Jaque a la normalidad

ACTITUDES Y CONDUCTAS Huir de la normalidad, parecerse a todo el mundo, ser diferentes para ser mejores, ser normales para ser más estables, evolución, ...
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ACTITUDES Y CONDUCTAS

Huir de la normalidad, parecerse a todo el mundo, ser diferentes para ser mejores, ser normales para ser más estables, evolución, límites… Tres expertos analizan el concepto de normalidad en clave psicológica y social para desentrañar el sentido de una palabra que se utiliza todos los días, pero cuyo significado no está nada definido

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EPA/PAP/Darek DelamnowiczEPA/PAP/Darek Delamnowicz

EFEsalud se aproxima a una expresión que se utiliza con enorme frecuencia, con un uso abusivo que la convierte en una palabra gastada que casi no representa nada: “es lo normal”, “esto no es normal”; un concepto tan ambiguo como difícilmente clasificable que manejamos a nuestro antojo, encorsetado dentro de nuestros parámetros o costumbres.

¿Qué es la normalidad? ¿Lo normal es es lo correcto, lo bueno, lo saludable? ¿Qué relación hay entre normalidad y cultura? ¿Se transforma, evoluciona? ¿Es rígida, flexible? ¿Necesitamos ser normales o tener rasgos diferentes?

Nos referimos al concepto de normalidad desde el ámbito social, psicológico y cultural, con el objetivo de ensancharla y flexibilizarla, no de reducirla, acotarla o enjaularla; y excluimos su análisis en lo relativo a su vertiente clínica o psiquiátrica.

Tres expertos en psicología nos allanan el camino: Daniel Peña, del Centro de Psicología Álava Reyes; Mariela Michelena, psicoanalista; y Belén Tomé, psicóloga de Cognifit España, empresa especializada en el entrenamiento para la mejora de la salud cognitiva.

Normalidad y cultura

Mariela Michelena entiende la normalidad como poder amar y trabajar, en su extracto más simple y básico.

“La normalidad siempre va a ser un concepto cultural. Lo que para un indio es normal, como comer con las manos, no tiene nada de normal en la cultura occidental. Siempre está ligado al momento y al lugar en que vives. Por eso lo de amar y trabajar me gusta, porque es universal y en cualquier cultura”, explica.

Varias manos toman comida de un plato. Efesalud.com

¿Comer con las manos puede considerarse normal?/EFE/Chema Moya

En los últimos tiempos, la normalidad casi está cambiando día a día, más ahora cuando cada dos semanas se duplica el conocimiento y todo avanza a velocidad de vértigo, de manera que cuando te parece que eres normal todo cambia y de nuevo no eres normal. Tener facebook pasó de ser normal a ser una obviedad. La normalidad a la que nos acostumbramos dura cada vez menos, señala esta experta.

Para Michelena, los estereotipos son formas encorsetadas de lo normal: “los adolescentes son así, los ejecutivos son así, los políticos son así; estos ´son así´ son cómo brújulas que nos permiten ubicarnos, pero cuando te acercas te das cuenta de que cada persona es cada persona”.

Michelena afirma que, por una parte, “anhelamos la normalidad, sentirnos parte de algo, que estamos acompañados, que no somos los únicos, que no somos raros, que no estamos solos”, pro esto contrasta con el “anhelo de diferencia, de sentirnos únicos, ambos anhelos son simultáneos”.

¿Necesitamos ser normales?

Para Daniel Peña la conducta anormal es la que causa problemas a la propia persona o a las que tiene a su alrededor.

“Es incorrecto -dice Peña- hablar de normalidad en términos genéricos, hay que relacionarlo con alguna dimensión y sobre esa variable establecemos un juicio. Y siempre depende mucho de una cultura determinada. La normalidad puede evolucionar, ya sea por la formación del individuo o la influencia del entorno, por eso, lo que hace un tiempo era anormal ahora es normal, como pasó con la homosexualidad”.

Casi la mitad de gays tienen relaciones sexuales ocasionales sin protección

En muchas culturas y sociedades, la homosexualidad es completamente normal/EFE/ Caetano Barreira

“Solemos hacer un juicio muy cerrado porque utilizamos un criterio de normalidad en una sola dimensión”, restrictivo, sin anchura ni amplitud, afirma.

¿Hasta qué punto necesitamos ser normales? “Cada vez es mejor no ser normal, aunque por una parte esta la normalidad y luego la calidad de las características de cada uno; personas con rasgos fuera de lo común a veces viven mejor o tienen más éxito, si uno conoce sus fuentes de diferenciación y saca partido de ello. Bien aprovechado es creatividad, enriquecimiento, riesgo, crecimiento…”, opina.

En psicología clínica se considera anormal aquello que causa una interferencia negativa con la vida, los derechos de las personas o su entorno; aunque ésta sea una definición amplia, deja claro donde están los límites.

“La flexibilidad es la mejor vacuna contra los efectos nocivos de la anormalidad; si alguien tiene mucha flexibilidad y es capaz de adaptar su comportamiento al entorno, no importa que tenga ciertas características extremas. Un tímido que puede dejar de serlo, por ejemplo”, dice.

Daniel Peña concluye su análisis al señalar que huir de lo normal, ser innovador, creativo, aportar valor añadido es positivo. “Estar dentro de lo normal está bien y estar fuera de lo normal sin interferir ni hacer daño, también es normal”, enfatiza Peña.

Los límites de la normalidad

Belén Tomé se pregunta: ¿No es curioso utilizar tantísimo una palabra de la que ni siquiera sabemos con certeza qué significa?

Está en la boca de todo el mundo y  en el lenguaje cotidiano. La usamos para categorizar acciones, personas, características como normales o “anormales”. Pero el dilema se hace evidente al plantearnos ¿dónde están los límites de la normalidad? Por ejemplo, ¿es normal para una personas de treinta y tantos años, que vive en la ciudad, que a duras penas encuentre pareja/trabajo estable y uno se llegue a plantear no tener hijos?

Una persona en un ejercicio paracaidista. Efesalud.com

¿Esto es normal?/Foto: EFE

El concepto de normalidad es un atributo subjetivo  y, sin embargo, seguimos diciendo comúnmente que algo es o no normal, encasillando a las personas en una determinada posición, buscando que su comportamiento se asemeje a como nosotros pensamos que “debería ser”.

Otros ejemplos que se categorizan muy frecuentemente según este criterio, añade Belén Tomé, son la forma de vestir, la inteligencia general, el rendimiento escolar, el estilo de vida, o las actitudes frente a la religión o la política.

Otra pregunta que surge en el debate sobre los límites entre lo “normal y anormal” es, ¿qué es mejor: lo común, lo frecuente y conocido o lo diferente, desconocido, innovador?

Si seguimos con el criterio de entender la normalidad como lo común y frecuente, podremos entender, en consecuencia, que lo que es normal hoy en día, no lo será dentro de unos años, cuando, inevitablemente la mayor parte de la gente siga otra tendencia, reflexiona esta psicóloga, quien recuerda que Copérnico o Galileo fueron científicos tildados de locos, e incluso condenados, por salirse de la norma.

Una chica con minifalda en los años 70. Efesalud.com

Esta foto de una minifalda en los 70 podía no ser normal, pero ahora en el mundo occidental lo es por completo/Colecciones EFE

Hace años. lo “normal” era que las mujeres sólo llevasen falda y lo “anormal” fueron esas primeras mujeres que se atrevieron y lanzaron un desafío poniéndose pantalones.

Después de estos ejemplos, se cuestiona Belén, ¿quién se atrevería a decir que lo que ahora todos conocemos como diferente, no será la norma que nos guíe mañana?

Cinco conclusiones sobre la normalidad

  • La normalidad es un concepto eminentemente cultural y con marcado sesgo subjetivo.
  • El vértigo actual hace que la normalidad y sus parámetros evolucionen más rápido que nunca.
  • Anhelamos normalidad, pero también diferenciación y sentirnos únicos.
  • La flexibilidad es la mejor vacuna contra los efectos reduccionistas de la normalidad.
  • Huir de lo normal y ensanchar el concepto es positivo siempre que las conductas no dañen a uno mismo o a los demás.

 

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Publicado en: Psicología y bienestar

Fuente: Noticias EFE – Salud.