Los riesgos de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

OFTALMOLOGÍA La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la causa más frecuente de disminución severa de la visión en el mundo occidental. Está ...
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La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es la causa más frecuente de disminución severa de la visión en el mundo occidental. Está muy ligada al envejecimiento, no tiene prevención y es crucial su diagnóstico precoz. La doctora Sonia Viver, del Centro de Oftalmología Barraquer, analiza sus riesgos

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Detalle de un ojo en una revisión oftalmológica/EFE/Eduardo BarraguerDetalle de un ojo en una revisión oftalmológica/EFE/Eduardo Barraguer

La doctora Sonia Viver es licenciada en Medicina y Cirugía (2001) y especialista en Oftalmología (2006). Desarrolla su actividad en el departamento de Vítreo-Retina del Centro de Oftalmología Barraquer, donde destaca su labor en el campo del diagnóstico, tratamiento y seguimiento de la degeneración macular asociada a la edad (DMAE).

Los riesgos de la DMAE

Por Sonia Viver

La DMAE es la causa más frecuente de disminución severa de la visión en el mundo occidental. Se trata de una enfermedad degenerativa que provoca un daño progresivo en las células de la mácula (parte central de la retina).

En España, el porcentaje de personas de más de 65 años que la padecen es del 13%. Además, al estar íntimamente relacionada con el envejecimiento, se estima que su ya alta prevalencia pueda doblarse en los próximos 20 años, debido al aumento de la esperanza de vida de la población.

Tipos de DMAE

Clasificamos la DMAE en 2 variantes, con diferente evolución y pronóstico:

La DMAE seca. La más frecuente pero menos grave. Afecta al 80% de los pacientes y se caracteriza por una evolución lenta (años) y una progresiva pérdida de la visión central.

La DMAE húmeda. La menos frecuente pero más grave. Con severa y rápida pérdida visual (días o semanas) a consecuencia de la formación de vasos sanguíneos anómalos, que forman una malla vascular por debajo de la mácula y que conocemos con el nombre de membranas neovasculares.

En cuanto a la clínica debemos saber que en las formas leves y cuando solo un ojo está afectado, los pacientes pueden no tener síntomas. Sin embargo, cuando la enfermedad progresa el paciente acusa visión borrosa, empieza a ver las líneas y objetos distorsionados, para más tarde acusar una mancha central que va aumentando progresivamente. Todo ello conllevará una dificultad para realizar tareas de la vida cotidiana como leer, escribir, conducir, cocinar, etc..

Síntomas de alarma 

La doctora Sonia Viver, especialista en DMAE del Centro de Oftalmología Barraquer. Efesalud.com

La doctora Sonia Viver/Foto facilitada por el Centro de Oftalmología Barraquer

Ante cualquier síntoma de alarma, se aconseja acudir al oftalmólogo para poder ser valorado y eventualmente tratado en el menor tiempo posible, para limitar al máximo las secuelas visuales irreversibles que ocasiona DMAE sin tratamiento.

Cuando un paciente relata los síntomas antes comentados, basta con la valoración del fondo de ojo para realizar el diagnóstico.

En ocasiones, realizamos una angiografía fluoresceínica (inyección de un contraste endovenoso que permite estudiar con mayor detalle la localización y tamaño de las membranas neovasculares ) para confirmar el diagnóstico; y una tomografía de coherencia óptica (scanner a nivel de la mácula, que muestra signos indirectos de actividad de la enfermedad) para ayudarnos durante el seguimiento.

Tratamientos

Actualmente no existe aún un tratamiento eficaz para la DMAE seca, aunque la administración de complejos antioxidantes y la adquisición de hábitos de vida saludables como una dieta saludable, rica en antioxidantes y Omega 3 y evitar el tabaco, pretende ralentizar la evolución de la enfermedad.

Hasta hace pocos años para la DMAE húmeda contábamos con tratamientos con láser cuyos resultados resultaban descorazonadores. Afortunadamente hoy, el panorama ha cambiado exponencialmente y disponemos de medicación antiangiogénica, que inyectada periódicamente (la media de inyecciones anuales es de 5-6), consigue enlentecer o incluso detener el crecimiento de las membranas neovasculares. Estos fármacos son bevacizumab, ranibizumab y el más reciente, aflibercept, y han supuesto una verdadera revolución ya que conseguimos mejores resultados visuales que con ningún otro tratamiento.

En los casos de diagnóstico tardío o en aquellos pocos donde el tratamiento no ha sido efectivo, podemos recomendar el uso de ayudas visuales que proporcionan al enfermo una mayor calidad visual.

Como la DMAE es una enfermedad inherente al envejecimiento, no tiene prevención, aunque un diagnóstico y tratamiento precoz, implicará un mejor pronóstico visual. Por ello, es aconsejable someterse a revisiones oculares periódicas a partir de los 50 años y ante cualquier cambio en la visión, acudir sin demora al oftalmólogo.

 

Publicado en: Enfermedades

Fuente: Noticias EFE – Salud.