Mamá, mira mi nueva mascota… ¡Aghgggggh!

LITERATURA Perros, gatos, pájaros, conejos, hámsteres, comadrejas, serpientes, tarántulas y, si les dejáramos, hasta elefantes. Existe, ha existido y ...
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LITERATURA

Perros, gatos, pájaros, conejos, hámsteres, comadrejas, serpientes, tarántulas y, si les dejáramos, hasta elefantes. Existe, ha existido y existirá siempre el debate familiar, hasta que los animales digan ¡Basta!, de si es conveniente o no tener una mascota en casa, ya sea para acompañar a los hijos únicos, para atemperar las disputas entre hermanos y hermanas o simplemente para cerrar el círculo imaginario de un hogar feliz: el padre, la madre, los hijos, la perrita… y un crustáceo de río

MADRID / EFE / GREGORIO DEL ROSARIO Domingo 24.07.2016

El cangrejo Federico

Estoy durmiendo la siesta y Elmo se me sube encima.
-¡Mamá, mamá! -grita, entusiasmado-. No sabes lo que me ha traído papá… Ya verás, está en la bañera.
«¡Ay, Dios mío!», pienso.
-¿Qué es, cariño?
-¡Un cangrejo de río! ¡Vivo! ¡Una chulada!
El cangrejo de río, del tamaño de mi mano, se convierte en el compañero inseparable de Elmo. Le hace una casa de Lego, lo observa durante horas reptar por los almohadones del sofá, lo acuesta en su cama… Cada mañana, cuando me voy a duchar, tengo que llamarlo para que saque de la bañera ese bicho asqueroso. Le pone nombre, Federico, aunque le digo que morirá pronto. Consigo a duras penas que no se lo lleve al cine o a tomar el aperitivo.
Un día llego a casa y Elmo, con cara triste, me da la noticia:
-Mamá, Federico ha muerto.
-Vaya, qué pena, mi amor -miento descaradamente.
Germán se marcha de viaje, y Federico se tira un día más metido en un cubo junto al lavabo mientras yo me hago la tonta. Finalmente le pregunto a Elmo:
-Bueno, ¿entonces qué hacemos con el cangrejo?
-Me ha dicho papá que hay que enterrarlo.
Mira, te propongo una cosa -le digo-. Lo llevamos al parque del Dos de Mayo, lo subes a tu árbol favorito y lo dejas allí, en una rama bien alta. Así, cuando se pudra se convertirá en árbol, que se unirá a la tierra, y pronto Federico estará en todas partes.
-¡Vale! -dice Elmo, entusiasmado.
Le hago meter al cangrejo en una bolsa. Ya empieza a oler. Elmo me entrega la bolsa.
-De eso nada -le digo-. Es tu cangrejo. Te tienes que responsabilizar de él.
Elmo consigue convencer a su hermano de que lleve la bolsa, pero se la devuelve después de bajar las escaleras. Elmo avanza con el brazo extendido. Subimos la cuesta a pleno sol.
-Mamá, huele fatal.
-Ya, hijo, qué le vamos a hacer.
-Llévalo tú.
-No, no. Por mí, tíralo a una papelera.
Elmo se detiene. Me mira. Mira la bolsa. Mira a Ari. Mira la cuesta que tenemos delante. Mira una papelera. Vacila. Continúa andando. Se para. Se da media vuelta, se dirige a la papelera e introduce la bolsa. Federico suena clonc al chocar contra el fondo.

El cangrejo Federico” es un relato breve de la escritora Isabel Cañelles (Editorial Relee).

Elmo, persona de la escritora Isabel Cañelles, con camiseta a rayas amarillas y verdes horizontales y pantalón corto azulado, sostiene con dos dedos de la mano de su brazo izquierdo una bolsa que contiene el cadáver del cangrejo de río Federico, ya maloliente y que está a punto de caer al fondo de una papelera.

Elmo no soporta el olor de Federico, una especie de mascota cuyo final estaba escrito de antemano. Ilustración de Beatriz de Pedro para la editorial Relee.

Federico the crayfish

I’m having a nap and Elmo jumps on top of me.
“Mom, Mom!” he shouts enthusiastically. “You’ll never guess what Dad has brought me ? Wait and see, it’s in the bathtub.”
Oh my God, I think.
“What is it, honey?”
“A crayfish. Alive! It’s so cool!”
The crayfish, about the size of my hand, becomes Elmo’s inseparable companion. He makes it a Lego house. He observes it for hours on end as it crawls over the cushions on the sofa. He puts it in his bed ? Every morning, when I go to have my shower, I have to call him to take the disgusting creature out of the bathtub. He calls it Federico, although I tell him it will die soon. With great difficulty I manage to convince him not to bring it to the cinema or to have an apéritif.
One day I arrive home and Elmo, looking doleful, gives me the news, “Mom, Federico has died.”
“Oh dear, what a pity, my love,” I lie shamelessly.
Germán is away on a work trip and Federico spends another day in a bucket beside the washbasin while I try to ignore it. Finally I ask Elmo, “Well, what will we do with the crayfish?”
“Dad said it has to be buried.”
“Look, I have an idea,” I say. “Let’s take it to the Dos de Mayo park, you climb up your favourite tree and leave it there, way up high on a branch. Then, when it rots, it will turn into the tree and run into the ground and soon Federico will be everywhere.
“Okay!” says Elmo enthusiastically.
I get him to put the crayfish in a bag. It’s already beginning to smell. Elmo hands me the bag.
“No way,” I say. “It’s your crayfish. You have to take responsibility for it.”
Elmo manages to convince his brother to carry the bag, but he gives it back when we get to the bottom of the stairs. Elmo walks on with his arm outstretched. We go up the hill in the hot sun.
“Mom, it smells awful.”
“I know, there’s nothing we can do.”
“You carry it.”
“No, no. If it were up to me, I’d throw it in the trash.”
Elmo stops. He looks at me. He looks at the bag, looks at Ari, and looks at the hill ahead. He looks at the trash can. He hesitates, walks on and then stops. He turns around, goes towards the trash can and puts the bag in it. Federico clanks as it hits the bottom.

Translation/Traducción: Fionnuala Ni Eigeartaigh.

Isabel Cañelles, escritora, con sus dos hijos, Elmo y Ari, personajes de un libro de relatos-efe

Isabel Cañelles con Elmo y Ari, sus dos comediantes.

TODOS LOS RELATOS: “El día a día de Elmo y Ari”

Fuente: Noticias EFE – Salud.