La sinestesia, más que letras de colores y aún un reto para la ciencia

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CEREBRO INVESTIGACIÓN

Efefuturo.- El primer compás de la chacona de Johann Sebastian Bach es rojo, el do que se escucha en un piano sabe a chocolate y el número 23 es azul. ¿Descripciones curiosas o retórica? No, es sinestesia, un fenómeno neurológico no patológico documentado por primera vez en 1812 y un reto aún para la ciencia.

Noemí G. Gómez MADRID Sábado 06.08.2016

La sinestesia es una variación de la percepción humana que se produce cuando la estimulación en un sentido, por ejemplo, el oído, desencadena una percepción en otro sistema sensorial que no ha sido estimulado directamente, por ejemplo la vista, explica a Efe la neurocientífica Helena Melero de la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid).

Así, por ejemplo, una persona sinestésica que escucha un instrumento lo hace como sonido, pero además es capaz de ver un color, detalla Melero, quien apunta que las percepciones sinestésicas aparecen de manera involuntaria y automática, y son relativamente estables en el tiempo.

Se han catalogado 80 tipos distintos y lo habitual es que una persona sinestésica sienta varias de estas modalidades.

Según Melero, las más comunes son las que tienen que ver con el color y dentro de este subgrupo aquellas que vinculan letras y números con colores y las secuencias espaciales, aunque hay muchas más: las que unen tacto y color, dolor y color u orgasmo y color.

Fuera de éstas hay sinestesias que conectan palabras con sabores, sonidos con tacto o visión con sabor, señala esta investigadora del laboratorio de análisis de imagen médica de la citada universidad.

Entre un 1 y 4 % de la población es sinestésica

Se cree que entre un 1 y 4 % de la población es sinestésica, pero artículos recientes apuntan a que el porcentaje podría aumentar: Melero publicó un trabajo en la Revista de Neurología en el que se constataba que de una muestra de 803 personas un 14 % eran sinestésicas. No obstante, para corroborar esta cifra hay que seguir haciendo estudios.

Lo que sí defiende Melero es que es más común de lo pensado inicialmente. Entre los personajes conocidos que fueron o son sinestésicos están: el nobel de Física Richard Feymann (veía colores en sus fórmulas), el músico Duke Ellington (timbre-color), el pintor David Hockney (música-color), el escritor Vladimir Nabokov (grafema-color) o el cantante Pharrell Williams (música-color).

El cantante estadounidense Pharrell Williams asegura ser sinestésico. Imagen de archivo. EFE/HERBERT PFARRHOFER.

El cantante Pharrell Williams asegura ser sinestésico. Imagen de archivo. EFE/HERBERT PFARRHOFER.

El primer caso de sinestesia se documentó en 1812, cuando el médico austríaco y albino Georg Tobias Ludwig Sachs describió en un artículo que tanto él como su hermana veían colores en la música.

Sin embargo, no fue hasta 1893 cuando se llamó a la sinestesia por su nombre.

El siglo XIX dejó varios ejemplos de sinestesia y, aunque la ciencia la estudia desde hace muchos años, no es hasta finales del XX, gracias a las técnicas de neuroimagen, cuando la neurociencia empieza a investigar qué pasa en el cerebro cuando hay sinestesia.

“Aún no tenemos claro lo que pasa, pero parece que hay un componente genético y esa genética se relaciona con los mecanismos de conectividad del cerebro”, declara Melero, quien resume: la genética que afecta a cómo se configuran las vías de conexión entre diferentes áreas del cerebro estaría en la base de la sinestesia.

Qué hace el cerebro

¿Y qué se cree hace el cerebro cuando hay sinestesia? Para contestar Melero pone un ejemplo: pensemos en una sinestesia grafema-color, en la que una letra genera una experiencia de color, aunque aparezca impresa en negro. En el cerebro, el área que procesa el grafema y la que procesa el color se sitúan de forma adyacente.

Hay una hipótesis, continúa Melero, que dice que en las personas con sinestesia podría haber un cruzamiento de vías entre estas dos áreas, como si anatómicamente se hubieran conectado, por eso cada vez que ven una letra o número se activa el otro área, la del color.

Sin embargo, hay otros científicos que sostienen que esta relación no es tan directa, sino que además intervienen otras regiones del cerebro que se encargarían de esa asociación.

Partitura original de la ópera de Bach 'Zanaida'. EFE/Jan Woitas.

Partitura original de la ópera de Bach ‘Zanaida’. EFE/Jan Woitas.

“En nuestro laboratorio pensamos que la unión grafema-color no es directa, sino que intervienen áreas del cerebro que procesan emociones“, asegura esta científica, quien opina que hay diferencias estructurales y funcionales en esas áreas en el cerebro sinestésico.

La sinestesia es congénita, aunque hay casos, muy pocos -insiste-, en los que se puede adquirir tras un episodio de lesión cerebral en el tálamo, estructura en lo más profundo del cerebro.

Melero afirma que la mayoría de las personas, entre las que ella se encuentra, viven la sinestesia con naturalidad porque “no es un problema”.

Conocerla para evitar malentendidos

No obstante, subraya la importancia de dar a conocer este fenómeno para evitar malentendidos, también entre los clínicos y que no la conciban como una patología.

Señala que hay estudios que apuntan a que las personas sinestésicas son más creativas o tienen mejores habilidades para la memoria, aunque aún es pronto para afirmar una cosa así.

Para ella, lo más importante de la sinestesia es que “desafía” las teorías modulares de la percepción y que en definitiva sirve para conocer más al cerebro.

Fuente: EFE Noticias – Futuro