¡Cuidado con tus pies en temporada de baño!

PODOLOGÍA En verano estamos diariamente en la playa, en la piscina, en ríos e incluso en pantanos. Las altas temperaturas hacen que nos apetezca a todas ...
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En verano estamos diariamente en la playa, en la piscina, en ríos e incluso en pantanos. Las altas temperaturas hacen que nos apetezca a todas horas un buen chapuzón, pero…¿Cómo afecta el continuo contacto con el agua a mis pies? Os adelantamos que lo más importante es el paso que le sucede al baño, secarnos muy bien los pies

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MADRID/EFE/ROSA GALLARDO Jueves 16.06.2016

El principal problema que encontramos son las humedades. Carlos Martín López, podólogo responsable de Podoactiva en Zaragoza y Teruel, explica que debemos tener mucho cuidado con los hongos y las posibles infecciones que podemos coger. Advierte que el peligro es mayor en piscinas y aguas más turbulentas como ríos y pantanos. El riesgo no es el contacto con el agua como tal, sino el no secarse con cuidado los pies.

Afecciones más comunes

Martín López señala que existen dos afecciones muy frecuentes debido a las humedades :

1. El pie de atleta: el hongo es la Candida Albicans, produce enrojecimiento, pequeñas ampollas y grietas en la zona. Suele picar bastante y aparece en personas que les sudan mucho los pies o en aquellas que no se los secan bien.

2. Las verrugas plantares: están relacionadas con el virus papiloma humano. Duele mucho si la tenemos en la planta del pie por la presión que generamos. Sangra con facilidad al tocarla, y aparece sobre todo en niños y ancianos. El contagio más común se da en piscinas y duchas comunitarias.

Consejos para evitar lesiones en los pies

  • Buscar un calzado de baño adecuado para cada situación.
  • Evitar bañarse con heridas abiertas, sufrimos el riesgo de volver a infectarla.
  • Utilizar constantemente chanclas, no andar descalzos por aguas estancadas. No andar descalzo por bordes de piscinas, spas, pantanos o ríos.
  • Y sobre todo secar muy bien los pies después de cada baño.
Pies en una piscina. EFE/Sebastien Widmann

Pies en una piscina. EFE/Sebastien Widmann

¿Las piscinas son seguras?

La piscina es uno de los mayores focos de infección. Carlos Martín: “debemos utilizar chancletas constantemente”. Ponérselas hasta el borde de la piscina y al salir volver a colocárselas”.

El principal problema aquí son los hongos. La piscina tienen el mejor caldo de cultivo para ellos: agua estancada y encima calentita. Es por eso que los hongos se desarrollan más aquí. Y ¿Cómo podemos evitarlo? Pues con dos pasos muy sencillos: utilizando continuamente chanclas y secándonos bien los pies.

Martín López nos aconseja incluso la utilización de una toalla diferente para los pies porque “tenemos por costumbre secarnos primero el cuerpo y luego los pies” con lo cual la toalla está húmeda cuando los secamos.

El agua del mar cura ¿Es verdad?

El podólogo Carlos Martín asegura que existe “un falso mito de que el agua del mar es curativa”. Nos explica que la sal lo que hace es cerrar un poco las heridas, pero que “tenemos que entender que ahora las playas no están tan limpias como hace 60 años” y el contacto con una herida puede “volver a infectarla”.

Los riesgos en nuestros pies:

Lo primero que debemos tener en cuenta es el fondo de la playa a la que vayamos. Si es un fondo arenoso, el riesgo es mínimo, pero si por el contrario estamos en una playa rocosa podemos sufrir pequeños cortes, incrustaciones de moluscos, o incluso torcernos un tobillo. La recomendación de nuestro experto es utilizar siempre “escarpines o cangrejeras” para proteger nuestros pies.

Otro riesgo muy común y del que no somos muy conscientes son las quemaduras con la arena. “La arena está todo el día absorbiendo el sol y puede alcanzar los 50ºC”, declara Javier. En los desplazamientos hay que “utilizar chanclas” y cuando estemos en la toalla “debemos quitar las primeras capas de arena” para apoyar los pies en el suelo.

Personas en los baños termales del pantano de Yesa. EFE/Jesús Diges

Personas en los baños termales del pantano de Yesa. EFE/Jesús Diges

Ríos y Pantanos

El problema primordial aquí no es tanto las altas temperaturas del agua, sino el hecho de que suelen estar “bastante turbias”. Esto puede hacer que se reinfecten heridas y si el agua está muy caliente, se nos puede hinchar los tobillos. En los pantanos el agua está estancada y volvemos a los problemas de piscina, y secarnos bien los pies para no coger hongos.

La recomendación en este caso es ponernos unas sandalias específicas de río. Las podemos encontrar en cualquier tienda deportiva, tienen suela y nos dará un mayor agarre para entrar y salir del agua.

Como consejo general el podólogo Carlos Martín nos advierte de la importancia de utilizar un calzado específico para cada ocasión. Los pies son nuestro vehículo de vida, así que debemos cuidarlos y mimarlos de manera especial.

Fuente: Noticias EFE – Salud.