Desterrando el miedo a engordar con grasas saludables, como el aceite de oliva

DIETA MEDITERRÁNEA Seguir una dieta mediterránea no restringida en calorías y rica en aceite de oliva virgen extra o frutos secos no conduce a un aumento ...
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DIETA MEDITERRÁNEA

Seguir una dieta mediterránea no restringida en calorías y rica en aceite de oliva virgen extra o frutos secos no conduce a un aumento de peso significativo en comparación con una dieta baja en grasa, según una investigación, enmarcada en el estudio Predimed, que considera que las directrices actuales de salud crean un “miedo innecesario” a las grasas vegetales saludables

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MADRID/EFE/ANA SOTERAS Miércoles 15.06.2016

Esta es la conclusión del estudio llevado a cabo con la participación de 7.447 pacientes de once hospitales españoles y que ha sido publicado por la revista científica “The Lancet Diabetes & Endocrinology”. Está enmarcado en el estudio Predimed que demostró que la dieta mediterránea con aceite de oliva o frutos secos reducía un 30% el riesgo de enfermedad cardiovascular.

Esta nueva investigación “sugiere que las directrices actuales de la salud que recomiendan una dieta baja en grasas y en calorías crean un miedo innecesario a las grasas saludables presentes en la dieta mediterránea, con conocidos beneficios para la salud”, señala en un comunicado del Centro de Investigación Biomédica en Red para la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN).

“Durante más de 40 años, la política nutricional ha abogado por una dieta baja en grasa, pero estamos viendo poco impacto en el aumento de la obesidad”, asegura el autor principal del estudio, el doctor Ramón Estruch, investigador del CIBEROBN en el Hospital Clínic y la Universidad de Barcelona.

frutos secos

El ensayo demostró que la dieta mediterránea rica en aceite de oliva virgen extra o frutos secos “tuvo poco efecto sobre el peso corporal o la circunferencia de la cintura en comparación con las personas que siguen una dieta baja en grasa”, apunta el investigador.

Las pruebas científicas sugieren que el contenido total de grasa no es una medida útil de los daños o beneficios de los alimentos, sino que el énfasis debe estar en comer más calorías procedentes de frutas, frutos secos, verduras, legumbres, pescado, yogur, aceites vegetales ricos en fenoles (aceite de oliva virgen extra), y granos integrales mínimamente procesados; y un menor número de calorías procedentes de alimentos altamente procesados ricos en almidón, azúcar, sal o grasas trans.

Las grasas vegetales, como el aceite de oliva o frutos secos, son más sanas que las grasas animales que contiene la carne y los productos cárnicos procesados, explica el comunicado.

Metodología

El estudio se llevó a cabo durante el periodo 2003-2010 e incluyó 7.447 participantes de edades comprendidas entre los 55 y los 80 años que presentaban alto riesgo cardiovascular o diabetes tipo 2 y más del 90% tenían sobrepeso o eran obesos.

Los participantes fueron repartidos aleatoriamente en tres grupos:

  • Los que consumieron una dieta mediterránea no restringida en calorías y rica en aceite de oliva.
  • Aquellos que se alimentaron con una dieta mediterránea sin restricciones en calorías y rica en frutos secos.
  • Y los que tomaron una dieta baja en grasa, donde el consejo era evitar toda la grasa de la dieta.
EFE/Elvira Urquijo A.

EFE/Elvira Urquijo A.

Después de 5 años, la ingesta total de grasa disminuyó en el grupo de la dieta baja en grasas (del 40% al 37,4%) y había aumentado ligeramente en los dos grupos de la dieta mediterránea (de 40 a 41,8% en el aceite de oliva; de 40,4% a 42,2% en los frutos secos).

El porcentaje de consumo de energía a partir de proteínas y carbohidratos disminuyó en ambos grupos de la dieta mediterránea que aumentaron el consumo de verduras, legumbres, frutas y pescado y disminuyeron el de carnes, dulces y productos lácteos.

Los participantes en los tres grupos perdieron algo de peso. La mayor pérdida se produjo en los que siguieron la dieta mediterránea rica en aceite de oliva (0,88 kg en el grupo de aceite de oliva, en comparación con 0,60 kg para el grupo de dieta baja en grasa y 0,40 kg para el grupo de frutos secos).

Hubo un aumento de la circunferencia de la cintura en los tres grupos, con el mayor incremento observado en el grupo de la dieta baja en grasa, 1,2 cm, en comparación con 0,85 cm para el grupo de aceite de oliva y 0,37 cm para el grupo de nueces.

Unas pautas dietéticas obsoletas

Doctor Ramón Estruch, investigador principal del Estudio Predimed. Foto cedida.

Doctor Ramón Estruch, investigador principal del Estudio Predimed. Foto cedida.

Los expertos insisten en que “es hora de fijar pautas dietéticas que destierren límites arbitrarios obsoletos sobre el consumo total de grasa y dejar atrás advertencias y avisos centrados en contar calorías para recomendar opciones más ricas en grasas saludables, como frutos secos, aceites vegetales ricos en fenoles (aceite de oliva virgen extra), yogur e incluso tal vez queso”, indica el CIBERON.

Aseguran que se debe abandonar el mito de que los productos bajos en grasas y los bajos en calorías conducen a una menor ganancia de peso.

“Esta ilusión -advierten- lleva a políticas paradójicas que prohíben la leche entera mientras permiten leche desnatada endulzada con azúcar; obliga a los fabricantes de alimentos, minoristas y restaurantes a eliminar las grasas saludables derivadas de vegetales de comidas y productos, mientras que se comercializan productos bajos en grasa de dudoso valor para la salud”.

También consideran que “se confunde a los consumidores que seleccionan los alimentos basándose en el contenido de grasa y calorías totales, más que en los efectos reales sobre la salud”.

Los investigadores subrayan que el contenido de grasa de los alimentos y las dietas “simplemente no es una métrica útil para estimar los daños o beneficios a largo plazo de las mismas. La aportación energética y el contenido total de calorías pueden ser igualmente engañosos”.

Fuente: Noticias EFE – Salud.