Las videocámaras en las aulas distorsionan la marcha clase

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VIDEOCÁMARAS EDUCACIÓN

EFEFUTURO.- Un análisis de tres profesores de Psicología y Derecho de la Universidad Oberta de Cataluña (UOC), que cita a un centro de Salamanca, alerta de que la instalación de videocámaras en las aulas de las escuelas puede suponer una distorsión para el funcionamiento normal de la clase, especialmente en las de niños mayores.

<p>EFE/Óscar Corral</p>

EFE/Óscar Corral

Julio Meneses y Lourdes Guàrdia, profesores de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC, y Pere Vidal, profesor colaborador de los Estudios de Derecho y Ciencia Política de la misma universidad, han analizado el creciente fenómeno de escuelas, generalmente privadas, que permiten la instalación de cámaras en las aulas, informa este centro en un comunicado.

El estudio se pregunta si es bueno que los padres puedan controlar con un clic lo que hacen sus hijos en clase, poniendo como ejemplo al futbolista Leo Messi, que ha hecho instalar un sistema de videocámaras en la escuela donde ha matriculado de P3 a su hijo mayor, como ya hizo cuando éste iba a la guardería.

“El Chiquitín”, en el barrio del Guinardó, de Barcelona, es una de las guarderías que ha instalado cámaras para que los padres puedan ver qué hacen sus hijos en la clase a través de internet, una práctica que se extendido a otros centros, como el British Bubble, en Salamanca, o El Duende, de Madrid, citados en el estudio de la UOC.

Los tres expertos creen que es legítimo que los padres se pregunten si es una buena idea poder vigilar a sus hijos en cualquier momento del día, sobre todo, tras conocerse situaciones tan graves como la de los abusos en varios colegios de los Maristas, apuntan.

“En situaciones de incertidumbre, la vigilancia con las nuevas tecnologías puede generar una situación de control y, por tanto, puede hacer que algunos progenitores lo encuentren una buena opción”, argumenta Meneses.

No obstante, esta vigilancia puede acabar convirtiéndose en una “falsa sensación de seguridad, porque es imposible vigilar todos los rincones del aula o el centro escolar durante todo el tiempo”, añade.

Las videocámaras, nunca un sustituto de responsabilidad

El psicólogo considera que la solución técnica de las videocámaras “no puede sustituir nunca” la responsabilidad de la comunidad educativa cuando “confiamos nuestros hijos a las escuelas”.

Otro de los inconvenientes de la videovigilancia es que los padres carecen del contexto de las imágenes que ven y difícilmente pueden valorar si el comportamiento de un alumno o un docente es o no idóneo.

Si los alumnos son pequeños, los expertos consideran que la instalación de las cámaras no les afectará pero alertan de que la situación cambia cuando los niños son más mayores y son conscientes de la existencia de la vigilancia.

“Les transmitiríamos, como parte de su educación, la idea de que sus padres han de vigilar todo lo que hacen, incluso cuando están físicamente en la escuela”, explica Julio Meneses.

En cuanto a los docentes, introducir las cámaras en las aulas puede ser “una distorsión para el funcionamiento normal del aula, ya que los docentes se pueden sentir controlados o crearles inseguridades que les hagan trabajar incómodos”, apunta Lourdes Guàrdia.

La introducción de los padres en el aula, ni que sea a través de las cámaras, “no es la mejor manera de generar un clima de confianza que permita desarrollar unas relaciones adecuadas entre los profesores y los alumnos o entre las familias y los docentes.

También recuerdan que para la instalación de la videovigilancia se debe solicitar el permiso de los padres, cuando se trate de menores de edad, de acuerdo con la resolución de la Agencia Española de Protección de Datos. EFE

 

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Publicado en: Tecnologia

Fuente: EFE Noticias – Futuro