Corella defiende revisar el consumo de carne magra de cerdo en la dieta mediterránea

ALIMENTACIÓN La carne de cerdo está considerada carne roja, igual que la ternera, y por eso se aconseja no consumir más de dos porciones a la semana en una ...
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La carne de cerdo está considerada carne roja, igual que la ternera, y por eso se aconseja no consumir más de dos porciones a la semana en una dieta mediterránea. Una recomendación que cuestiona la investigadora en nutrición Dolores Corella al constatar que la parte magra del cerdo, el lomo, es similar a la carne blanca. Pide que se revise la clasificación internacional de las carnes y se mejoren los cuestionarios de consumo

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MADRID/EFE/ANA SOTERAS Viernes 15.07.2016

“Un consumo moderado de carne de cerdo, sobre todo magra, puede estar perfectamente integrado en la dieta mediterránea y no tenemos porqué estar prohibiendo y alertando de su consumo simplemente porque de manera tradicional se considere una carne roja y ésta se tiene que consumir muy poco en la dieta mediterránea”, afirma a EFEsalud la investigadora del Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN).

Y es que en el laboratorio han analizado las distintas carnes y han comprobado que la composición nutricional de la carne magra de cerdo es similar, incluso menos grasa, que la carne de pollo, que se considera carne blanca.

Según la clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una carne es roja si es de mamífero, a excepción de la de conejo que se considera blanca; mientras que la blanca es la de las aves, a excepción de la carne de avestruz que se considera roja.

La investigadora Dolores Corella ante el poste sobre la carne de cerdo presentado en la primera Cumbre de Dieta Mediterránea de Milán. Foto cedida

La investigadora Dolores Corella ante el poste sobre la carne de cerdo presentado en la primera Cumbre de Dieta Mediterránea de Milán. Foto cedida

“En realidad, lo que sería científico sería clasificar a la carne en función de su contenido en nutrientes, grasas, proteínas… y no en función de su color que lo único que te dice es la cantidad de hemoglobina que tiene ese músculo”, opina la experta.

Además, añade, también debería distinguirse en un mismo animal las partes rojas, más grasas, de las blancas, menos grasas, como pasa en el cerdo.

“La recomendación de la dieta mediterránea se basa en que la carne magra de cerdo es carne roja pero científicamente no lo es. Estamos haciendo una mala clasificación de carnes rojas y blancas basado en algo tradicional que tenemos que mejorar”, apunta.

Y así lo expuso durante su participación en la primera Cumbre de Dieta Mediterránea celebrada del 6 al 8 de julio en Milán con expertos de más de treinta países. “Quisimos llamar la atención -comenta- sobre la necesidad de mejorar esa clasificación y ver qué ocurre con el consumo de carne de cerdo en una población sana”.

Cuestionarios…cuestionados

La también catedrática de Medicina Preventiva de la Universidad de Valencia explica que el “origen de la mala clasificación” radica en los cuestionarios utilizados para medir la dieta, ya que en una misma pregunta se incluía el consumo de carne de vaca, de cordero y de cerdo y cuántas veces a la semana. Posteriormente, la comunidad científica las separó y ahora se pregunta de forma separada si se come cerdo o ternera y la frecuencia.

Pero la investigadora considera que hay que dar un paso más: “Los cuestionarios deberían preguntar cuántas veces a la semana se consume carne magra de cerco o carne grasa de cerdo para tener mejor información y llegar a conclusiones porque si no lo separamos los estudios estarán sesgados”.

Estudio OBENUTIC

TODO CARNE, PÁNCREAS

El estudio OBENUTIC, todavía en curso y cuyos datos presentó Dolores Corella en Milán, pretenden conocer la frecuencia de consumo de carne de cerdo (aunque no diferencia entre magra y grasa), su correlación con otras carnes y alimentos y su asociación con variables del estilo de vida y salud mediante cuestionarios, medidas antropométricas y análisis bioquímicos (sangre, colesterol, glucosa…).

Se trata de un estudio transversal sobre consumo de carnes frescas (se excluyen jamones y embutidos) con 967 participantes de población general de Valencia entre 18 y 80 años, con una media de 40 años.

El 16,7% no consume nunca carne de cerdo; el 23,5% menos de una vez al mes; 28,5% al menos una vez a la semana; un 24,9% 1-2 veces a la semana y sólo un 6,6% la consume más de dos veces a la semana.

La principal conclusión es que el consumo moderado de carne de cerdo no se asoció con mayor peso, colesterol total, triglicéridos o glucemia en ninguno de estos grupos, unos datos que avalan la propuesta de revisar la clasificación de esta carne y hacer más estudios y ensayos clínicos para conocer sus repercusiones en la salud.

Fuente: Noticias EFE – Salud.