y rinden homenaje a localidades costeras asturianas: Colunga, Lastres, Abeu, Playa de La Griega, así como al propio MUJA (Museo Jurásico).

Algunas de estas nuevas especies se han denominado Asturianaia colunghensis, Asturianaia lastrensis y Mujanaia abeuensis, recoge un comunicado del Instituto Geológico y Minero de España, en el que se afirma que “este nuevo registro es muy importante por los escasos y poco conocidos que son los moluscos mesozoicos españoles de ambientes continentales”.

El descubrimiento de estas nuevas especies y géneros (del orden Unionida) representa la primera aparición de este nuevo grupo en España en el Jurásico dado que “nunca antes se había descrito” y, además, “amplía la distribución paleogeográfica de las familias “Margaritiferidae” y “Unionidae” en Europa.

Estas almejas -moluscos bivalvos del orden Unionida- habitan en la actualidad en algunos de nuestros ríos, “aunque son mucho más escasas que sus parientes marinos porque el volumen de agua en los continentes es mucho menor que en los mares y océanos”.

Por tanto, los estratos rocosos reflejan que los bivalvos de agua dulce fosilizados son mucho más escasos que los de origen marino.

Existencia de peces 

La distribución geográfica de estos animales y la expansión de sus hábitats en la actualidad está condicionada por la existencia de peces, que transportan en sus branquias sus larvas hasta que alcanzan el estadio juvenil. Esta estrategia de reproducción fue la misma durante el Jurásico.

En uno de los dos artículos aparecen los nuevos géneros y especies de bivalvos a nivel mundial, mientras que en el otro se detalla la composición química de estas almejas de agua dulce y se aportan las claves para el conocimiento del ambiente en el que vivieron en Asturias hace 152 millones de años.

Conchas recubiertas de una “muy particular roca”

El estudio demuestra que las conchas de los antiguos bivalvos se recubrieron de un tipo “muy particular de roca”, conocida como microbialita, que se forma de la siguiente manera: tras la muerte de las almejas, las conchas fueron colonizadas bajo el agua por microbios fotosintéticos que utilizaron la luz del sol para realizar la fotosíntesis como hacen las plantas.

Así, el crecimiento de estos microorganismos modificó el medio acuoso y favoreció la precipitación de calcita, que se acumuló capa a capa sobre la concha, tanto en el interior como en el exterior de la misma.

Por ello, tanto el recubrimiento microbialítico como la propia concha del bivalvo contienen códigos químicos que permiten reconstruir el ambiente donde vivían estos animales en la época jurásica.

Sección de una microbialita sobre una concha de almeja dulce del jurásico en el Yacimiento de los acantilados de Abeu de Ribadesella (Asturias). EFE/ Instituo Geológico y Minero de España 

La investigación también arroja que el “alto contenido en azufre” indica que el agua provenía de surgencias -fenómeno oceanográfico que consiste en el movimiento vertical de las masas de agua- o fuentes termales, “habitualmente ricas en este elemento químico”.

Análisis isotópicos 

Los análisis isotópicos han demostrado que los bivalvos colonizaron sectores donde el agua -procedente de las fuentes termales- discurría con “una cierta energía y a duras penas sobrevivieron en pequeñas charcas que fueron desecando poco a poco, siempre en un clima semiárido. EFEfuturo

Etiquetado con: almejas, asturias, ciencia, investigación, Jurásico
Publicado en: Ciencia

Fuente: EFE Noticias – Futuro